Haces acaba de publicar un fotolibro en el que toma como contexto el canal de Castilla. / J.L.H.
Haces acaba de publicar un fotolibro en el que toma como contexto el canal de Castilla. / J.L.H.

A su padre le regalaron una cámara. Él se la “agenció”. Tenía 18 años. Tardó poco tiempo en descubrir la magia del mundo de la imagen. En ocasiones, se ha distanciado de él. Cuando el mexicano José Luis Haces vino a Segovia, retomó su pasión. Aunque esta vez, con una perspectiva cultural. Desde entonces no ha parado. En sus imágenes, trata de reflejar cualquier tipo de emoción. Le gusta que, cuando el espectador les dedica “un tiempo suficiente”, se genere un diálogo.

Nació en México. Pero vive en Segovia desde hace 14 años. Vino por “casualidad”: su mujer es maestra y la destinaron aquí. Él la siguió. No se dedica en exclusiva a la fotografía. Haces compagina su pasión con la docencia: tiene una academia de inglés.

Empezó a hacer fotos en México en los años 80. Después vivió en Los Ángeles, donde también tuvo “un poco de contacto” con otras corrientes. Pero reconoce que la parte principal de su carrera la ha construido en Segovia. Aspira a crear una nueva forma de ver el paisaje segoviano: refleja “el abandono” de diversas zonas de la provincia.

Aquí trabaja con la Asociación Fotográfica Segoviana. A través de ella, participa en la organización de eventos fotográficos, talleres, conferencias y exposiciones.

La fotografía es un aspecto de mi vida que me permite transmitir ideas”, destaca. Siempre ha jugado un papel clave para él. Fue muy importante cuando llegó a España: “Es un trabajo que se puede hacer muy bien en solitario”, relata. Al “no tener vida social”, la cámara se convirtió en su inseparable. Junto a ella, podía pasar sus momentos de soledad. Al mismo tiempo, iba descubriendo nuevos rincones de su ciudad. Y no solo esto: le permitió crear un círculo de amigos.

A Haces le interesa la forma de transmitir, sobre todo, emociones. Cree que la fotografía no puede ser fría: “Tiene que provocar algo”, asegura. Es de los artistas que piensan que el afecto y la creatividad han de ir de la mano. De hecho, piensa que “si creas algo con afecto, generalmente sale algo bueno”.

Acaba de publicar un fotolibro autoeditado: ‘Todavía lo tenemos todo’. En él toma como contexto el canal de Castilla. A pesar de que ha caído en desuso y tiene tramos abandonados, se muestra seguro cuando dice que “la esperanza existe porque sigue habiendo gente joven”. En cada foto incluida en el libro, se encuentra esa idea. Es ese, precisamente, su objetivo: enviar un mensaje de esperanza y de optimismo.