Los hosteleros se mostraron “relativamente” contentos con la actividad que ha dejado el puente del Pilar y consideraron que los servicios “cumplieron las expectativas” que el sector tenía para este periodo festivo, uno de los que más actividad aglutina a lo largo del año.

El vicepresidente de la Agrupación de Industriales Hosteleros Segovianos (AIHS), Jesús Castellanos, reconoció que aunque las expectativas se han cumplido, esto se debe más a “las bajas previsiones” con las que se contaban respecto al puente del Pilar que a que se haya manifestado una gran actividad.

De esta forma, Castellanos recuerda que este periodo es “el puente más importante del año” para Segovia, pero que los hosteleros rebajaron sus esperanzas al escuchar las noticias acerca del cierre de varias localidades de la Comunidad de Madrid tras la declaración del estado de alarma, principal lugar de procedencia del turismo que recala en la provincia de Segovia.

La AIHS admite que se ha ofrecido un “buen servicio” en líneas generales, pero recuerda que durante este puente siempre “se trabaja una barbaridad”, por lo que aunque no se hayan obtenido malos resultados tan solo se ha alcanzado una actividad del “60 o 70 por ciento” de la que habitualmente se registra en años anteriores.

Sobre si este puente del Pilar puede significar un punto de reflexión para el sector, Castellanos responde tajantemente que unos días con buena actividad no pueden suponer un “alivio” para una profesión que lleva con “malos datos” desde el 14 de septiembre. “No llega a salvar el mal momento que estamos viviendo”, admite, a la vez que recuerda las penalidades que se llevan dando desde la aparición del coronavirus.

Sobre esta cuestión, el vicepresidente de los hosteleros recuerda que muchos negocios todavía no han levantado totalmente sus ERTE, por lo que la situación de muchos empresarios del sector todavía es preocupante.

El futuro implica una nueva etapa de incógnitas para la hostelería. De este modo, el vicepresidente de la asociación admite que “nunca se ha vivido tanta preocupación como ahora”, y es que tras el verano, se inicia un nuevo periodo de incertidumbre para un sector que acumula meses de sinsabores.

“Mañana va a ser muy complicado”, reconoce haciendo referencia al final del puente y la vuelta a la ‘nueva normalidad’ impuesta por el Covid-19. En este sentido, Castellanos recuerda que el cierre de Madrid no solo ha afectado a que se haya registrado una menor afluencia de turistas durante el festivo que acaba de terminar, sino que afecta al negocio porque paraliza los pequeños viajes de un día realizados por muchos ciudadanos de Madrid que alimentan la actividad de entre semana.

Ayer, la ciudad de Madrid y buena parte de su región vivían su tercer día aislados bajo la figura del estado de alarma, que el Gobierno español decretó el pasado viernes para frenar el aumento de infecciones. “Los vamos a echar en falta”, reflexiona Castellanos.

La Oficina del Centro de Visitantes confirmó los buenos números de turistas llegados a la capital durante el puente, que aun siendo menor al de otros años, fue considerable. Entre los visitantes fueron mayoritarios los llegados desde País Vasco, Comunidad Valenciana y La Rioja, aparte de muchos madrileños que no estaban sometidos a aislamiento.

Por su parte, desde la Agrupación de Comerciantes Segovianos, su presidente, Juan Manuel Muñoz, advierte de que la mayoría de comercios han estado cerrados durante el puente y tan solo los de la zona centro han abierto.

En consonancia con la actividad que se ha registrado en estos negocios del centro de la ciudad más enfocados al turismo, Muñoz tan solo advirtió que los visitantes no han sido tantos como en años anteriores.

El puente del Pilar “cumple las expectativas” del sector hostelero
Los establecimientos se preparan ante el invierno y el coronavirus. / KAMARERO

El invierno, una “prueba de fuego” para muchos negocios

A pesar de la incertidumbre que los hosteleros van a vivir durante los próximos meses de otoño, para la AIHS la “prueba de fuego” para muchos negocios va a ser el invierno.

La supervivencia de muchos establecimientos va a depender de las decisiones de cada empresario, admite el vicepresidente de la Agrupación de Industriales Hosteleros Segovianos (AIHS), Jesús Castellanos, que adelanta que cada negocio “va a tener que tomar las elecciones acertadas”.

Destaca que el invierno va a ser un periodo donde los negocios solo puedan en la mayoría de casos aspirar a “cubrir gastos”.

“Hay que mentalizar a los políticos de lo que representa la hostelería en Segovia y en España”, subraya Castellanos, que indica que el sector ahora mismo está abandonado a su suerte y que necesita “soluciones”.

“Sí nos están ayudando… a cerrar”, ironiza el vicepresidente de la agrupación, a la vez que recuerda y pide para el sector las subvenciones que en otros países se están destinando al sector de la restauración.

“No nos pueden dejar morir, necesitamos ayuda urgente”, admite resignado, mientras demanda una mayor implicación de las administraciones para que la situación no empeore de cara al futuro, en un invierno que se antoja difícil para el sector.

La AIHS calcula que el 15% de los negocios han cerrado o no han vuelto a la actividad

La Agrupación de Industriales Hosteleros de Segovia (AIHS) cifró en el 15% los negocios del sector de la restauración que han cerrado desde que el coronavirus apareciera, allá por marzo.

Sobre el futuro, desde la agrupación de empresarios hosteleros manifiestan que las previsiones no son especialmente halagüeñas y se espera que hasta un 25% de los negocios que estaban abiertos en marzo hayan cerrado para la Semana Santa del siguiente año.

A pesar de este cierto pesimismo que reina en el sector, admiten que contra todo pronóstico “otros negocios están abriendo”, una situación sorprendente desde su punto de vista, pero que pone de manifiesto la gran capacidad de emprendimiento de muchos empresarios del sector de la restauración.

Desde la AIHS se muestran convencidos de que “los que peor lo van a pasar” van a ser los “negocios pequeños”, ya que las limitaciones impuestas por la Covid-19 van a obligar a tener que adaptar sus ya reducidos espacios a estas medidas. También auguran dificultades a los locales orientados al turismo del centro que no dispongan de grandes comedores por la misma circunstancia.

“No hay una bola de cristal, cada negocio es un mundo”, resumen, aunque sí esperan que el futuro traiga nuevos cierres para el sector.