El puente del Pilar supone uno de los momentos álgidos para los sectores más dependientes del turismo, mucho de ellos situados cerca de los lugares más emblemáticos y monumentales con los que cuenta Segovia.

Este puente es siempre un momento señalado para estos negocios, más cuando el coronavirus ha empañado desde la primavera todos los sueños y esperanzas que albergaban para este año. Muchos empresarios habían puesto muchas ilusiones en estos días, pero se envolvieron en dudas cuando el principal lugar de procedencia de los turistas que recalan en Segovia, los provenientes de la Comunidad de Madrid, fue sometido a aislamiento por el Gobierno ante los abultados datos de contagiados por Covid-19.

El coronavirus no descansa y no deja espacio para las certezas, ya que tras unos meses de verano de relativa calma se esperaba que la incidencia del patógeno no volviera a reglar la vida diaria de los ciudadanos. Grave error de apreciación, el coronavirus vino para quedarse.

Sin embargo y a pesar de las dudas, el puente del Pilar no defraudó, y aunque la afluencia de personas por el centro de Segovia era menor a la de otros años fue suficiente para copar las expectativas de los cientos de comercios, restaurantes y bares que esperaban recuperar parte de las pérdidas que ha dejado la reducida actividad de los últimos meses a consecuencia de las complicaciones traídas por el coronavirus.

De esta forma, se podía ver escenas que han sido muy puntuales e incluso excepcionales durante el 2020. Así, los restaurantes llenaron sus espacios e incluso los más afortunados tuvieron que recurrir a la lista de espera ante el número de reservas, los comercios bullían de actividad y los puestos de lotería presentaban colas para poder comprar la demandada Lotería de Navidad.

Sin duda el puente del Pilar había cumplido con creces en su misión de atraer a turistas a la ciudad, principal consideración para fomentar el consumo.

Los hosteleros mostraban su alegría por las buenas perspectivas y ante la “mucha gente” que se podía ver por las calles. “Estamos dando un buen servicio”, era la respuesta que la mayoría de restauradores daban al ser preguntados por si la afluencia de gente desembocaba en ventas para el sector. “Mucho mejor que los pasados fines de semana”, comentaban al respecto desde un conocido restaurante del centro de la capital.

Las terrazas de la Plaza Mayor presentaban una excelente estampa desde media mañana, con prácticamente todas las sillas ocupadas aprovechando el calor, que aunque ayer fue menor que del que se pudo disfrutar el sábado, hacía agradable tomar un refrigerio con la imponente vista de la Catedral de fondo.

En este sentido, algunos de los hosteleros de la zona se quejaban de que el Ayuntamiento cerrara los accesos demasiado pronto “cuando todavía la Plaza no estaba llena”, por lo que reclaman que el Consistorio cuide más estas acciones y que intente tener una mejor coordinación con los locales.

A pesar de las buenas perspectivas, algunos hosteleros también aclaraban con cierto pesar que este puente del Pilar va a ser “más flojo” que el de años anteriores por culpa del miedo al coronavirus y del cierre de varias localidades de la Comunidad de Madrid. “Hay un poco menos que otros años, pero venimos de una situación muy mala”, aclaraba uno de los hosteleros consultados, que se debatía entre la alegría por el aumento de la actividad y la congoja al recordar años mejores.

La mayoría de los restauradores consultados no dudaban al situar donde se estaban registrando más ventas: las comidas estaban contabilizando una gran demanda e incluso estaban superando las expectativas de los hosteleros.

No fue el único servicio que presentó buenos números, ya que también admitían una gran actividad durante los dos primeros días del puente en las terrazas durante toda la mañana y buena parte de la tarde. Aunque muchos convenían en que durante la noche la actividad decaía, esta apreciación no fue unánime, ya que algunos locales de la Plaza Mayor aclaraban que estaban registrando buenos números en esta franja horaria.

Varios de los restauradores no dudaban en admitir que la mayoría de servicios estaban siendo requeridos por gente “de fuera”, con especial repercusión del turismo llegado de País Vasco y Comunidad Valenciana, algo que fue refrendado por la Oficina Municipal de Turismo donde aclaraban que se estaba registrando “mucha actividad” y que durante este puente han despuntando los visitantes llegados desde estas autonomías.

También llegaron a Segovia muchos visitantes procedentes de Madrid. Sin duda, esto era uno de los grandes interrogantes que había sobre la mesa y tras la imposición del estado de alarma en numerosas poblaciones de la comunidad vecina se llegó a pensar en que el puente del Pilar sería “flojo”.

Muchos madrileños no faltaron a su cita con Segovia y con su gastronomía, por lo que a pesar de que la situación adversa echara por tierra los planes de muchos de recalar en la ciudad, otros tantos sí pudieron disfrutar de las bondades que ofrece Segovia.

Ayer, la ciudad de Madrid y buena parte de la región vivían su segundo día aislados bajo la figura del estado de alarma, que el Gobierno español decretó el pasado viernes para frenar el aumento de infecciones.

Buen puente del Pilar para los negocios del centro de la capital, los más orientados al turismo, que aunque no registraron los números de anteriores años sirve para demostrar el gran potencial de Segovia. Vendrán tiempos mejores.

De esta forma, la hostelería obtiene una bombona de oxígeno que necesitaba desde hacía tiempo, dada las grandes dificultades por las que ha atravesado durante los últimos meses. El coronavirus ha cambiado en buena medida su modelo de negocio y todavía no se tiene claro durante cuánto tiempo se va a tener que convivir con él, lo único que se puede saber con certeza es que ha trastocado las expectativas de un sector clave para la economía de Segovia.