El buen tiempo y el largo puente provocaron más festividades juveniles de las previstas en la ciudad de Segovia a lo largo del último fin de semana. Las aglomeraciones de personas en la zona de bares de la calle Infanta Isabel y en otros puntos de encuentro del centro como el paseo del Salón fueron importantes, especialmente en las noches del viernes y del sábado. Además, los vecinos del casco histórico alertan de una mayor actividad en los pisos de estudiantes a lo largo del fin de semana y subrayan la importancia de mantener la disciplina social para frenar la expansión del coronavirus.

La vecina de una vivienda de la Calle Real con orientación al paseo del Salón llamó a la Policía Local en la madrugada del viernes al sábado ante una concentración prolongada de personas junto a la entrada a las discotecas de la zona, un punto habitual de encuentro cuando estos locales estaban abiertos al público. Pasadas la una de la madrugada, tras un buen rato de “ruido y jaleo”, esta vecina llamó a las autoridades. La mujer residía en un quinto piso, lo que garantiza un volumen de fiesta importante para que el sonido llegase a su altura. La denunciante sostiene que había más de un centenar de jóvenes. Las personas congregadas estaban muy apretadas, la mayoría no llevaba mascarilla y tampoco guardaban distancia de seguridad suficiente.

Al poco tiempo, las autoridades les disolvieron. El perfil mayoritario dentro del grupo era de, según calculan los vecinos, veinteañeros. La denunciante sostiene que estuvo aguantando “bastante tiempo” antes de llamar a las autoridades; y que, pese a su paciencia y en vista de la fiesta seguía, decidió descolgar el teléfono.

La Asociación de Vecinos del Recinto Amurallado de Segovia (Avras) llama la atención por un especial movimiento festivo en los pisos que ocupan habitualmente los estudiantes. “Sin que haya habido quejas de que hayan estado hasta altas horas, sí hemos visto reuniones masivas. No solo a última hora de la noche, sino a lo largo del día”, subraya su presidente, Pedro Montarelo.

Sobre todo, el problema de las fiestas en viviendas está en el casco histórico. “El mayor número de pisos están alquilados a los estudiantes de la IE. Los estudiantes de la UVA se han ido a otra zona y aquí no alquilan pisos. Es una constante. Se integran poco en la vida de la ciudad y hacen muchas reuniones en los pisos que ellos ocupan”, subraya Montarelo.

Reuniones prolongadas

Al tratarse de un puente más largo de lo habitual, las salidas se han propagado. El viernes era festivo en la enseñanza, además de ayer lunes. Ya desde el jueves noche, Montarelo vio un grupo de estudiantes que copaban toda una terraza de la Plaza Mayor. “En el Acueducto había bastante movimiento de jóvenes que parecía augurar que no iban a quedarse ahí. Ya se ve que muchos acabaron en el Salón”.

Al presidente de Avras también le llamó la atención una flota de taxis mayor de lo habitual en la parada principal de la plaza de Artillería. “Pensé que podrían esperar que hubiera movimiento, que fueran a tener trabajo. Me extrañó que hubiera tantos, porque cualquier día a esa hora hay muchísimos menos”. Su asociación se limita a pedir prudencia y responsabilidad: “Pedimos que se extreme la vigilancia para que no se produzcan estos hechos”.

Fiebre del sábado noche

Hacía mucho que Marta Calle, una segoviana de 20 años, no salía de fiesta por la ciudad. Aprovechando el puente de El Pilar, se aventuró con sus amigas el sábado por la noche y la odisea no fue precisamente tranquilizadora. “Había muchísima gente sin mascarilla y sin distancia de seguridad. Me sorprendió bastante porque no me lo esperaba, con todo lo que tenemos encima”. Su itinerario partió de la Calle Real rumbo a la zona de la calle de los bares. Después, terminó en el barrio de San Millán después de atravesar el paseo del Salón, la zona con más aglomeraciones que encontró. Pese a las repetidas llamadas de los vecinos, hay jóvenes que siguen reuniéndose sin la debida responsabilidad.

Esta segoviana reivindica la responsabilidad, en términos generales, de su generación. “Me fastidia porque hay una concepción de que todos los jóvenes estamos así y no somos conscientes de lo que está pasando. Pero no es así: es una minoría la que hace esas cosas”. Marta calcula que había más de un centenar de personas en el paseo del Salón. A ello hay que unir otras tantas en la zona vecina de las escaleras y en la terraza de La Luna. “Ahí había también demasiada gente. La terraza está llena y enfrente, más personas hablando de pie y sin mascarilla. No era botellón como tal, sino lo que pudieran beber de los bares”.

De vuelta a casa, a eso de la medianoche, hace balance de una estampa desalentadora. “Se te quitan las ganas de salir en estas circunstancias”. Hay espacio para los responsables: estuvo con sus amigas en una terraza. “Tomamos algo con la mascarilla puesta el mayor tiempo posible. Intentamos hacerlo lo mejor que pudimos”. Apenas estuvo una hora y se volvió a casa. Teme las consecuencias de los imprudentes. “Les diría que miraran las noticias; no hay nada más claro que eso”.

“Somos más responsables que en otros sitios”

Andrea Miguel, de Scouts Segovia, reivindica la responsabilidad de los jóvenes. “Somos más responsables que en otros sitios, también porque somos una ciudad pequeña”. Ha visto reuniones en la Hontanilla. “No es que sea algo discretito, pero tampoco he visto grupos muy grandes: no me he encontrado nunca a 50 personas. A lo mejor son 15 en lugar de seis. Está mal, pero comparado con otros sitios…”.

Relata la rutina de los Scouts. “Para nosotros es difícil mantener las distancias, pero como no solemos ir a grandes botellones ni sitios así…”. Plantea alternativas para los jóvenes: “Que se metan en un voluntariado, es el momento de ayudar. Disfrutar de la montaña, senderismo… Hay muchas más opciones que el botellón”. Y lanza un mensaje: “Una sola noche puede tener consecuencias mucho más graves”.

“Piensan que si enferman no les va a pasar nada”

Leonardo Saez, de 18 años, es mago y baila ‘break’ en la Casa Joven. “Aunque algunos no sean responsables, la mayoría de los adolescentes somos conscientes de la situación y apostamos por seguir haciendo arte, cultura y deporte seguro. Es necesario, por nuestra salud física y mental mantener un contacto colectivo, con distanciamiento físico, pero no social, y es posible disfrutar la cultura de forma segura”.

Él sale con cinco amigos a pasear. “En alguna ocasión hemos ido a un bar, pero escasa, porque tampoco nos gusta la sensación de estar ahí al descubierto”. Lamenta las actitudes irresponsables. “Piensan que si enferman no va a pasar nada, pero tienen que ser conscientes de que están poniendo en juego la salud pública y una plaza en el hospital que puede ayudar a otra persona que la necesita”.