El aparcamiento es ahora gestionado por el Gobierno municipal. / KAMARERO

Deslizado entre los acuerdos, la Junta de Gobierno Local aprobó el pasado jueves la factura a la empresa Collosa para concluir la liquidación del contrato del aparcamiento de José Zorrilla, destinando 1.127.500 euros para completar los casi cinco millones de euros que la rescisión del contrato ha supuesto para las arcas municipales.

El grupo Popular en el Ayuntamiento se ha hecho eco de esta medida y ha señalado en una nota de prensa que estos casi 1,2 millones “no han ido precisamente para ayudar a quien más lo necesia en estos momentos de crisis, sino para seguir pagando los errores de gestión del PSOE al frente del Ayuntamiento”.

El portavoz popular Pablo Pérez asegura que esta cantidad es diez veces mayor que lo que ha llegado para ayudar al comercio, y asegura que es un nuevo ejemplo de “cómo las sentencias en contra y el CAT llevan años haciendo que los recursos municipales no vayan donde la ciudad lo necesita”.

Los populares consideran que, desde que inauguraron este aparcamiento en el año 2009, el Partido Socialista ha tenido tiempo para tomar decisiones importantes que hubieran evitado tener que llegar a hacer frente a esta sentencia. Ponen como ejemplo, entre otras cosas, el cierre del aparcamiento del Regimiento, regular la zona azul en este entorno o haber hecho un correcto seguimiento de la concesión. “El gobierno municipal no hizo nada y, al final, el juzgado declaró la resolución del contrato en febrero de 2016 y por causa imputable, únicamente, al Ayuntamiento”.

“Su dejadez y su incapacidad han terminado costando a la ciudad casi 5 millones”, indica Pablo Pérez quien recuerda que, en su día, ya se pagaron 3’6 y ahora 1’2 millones, una cantidad que, a su juicio, este año hubiera venido muy bien para hacer frente a la crisis que están atravesando las familias y las empresas segovianas.

La bancada popular incide en la mala gestión de los contratos públicos que realiza el ejecutivo de Clara Luquero ya que, muchos de ellos, no sólo acaban en sentencias desfavorables sino que se convierten en un continúo goteo de gastos, “en sacos sin fondo para las arcas municipales, como el propio aparcamiento público de la plaza de José Zorrilla”.