Antonio Ruiz prepara uno de sus pedidos en el restaurante Selfish Poke. / KAMARERO
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Los pescadores de Hawai faenaban con frutas y verduras. Para comer, las mezclaban en un bol con el pescado crudo que iban recogiendo. Así surgió el ‘poké’, una ensalada de pescado crudo típica de la cocina hawaiana. El pasado viernes, el día en que toda la hostelería segoviana cerraba sus puertas ante las medidas de contención ante el coronavirus, Antonio Ruiz abrió Selfish Poke, una fusión de comida hawaiana y japonesa. Ha transformado una amenaza en oportunidad y hace más de 100 repartos diarios.

“Hemos ido contracorriente, pero es un negocio que desde el primer momento hemos orientado al take away y al envío a domicilio. Sinceramente, nos ha favorecido que la oferta de restaurantes haya disminuido y estén casi todos cerrados”, resume este segoviano. El ‘poké’ es un plato diseñado por el cliente y cuenta con varios pasos: una base que puede ser de arroz, quinoa o lechuga; una proteína con salmón, atún, pollo o tofu; y toppings ,que pueden ser frutas, verduras y condimentos asiáticos. A ello se añade el Açai, un fruto silvestre de la palmera que procede del Amazonas y que está empezando a comercializarse en España; se combina con kiwi, fresa, coco rallado o avena. Y está más pensado para meriendas o desayunos.

La idea viene a llenar un hueco. “La oferta de producto saludable no cubría la demanda de todos los estudiantes que hay en Segovia, que son muchos. Y va a enfocado principalmente a ellos, que son quienes buscan comer rápido, sabroso y saludable”. En ese diagnóstico, Antonio concluye que el grueso de comida a domicilio es “no saludable” y que apenas existe la variedad que ellos ofertan. “El 85% de la oferta de Uber Eats son pizzas o hamburguesas”.

Para tiempos mejores, el interior está decorado con un enfoque moderno y con mucha vegetación. La idea es que también pueda servir como lugar de ocio, con mojitos y otras bebidas. El local está estratégicamente situado cerca de los estudiantes, en la bajada de la Alhóndiga. “Así pueden recoger el plato de camino a la universidad o al trabajo”. Tiene las residencias de IE University, la universidad donde Antonio estudió Administración y Dirección de Empresas, a tiro; también el campus María Zambrano de la Universidad de Valladolid.

El restaurante trabaja con Glovo y Uber Eats, lo que de momento restringe su radio de envíos a Segovia capital y La Lastrilla, aunque prevé añadir otros municipios del alfoz “en los próximos meses” a través de un reparto propio. Uno de los elementos clave es la rapidez. “Nosotros tenemos el producto listo en unos tres o cuatro minutos”. Antonio empezó el viernes con su madre y su abuela como ayudantes para cortar producto y a mitad de jornada tuvo que llamar a un empleado porque no podía con todo. “En un momento donde se manda a la gente a los ERTE, nosotros hemos dado de alta a un trabajador. El mercado segoviano está respondiendo bien”. El ‘pokè’ entra con fuerza en el menú.