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Bodegón. Hacia 1806. Óleo sobre tabla, 55 x 72 cm.

Bartolomé Montalvo nació en Sangarcía (Segovia) el día 23 de agosto de 1768, aprendió a realizar sus primeras letras en dicha localidad y destacó en sus habilidades con los pinceles, por lo que fue enviado por la familia Montalvo a estudiar a la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid, de la mano del pintor Zacarías González Velázquez. Colabora con la citada Academia y por Real Orden de Carlos IV, de 2 de mayo de 1807, se le concede un sueldo de 3.650 reales como profesor de pintura en la rama de paisaje.

Bartolomé Montalvo, antiguo alumno y profesor Academia de Bellas Artes de San Fernando, ingresa el 7 de abril del año 1814 como Académico de mérito de la citada Academia, prestando sus servicios durante 28 años, y en el año 1815 fue nombrado Pintor de Cámara del rey Fernando VII. El Museo del Prado es titular de cuatro bodegones de este pintor, uno de ellos depositado en el antiguo Museo Provincial de Bellas Artes de Segovia.

En el Palacio Real de Madrid se encuentra su mejor obra, “Vista de Madrid”, mientras que el Escorial pueden observarse 28 de sus obras, paisajes, muchos de ellos sobre cobre, y marines, algunas de ellas en la Casita del Príncipe, mandada construir por Carlos IV, y otras en el Palacio de los Borbones dentro del Real Monasterio del Escorial, con paisajes realizados sobre cobre por Bartolomé Montalvo.

El paisaje como asunto exclusivo de la pintura tenía tradición en España a partir de los pequeños maestros holandeses del siglo XVII, los cuales reflejaron la realidad del paisaje, tan neutra desde el punto de vista ideológico, como los bodegones, las flores, las fiestas populares o las escenas de interior. Maestros holandeses que realizan paisajes compuestos, pero absolutamente verosímiles, con la misma fidelidad que reproducen los más insignificantes pormenores de la vida diaria de aquella sociedad, marcada por el ambiente político y religioso.

Mientras que a finales del siglo XVIII surge el paisaje romántico, este paisaje no reproduce sino que inventa, tanto los elementos materiales de montes, bosques, casas, ruinas, animales, como la misma luz que tiene más de invención que de observación natural. Serán los pintores ingleses Constable y Turner, durante el último cuarto del siglo XVIII, los que creen el paisaje moderno, que arrancando del realismo holandés transiten por el camino de la fantasía poética y del protagonismo de la luz, disolviendo formas y colores en vaguedades incandescentes. Bartolomé Montalvo participa en esta etapa de transición, primero pinta bodegones destacando en esta faceta al reflejar de una manera realista naturalezas muertas. En su última etapa como pintor, Bartolomé Montalvo destacó en su faceta de paisajista, paisajes muy ricos en pormenores, dentro del estilo analítico tradicional, aunque con toques de sentido romántico, y su larga vida le permitió asumir nuevas tendencias pictóricas. En este sentido, como pintor de Cámara de Fernando VII, acompañó al rey al Palacio Real de la Granja de San Ildefonso, dejando constancia de los paisajes alrededor de dicho Palacio, a través de las siguientes pinturas: La Granja, Boca del Asno, Puente de la Nava, la Carreta, Puente de los Canales, Casa de Vacas, Vista del Chorro, y Casita del Puente de los Canales.

En la Iglesia de San Bartolomé de Sangarcía, bien de interés cultural con la categoría de monumento, se conservan dos de sus obras, el Martirio de San Bartolomé y la Divina Pastora, destacando su particular su realismo en la primera y la delicadeza de la segunda, que representa a la Virgen María sentada como pastora con el niño en su regazo, donde se superpone la Madre de Dios con la idea evangélica del Buen Pastor. Unas obras religiosas que se complementan con el cuadro de Santa Bárbara para la Fábrica de Armas de Toledo, San Fernando y San Pedro, esta última en la Iglesia San Pedro Apóstol de Alcobendas, y San Buena Ventura en la Casa de Conde Bornos.

Del prestigio que tenía Bartolomé Montalvo da fe el escrito firmado por el pintor Vicente López al señalar que “no sólo es un excelente profesor en el ramo de países, y aún disputa de lo mejor que se conoce hoy en España, y que igualmente posee el ramo de pintor de aves, perfectamente, y parte de Historia, de modo que me parece que este artista podría encargársele que recorriese los Sitios Reales y demás puntos pintorescos por su localidad, con lo cual no dudo que sus obras con el tiempo, se confundiesen con las de Claudio de Lorena o con las de Vernet”.