Un año más, Lope Tablada, cuelga sus lienzos en el Restaurante San Marcos de nuestra ciudad, en el Barrio de San Marcos, a los pies de la iglesia de la Vera Cruz.
Lope de niño con la barra de los labios de sus hermanas pintaba en la pared, a las personas de Sepúlveda les gustaba y su padre, Lope Tablada de Diego, el Pintor de Castilla, manifestaba: “este niño va a ser pintor”.

En la acera de la casa en que vivieron poco más abajo de la iglesia del Salvador, en la que existe una placa, Lope Tablada Martín con una teja y hierba, hacia pinturas y su recuerdo es que la gente respetaba las pinturas. A los siete años, presenta su primera exposición en el Centro Segoviano en Madrid, y acostumbraba a ir con su padre a muchos sitios taurinos, Turégano, Riaza, Sepúlveda, Cuéllar, Pedraza, Pradena, Santa María la Real de Nieva, Cabezuela; de donde proviene su afición a los temas taurinos, de cuya época aún conserva una carpeta con dibujos.

A los quince años regresa a Segovia y se manifiesta su afición a pintar escenas taurinas, en las cajas de los puros que fumaba su padre vendiendo a veces mas tablas que cuadros el padre, lo cual le picaba a su padre la moral.

Se matricula en Bellas Artes, pero considera que al estar influenciados por los profesores, los alumnos van por los mismos caminos y pintan de una forma muy parecida, por lo que abandona y se dedica de lleno a su pintura.

De niño exponía en el Fielato de San Marcos y ahora debido a la amabilidad de los hermanos propietarios del Restaurante San Marcos, lleva unos años exponiendo en él, a finales de año, con lo que consigue medios económicos para poder vivir.

De entre sus cuadros podemos destacar: ‘Monaguillos jugando a ser toreros’, ‘Pastor con su borriquillo’ y ovejas en diferentes situaciones, día de tormenta, con la ciudad al fondo, la sierra de la mujer muerta al fondo y en entre ambos la ciudad, o el simple caminar del rebaño dejando al fondo la ciudad de Segovia.

El pintor de la tierra

La nieve es otro de sus aliados, en el camino de La Lastrilla o en la Vera Cruz, acercándose al barrio de San Marcos o vistas de la ciudad, sin olvidar sus tradicionales temas taurinos, bodegones y flores en jarrón; así como un homenaje a las personas fallecidas con motivo del Covid-19.