Campus de Segovia ‘María Zambrano’. / Alberto Morala

A pesar de seguir inmersos en una época tan difícil como la actual, desde la Universidad queremos dar un mensaje esperanzado que nos pueda interpelar a todas las personas de buena voluntad. No hay pandemia, erupción volcánica, crisis económica, crisis ética, estética o política, que pueda vencer a la capacidad del ser humano para revertir los acontecimientos y enderezar el camino hacia una reconstrucción que haga posible un mundo mejor.

Si tuviéramos que responder a la pregunta acerca de qué papel debe jugar la Universidad en estos tiempos de crisis. La respuesta sería, poder revertir una situación en los que hemos querido eliminar por decreto la infancia, abolido el sentido profundo de lo lúdico, marginado la Filosofía y, a cambio, nos vemos saturados de pantallas múltiples, periodismo de declaraciones, informaciones falseadas, interacciones superficiales entre los llamados influyentes y sus seguidores y un marketing político que parece querer imponerse a esa política exigible en democracia, que busca anteponer el bien común a las visiones más egoístamente partidistas y, en el peor de los casos, corruptas. Sí la Universidad tiene ese papel de educar en el pensamiento y la actitud crítica.

Podríamos llegar a la conclusión de que frente al ruido y el juego de mentiras y falsas verdades, la Universidad debería aportar luz para orientar diálogos enriquecedores, una Ciencia que se hiciera notar como imprescindible y que se aproximara al conjunto de la sociedad y una visión Humanista y Social que permitiera responder a esa pregunta, acerca de qué grandes temas deberíamos hacer públicos en el Siglo XXI, por ser trascendentales para la supervivencia de todas las especies del Planeta y para permitirnos socializar un bienestar que nos permitiera convivir de la manera más armónica posible. Está claro que el primer objetivo no es sólo el de luchar en abstracto contra la desigualdad provocada por un sistema social muy perfectible, el calentamiento global, o una política que parece haber perdido el rumbo de su servicio a la humanidad frente a la ideología de la obtención del lucro máximo y otras que se han olvidado de sus ideales primigenios. Esa lucha implica un cambio, también global, de mentalidad, una moderación responsable del consumo desmedido, una educación en valores que sirviera al bien común y una gimnasia ética que educara desde la infancia en la valoración del otro, siguiendo el imperativo categórico Kantiano.

La Universidad debería contribuir también a un acuerdo de mínimos de convivencia, -ojalá nos sintiéramos más cerca de unos máximos próximos a la excelencia-, en busca de un denominador común que hiciera posible precisamente valorar las diferencias y poner en práctica una tolerancia dialogante. Así lo llevamos procurando en el Campus Público María Zambrano de la UVa en Segovia. En todas las titulaciones no basta con impartir una docencia de calidad restringida a las áreas de conocimiento, titulaciones y asignaturas que se imparten. La educación formal reglada, en todos sus niveles, debe estar también nutrida de contenidos transversales que refuercen valores ciudadanos, invitando a permanentes reflexiones éticas y a participar como docentes y estudiantes, en esa implicación POLÍTICA intrínsecamente relacionada con una responsabilización ciudadana, necesariamente ética y con un entrenamiento que lleve también a una visión estética que nos haga buscar la belleza de las personas, en el arte, en la cultura, en la ciencia, y por supuesto en el cuidado de la naturaleza de nuestro entorno y de las especies que lo pueblan. No puede haber una EDUCACIÓN, que separe el compromiso del ser humano con su entorno, de lo que estudiamos en los diferentes niveles educativos, desde la infancia y hasta nuestro último suspiro.

A pesar de la adopción estricta de todas las medidas sanitarias de prevención aplicadas durante la pandemia que han permitido una presencialidad y bimodalidad seguras, nuestra universidad no ha parado su ritmo de actividad, haciendo posible la celebración de encuentros virtuales y presenciales. Más de 300 actividades, incluyendo congresos, jornadas, seminarios y encuentros diversos, en un tiempo especialmente complicado en los que se han podido abordar asuntos de tanto calado como son las medidas para luchar contra la violencia de género en todas las edades, perspectivas preventivas para el cuidado de la salud mental en todo los niveles educativos, el uso de los dispositivos tecnológicos para mejorar la sociedad y otras decenas de eventos impulsadas desde nuestros tres centros: Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Comunicación, Facultad de Educación, Escuela de Ingeniería Informática, y los diferentes Vicerrectorados de la UVa. Institutos, Fundaciones y Parque Científico.

El Campus María Zambrano de la UVa en Segovia es testigo y también un motor de actividad que impulsa a Segovia a poder igualar, una nueva edad de plata de la cultura española. Cuenta con una Universidad popular que encuentra en lo añejo un valor añadido, como el que proporciona la sabiduría de la edad y la experiencia. Cuenta también con sede de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, y con un Campus de la IE University, además de ser sede de la Academia de Artillería. Sus centros escolares e IEs cuentan con profesores vocacionales que aplican metodologías innovadoras.

Un museo como el Esteban Vicente, o el Torreón de Lozoya que acaba de estrenar su colección permanente, un Centro de Diseño como el Palacio de Quintanar, el Teatro Juan Bravo y las salas ex presas, la Casa de la Lectura y la excelente Biblioteca Pública. Podríamos seguir pero es importante subrayar el potencial de una ciudad que debería ser foco de irradiación de esa tradición cultural hacia la provincia, la Comunidad y el conjunto del país.

Diarios como éste el Adelantado de Segovia, que ha cumplido su feliz 120 aniversario con brillantez, o El Norte de Catilla, diario de prestigio reconocido también por su implantación en buena parte de Castilla y León; o el Día de Segovia que asumió también una apuesta arriesgada y valiente con un formato innovador, hablan del papel trascendental de unos medios de comunicación, televisión, radios y medios digitales, que sobreviven con dificultades, pero llevando a la práctica con la mayor dignidad, los mejores valores del periodismo. Profesores y profesoras, artistas y profesionales de la ciencia y del pensamiento, intelectuales, se dan cita en una Segovia que tiene que afrontar el 2022 sin complejos y con la seguridad de que, unidos, deberíamos poder vencer todas las dificultades y afrontar un tiempo de esperanzada ilusión.

Lo mejor es el futuro que representan nuestros estudiantes, alumnas y alumnos que día a día nos enseñan también que hay un futuro para la esperanza. Frente a todas las incertidumbres, nos queda reforzar las certezas que nos hacen mejores. Desde este Campus María Zambrano de la UVa en Segovia, os deseamos unas fiestas saludables, en armonía y el mejor 2022 con el que podamos soñar.


Vicerrector del Campus María Zambrano de la UVa en Segovia en nombre de toda nuestra comunidad universitaria y en el mío propio.

Agustín García Matilla
Agustín García Matilla
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Agustín García Matilla es Vicerrector del Campus María Zambrano de la UVa en Segovia. Catedrático de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Universidad de Valladolid, ha sido docente e investigador en otras tres universidades españolas: UNED, Complutense y Carlos III de Madrid. Es uno de los investigadores españoles impulsores de la educomunicación.