El pacto de lo posible

María Teresa Rodrigo Rojo estuvo al frente de la subdelegación del Gobierno en Segovia durante cuatro años. Aunque hizo un paréntesis de algo más de una década para vincularse a la política, la medicina siempre ha sido su verdadera vocación

Tras su paso por la política, María Teresa Rodrigo Rojo se reincorporó como médico de familia en el Centro de Salud Segovia I, hasta su jubilación el pasado mes de octubre. / EL ADELANTADO
Tras su paso por la política, María Teresa Rodrigo Rojo se reincorporó como médico de familia en el Centro de Salud Segovia I, hasta su jubilación el pasado mes de octubre. / EL ADELANTADO

En la vida se pueden hacer muchas cosas. Ella ha tenido la suerte de haber podido hacer incluso aquello que jamás habría imaginado. María Teresa Rodrigo Rojo es consciente de que su andadura ha sido “muy interesante”. Ha pasado por dos mundos que no son tan distintos como parecen. En ellos cumplía con su gran objetivo: realizar un servicio público.

Durante cuatro años, la segoviana fue subdelegada del Gobierno en Segovia. Entonces se dio cuenta de que la política es siempre el pacto de lo posible, porque “haciendo las cosas posibles, se va avanzando”, relata. Ahora tiene la sensación de que los políticos “están de capa caída”. Rodrigo estuvo 12 años en este mundo: también ha sido procuradora electa a las cortes de by portavoz adjunta en el PSOE. Sabe de lo que habla. De ahí que reivindique el valor de la política, que “nos hace entendernos” asegura.

Empezó como sindicalista, preocupada por los problemas de la sanidad. El salto a la política fue algo “natural”. Cuando pasó a la ejecutiva regional, tuvo que enfrentarse a cuestiones más generales: a la despoblación, por ejemplo.

Su vinculación con la política fue temporal. Tras su paso por la subdelegación, se reincorporó como médico de familia en el Centro de Salud Segovia I. Desde pequeña le interesaba la medicina. En concreto, reconoce que lo que le preocupa es la incógnita ante la enfermedad y la muerte. Pero lo que en realidad le ha apasionado siempre es el servicio público. Y no hay mayor servicio público que velar por la salud de la sociedad.

Se jubiló en octubre del pasado año. Esta no era la fecha que había fijado en su calendario. La pandemia le “obligó” a tomar esta drástica decisión. El mes de marzo de 2020 fue “realmente duro”. Y no es para menos. No solo le provocaba estrés el riesgo que la enfermedad hacía correr a los ciudadanos, también lo difícil que lo tenía para atender a los demás pacientes.

La pandemia le ha sobrepasado. La situación aún le afecta. No logra contener las lágrimas cuando recuerda todo lo que ha sufrido. En la atención primaria, la cosa cambia: “son nuestros enfermos”, lamenta. Su relación con ellos era mucho más personal.

Rodrigo puede presumir de haber desempeñado dos profesiones con alto impacto en la ciudadanía. A lo largo de su carrera, ha tenido muchas satisfacciones. Y preocupaciones. En este momento, la principal es que sus “colegas”, junto con la sociedad, batan a este bicho.