Llorente se define como “una persona muy cabal”, lo que asegura que le facilita llevar a cabo su principal función: garantizar el buen cumplimiento de la normativa vigente. / KAMARERO
Llorente se define como “una persona muy cabal”, lo que asegura que le facilita llevar a cabo su principal función: garantizar el buen cumplimiento de la normativa vigente. / KAMARERO

Jamás habría imaginado que pensarían en ella para ostentar este puesto. Trabajaba en el servicio territorial de Cultura desde 2005. Esto no le hacía pensar que ocho años más tarde le propondrían ocupar ese cargo. Ruth Llorente es la Jefa del servicio territorial de Cultura y Turismo de Segovia. Aunque le dio vértigo ponerse al frente, tardó poco en concebirlo como un reto. Ahora no solo está “agradecida por la confianza” depositada en ella, sino que el temor que sentía en un principio pronto dejó paso al orgullo de que hubieran pensado en ella. “Soy muy afortunada”, afirma. Su trabajo le apasiona.

Reconoce que tiene que lidiar con la presión. Pero trata de hacerlo lo mejor posible. Es funcionaria y se toma muy en serio su condición de “servidora pública”. De hecho, sostiene que “esto va por delante de todo”.

Domina esta área: había pasado por buena parte de los departamentos, por lo que el funcionamiento del servicio territorial de Cultura y Turismo no le era ajeno. A pesar de ello, no fue fácil coger el timón de dos sectores de tanta relevancia en Segovia, eminentemente turística y patrimonio de la humanidad. “Tardé cerca de un año en hacerme con la agenda cultural de la provincia”, afirma.

La segoviana se ocupa de garantizar el buen cumplimiento de la normativa vigente. Esto no le resulta complejo. Se define como “una persona muy cabal”. Quizá “el saber hacer las cosas de manera proporcionada” le ha allanado el camino. Por ella pasan las preocupaciones del sector turístico y las peticiones de apoyo del sector cultural. En el último año la han necesitado más que nunca.

Se muestra esperanzada: la cultura y el turismo se van reactivando poco a poco en Segovia. El sector del patrimonio cultural “no necesita ningún motor de recuperación”, garantiza. Cree que volverá “solo” a la normalidad. Por el contrario, con el turismo tiene cierta incertidumbre: “habrá que ver qué ocurre”, manifiesta.

Con la llegada del confinamiento, su mayor preocupación fue “sacar adelante las obras de restauración del patrimonio cultural”. A pesar de que el proceso fue tedioso, lo logró. Esto es una buena muestra de que siempre intenta poner en práctica aquello que sus padres le enseñaron y que se repite cada día: constancia, trabajo y buen quehacer. Su único objetivo es “estar donde está”. De nuevo, aparece el orgullo.