Silvia Muñoz del Caz, gerente de la empresa “El Campo”
Silvia Muñoz del Caz, gerente de la empresa “El Campo”
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Recientemente se ha entregado el Premio convocado por el Banco de Santander y la Cámara de Comercio de España, con la colaboración de El Adelantado de Segovia, para reconocer el trabajo y esfuerzo de pequeñas y medianas empresas (PYMES), en favor de la creación de empleo y riqueza para las zonas en la que se asientan.

El premio, en este año 2019, ha recaído en la empresa El Campo, perteneciente al sector agroalimentario y dedicada a la producción, transformación y envasado de productos hortícolas.

De esta empresa, ubicada en la localidad de Sanchonuño, con 25 años de antigüedad, el jurado ha destacado el empleo, la internacionalización y los proyectos innovadores puestos en marcha. El Campo, junto al resto de las empresas elegidas en las diferentes provincias, será candidata al Premio Pyme del Año en España, cuyo fallo se conocerá en los primeros meses del próximo año.
En esta edición, también se entregaron cuatro accésit a las siguientes empresas: Mogaro Aluminium Yatchs (Accésit de Internacionalización), Jamones Segovia (Accésit de Innovación y Digitalización), Drylock Thecnologies (Accésit de Formación y Empleo) y, De Pablos Correduría de Seguros (Accésit de Empresa Responsable)… Empresas que también aspiran a la final en sus respectivas categorías.

A la entrega de estos premios, acudieron responsables de la Cámara de Comercio, Banco de Santander y la directora del El Adelantado de Segovia. En nombre de la empresa El Campo, recogió el premio Silvia Muñoz del Caz quien, desde 2008, desempeña el cargo de gerente en la empresa Hijos de Teodoro Muñoz y su marca El Campo que, en los últimos años ha triplicado las ventas, gracias a la ampliación de su distribución de productos a los mercados europeos.

Recordamos, que en el año 2016, la empresa El Campo también fue reconocida por la Federación Empresarial Segoviana (FES), en sus premios anuales, como “Empresa Innovadora”. De la historia de esta empresa y del largo trabajo realizado hasta llegar al lugar que ocupa, nos habla Silvia Muñoz, gerente de la empresa e hija de su fundador…

— ¿Cuándo comenzó la actividad de la empresa “El Campo”? ¿Cómo fue su historia?
— Fue en la década de los 90 cuando mi familia comenzó la actividad de productos vegetales envasados al vacío. Dando así un gran salto desde actividades de mínima transformación de materia prima, hasta productos sofisticados de gran valor añadido: remolacha roja y maíz mazorca envasados al vacío, listos para comer en cualquier momento y lugar, y a un precio asequible y estable todo el año.

— ¿Por qué su familia, al entrar en el mundo de la empresa, lo hizo en este sector y no en otro?
— Mi padre fue un hombre muy emprendedor, orgulloso de su tierra y de sus gentes, diría que un visionario que supo ver desde el principio el potencial de la zona. Sus orígenes como agricultor fueron la base para convertirse en industrial agrícola, especializándose en el lavado de la zanahoria para suministrar a la gran industria de toda España……..así es como empezó todo.

— Tantos años dentro de este mundo… ¿hemos cambiado en nuestra manera de alimentarnos? ¿nos cuidamos más?
— Hay una mayor preocupación por consumir alimentos sanos, y somos más críticos y exigentes a la hora de elegir lo que consumimos. Parte de la responsabilidad de este cambio se debe a la irrupción de las nuevas tecnologías, las redes sociales y la sociedad de la información en general.
Es importante la interacción con el consumidor a través de las redes sociales, compartiendo recetas y respondiendo de forma inmediata a dudas que se puedan plantear sobre los valores nutricionales, el origen del producto o cualquier consulta sobre salud debido a algún tipo de intolerancia del consumidor. Nuestros productos “El Campo”, de venta en Mercadona, siguen una línea de crecimiento ascendente.

— Llegado un momento determinado, El Campo amplía su producción y la empresa inicia una evidente expansión que combina con una reconocida labor en el mundo del deporte y de la solidaridad…
— Hubo un despegue importante con la puesta en funcionamiento de las nuevas instalaciones, en el año 2004. Mayor capacidad de producción nos abrió las puertas a nuevos mercados, principalmente europeos, que además nos aportaban la rentabilidad y estabilidad necesaria para querer hacer más. Fue entonces cuando iniciamos la campaña “Disfruta comiendo Sano”, con el fin de potenciar un estilo de vida que englobase deporte, salud, alimentación y relaciones personales en círculos abiertos. Unido todo ello al carácter solidario que fueron adquiriendo nuestras acciones.

— Entre otras cosas, anualmente organiza “La Carrera Solidaria” a favor de la Asociación Contra el Cáncer…
— La Carrera Solidaria El Campo ha sido un proyecto que hemos desarrollado durante cinco años consecutivos y que, por motivos de organización y, por qué no decirlo de un extra en sacrificio difícil de mantener, decidimos aplazarlo un tiempo.
No obstante, continuamos colaborando con la Asociación Contra el Cáncer en multitud de acciones. El último proyecto, que será una realidad el 19 de octubre, el concierto POR ELLAS en Madrid

— La empresa sigue consolidándose y, llega el momento de la internacionalización ¿hasta dónde están llegando los productos de El Campo?
— Continuamos creciendo en los mercados en los que llevamos años implantados, Finlandia, Alemania, Francia, Suiza…A todos ellos llegamos con marca propia y marca de distribuidor, reflejando en el envase, siempre, que su origen es España, y llevando el nombre de nuestra localidad a los más recónditos rincones. Desde hace dos años nuestros productos se comercializan también en Asia, siendo posible encontrarlos en Singapur e Israel.

— Maíz, remolacha, patata… Segovia se ha convertido en un referente en la producción de estas hortalizas… ¿hay alguna razón?
— Mi padre decía que cuando se empezaba a recolectar la producción de El Carracillo, bajaba el precio de la cesta de la compra y se incrementaba la calidad de forma notable.
Para mí la clave está en sus gentes, son auténticos profesionales del campo que cuidan con mimo el cultivo desde la siembra hasta la recolección, con el asesoramiento de nuestros técnicos del campo para cumplir las normas de seguridad alimentaria que protocolos de calidad de reconocimiento mundial como GlogalGap nos exigen.

— Un centro de trabajo como esta empresa, supone una vacuna contra la España Vaciada. ¿Cuál es su opinión sobre la despoblación del mundo rural y cuáles cree que deberían ser las medidas a adoptar para luchar contra ella?
Contar con infraestructuras seguras que nos permitan tener cierta facilidad de acceso a áreas urbanas donde podemos encontrar una serie de servicios básicos que están fallando en el área rural, principalmente la formación y la sanidad.
Sanchonuño en este caso tiene una ubicación fantástica, en plena autovía. Con un servicio de transporte público que nos permite acceder a Valladolid o Segovia en menos de una hora. Y una estación del AVE en Segovia que nos lleva a Madrid en 25 minutos. Facilitar la movilidad de las personas es clave.

— ¿Cuáles son los principales objetivos para el futuro de El Campo?
— Sentimos y amamos nuestra tierra, y es clave nuestra forma de actuar. Nuestro objetivo no es crecer más, sino mejor. Conseguir ese difícil equilibrio entre el capital financiero y el capital sostenible. Crear riqueza, sin dejar huella.

— El Campo es el resultado del paso por la empresa de más de una generación… ¿hay cantera? ¿hay sucesión?
— Hay ganas, empuje e ilusión, si bien, no sabría decirte si las futuras generaciones están preparadas para asumir el grado de responsabilidad e implicación que supone dirigir una empresa ya a este nivel. Ni siquiera si es lo que los padres deseamos para nuestros hijos.
No obstante, evolucionamos hacia formas de trabajo en las que lo que importa es el equipo. Sólo con un equipo sólido e incentivado se pueden conseguir resultados en un entorno cada vez más cambiante y complejo. Y equipo hay, sin ninguna duda.

— ¿Qué es lo más complicado del trabajo en este sector del cultivo, del regadío?
— La inestabilidad climatológica y la escasez de agua son los principales factores de riesgo para la agricultura de regadío. La carencia de agua es relevante a la hora de garantizar el futuro del regadío, ya que es el primer sector al que se le aplican restricciones en épocas de escasez.