El obispo presidió la eucarístía en la misa de la Pascua del Enfermo, ayer por la mañana. / Kamarero
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“No estáis solos”. El obispo de Segovia César Franco subrayó con esta frase el apoyo de la Iglesia diocesana a todos los segovianos y segovianas que en los últimos dos meses han padecido o padecen la Covid-19 y con el resto de personas que viven en sus carnes cualquier otro tipo de enfermedad en la celebración de la Pascua del Enfermo, que ayer domingo celebró toda la Iglesia y que estuvo lógicamente marcada por las repercusiones de la pandemia.

La celebración se concretó en una misa solemne celebrada en la capilla del Santísimo Sacramento de la Catedral presidida por el prelado segoviano, acompañado por el vicario general Ángel Galindo y el delegado diocesano de Pastoral Sanitaria José María López, así como por integrantes del Cabildo Catedral.

Las medidas de seguridad aconsejadas para la celebración de las misas en esta fase 0 de la desescalada vigente en Segovia se cumplieron de forma estricta a lo largo de toda la liturgia, tanto en la distancia de seguridad entre los escasos fieles que asistieron a la celebración –en un número sensiblemente inferior al tercio del aforo permitido- así como en la distribución del sacramento de la Comunión, entre otras.

En su homilía, el obispo envió un mensaje de esperanza para todos los enfermos y sus familiares, a quienes aconsejó en este tiempo de enfermedad la oración “humilde y sencilla” para conseguir la “paz del corazón”, así como ofrecer su sufrimiento por los demás, para crear “un depósito de consolación” que beneficie a quienes están pasando por la misma situación.

Del mismo modo, invitó a los enfermos a “compartir vuestros sentimientos con quienes os cuidan y no encerrarse en vuestra intimidad”, así como a perder el miedo porque “Jesús es el pastor que nos guía y él ha vivido en primera persona el sufrimiento de la cruz y de la soledad”.

Monseñor Franco invitó a los segovianos a “acompañar la soledad” de los que sufren, y e este sentido puso como ejemplo a los miles de trabajadores sanitarios que en estos días atienden a las personas en los centros hospitalarios, que demuestran que “es compatible la alegría con la enfermedad, porque ellos transmiten paz y esperanza en momentos de dificultad”.