La Junta de Castilla y León contabilizó en el año 2020 un total de 65 municipios segovianos vulnerables a la contaminación de las aguas por nitratos de origen agrario. / JCYL
La Junta de Castilla y León contabilizó en el año 2020 un total de 65 municipios segovianos vulnerables a la contaminación de las aguas por nitratos de origen agrario. / JCYL

“Es impensable que en pleno siglo XXI haya pueblos que no tengan agua potable o que sus vecinos no beban de ella por miedo a los altos niveles de nitratos”, sostiene Belén Bernardos, portavoz de la plataforma Futuro Limpio Campiña Segoviana. La contaminación de las aguas es cada vez una preocupación mayor entre los segovianos, pues el problema se agrava a medida que pasa el tiempo, tal y como lo reflejan los datos publicados por las diferentes administraciones, tanto autonómica como nacional o europea.

Más del 30 por ciento de los municipios segovianos se encuentran en riesgo de presentar elevados índices de nitratos de origen agrario en sus aguas, según decretó la Junta de Castilla y León en 2020. No obstante, hace tan solo un mes este catálogo se ha ampliado significativamente.

A los 65 pueblos vulnerables se han sumado, al menos, otras cinco localidades cuyas aguas presentan concentraciones en nitratos “por encima de los límites de afección establecidos en el Real Decreto 47/2022, de 18 de enero” o anormalmente elevadas, según certificó el pasado mes de mayo el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco).

El foco se ha puesto en 18 puntos repartidos por diferentes términos municipales, la mayoría de ellos en sus aguas subterráneas. En concreto, en las mediciones realizadas por el Miteco se han detectado altos niveles de contaminación en diez municipios de la comarca de Cuéllar -la más problemática-, dos en la zona de Segovia y seis en la comarca de Sepúlveda.

Localidades afectadas

En concreto, algunas de estas localidades ya se contemplaban como vulnerables, como son Cuéllar, Pinarejos, Navalmanzano, Mozoncillo, Tabanera de Luenga, Añe, Codorniz, Adrada de Pirón, Aldeasoña, Cozuelos de Fuentidueña, Cabezuela o Lastras de Cuéllar.

No obstante, se han sumado seis más que no estaban apuntadas en los registros: San Cristóbal de Cuéllar, Fuentemilanos, Ayllón, Turrubelo -perteneciente a Boceguillas-, Sebúlcor -en el río Duratón, no en sus aguas subterráneas- y Ochando. Es menester remarcar que las aguas afectadas por contaminación de nitratos en estos entornos no implica que sean las de consumo de estas localidades, pues los estrictos análisis periódicos que se realizan sobre ellas por sí mismos ya habrían notificado el problema previamente.

En todas ellas se sobrepasan los 37,5 miligramos de nitrato por litro de agua, límite a partir del que se considera una afección de las aguas y se reclama insta a la protección frente a esta sustancia. Con excepción de Ochando y Lastras de Cuéllar que, si bien no superan la citada cifra, presentan aguas eutrofizadas, es decir, que se caracterizan por una alta presencia anormal de nitratos que conlleva a la contaminación.

En estos municipios, “aunque podrían seguir bebiendo agua del grifo, salieron niveles de nitritos muy altos y sus vecinos, al saberlo, prefieren beber agua embotellada”, declaró Belén Bernardos. Precisamente, su colectivo participó el pasado verano en una iniciativa de Greenpeace para hacer mediciones en diferentes áreas de la provincia.

Los datos sorprendieron. Las aguas subterráneas de Aldeanueva del Codonal, Domingo García, Bernardos, Ochando y Migueláñez superaron los límites establecidos. Pero destacó sobre todo el resultado de este último, ya que la medición realizada en agosto de 2021 y en un pozo ofreció el resultado de 800 mg/l, siendo el dato de agua subterránea más elevado de todo el país.

No obstante, Belén Bernardos insiste en que “no hay que centrarse en los niveles más exagerados, sino en la generalidad de las cifras elevadas que se están dando en otras zonasde la provincia”.

Un aviso de Europa

Con la publicación de los datos de aguas afectadas por el Miteco, comienza el plazo en el que la Junta debe revisar la delimitación de las zonas vulnerables declaradas, así como los programas de actuación y códigos de prácticas agrarias con los que hacer frente a este tipo de contaminación.

A finales del año 2021, la Comisión Europea anunció su intención de llevar a España ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea por no tomar medidas adecuadas para la protección de las aguas en relación a esta cuestión.

En Castilla y León, los problemas se notificaron hace años. En 2009 ya se notificaron 27 localidades segovianas vulnerables a la alta contaminación de las aguas por nitratos procedentes de fuentes de origen agrícola y ganadero, según determinó la Junta. Años más tarde, en 2020, la cifra se actualizó y alcanzó los 65 municipios, lo que supone un aumento de más del 140 por ciento.

Sobre el origen de esta contaminación, el Ejecutivo autonómico declara que este “se encuentra en la intensificación de la agricultura y de la ganadería”. No obstante, reconocen la complejidad de dar una explicación concista y concreta a este problema. Entre otras razones, “por proceder de fuentes difusas, siendo muchos los factores que inciden en su desarrollo”, en referencia al tipo de suelo, agua, actividad agrícola y ganadera, topografía, etc., según dispone el Decreto 5/2020, de 25 de junio, publicado en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl).

Actividad agraria

Así, la actividad agraria se presenta como una de los puntos de debate más importantes en torno a la búsqueda de una solución. “Más que por la presencia de granjas, la contaminación se relaciona con la aplicación del nitrato como abonado en las parcelas”, define Alfonso Pescador, presidente de la Unión de Campesinos de Segovia-UCCL.

De este modo, el uso de los purines y sobre todo abonos químicos en los cultivos toman parte en el asunto. “Lo que no necesitan las plantas se va filtrando a capas inferiores y al final deriva a los acuíferos, es algo inevitable”, añade Pescador.

No obstante, esta práctica está regulada por la administración. “Hay unas exigencias muy estrictas”, defiende el representante de UCCL, quien explica que hay unas unidades de abono concretas por hectárea que en ningún caso se pueden sobrepasar y para ello los agricultores deben apuntar la cantidad empleada en un libro de campo, donde se llevan todos los controles. “Una cosa es que se controle o se quiera controlar”, define.

“La mayor parte de los trabajadores agrarios realizan esos tratamientos con rigor y cabeza. A nadie le gusta perder dinero, y mucho menos en estos tiempos”, asevera. Por su parte, considera que la solución a esta situación debe partir y partirá desde la tecnología. “Ya se trabaja con algunos métodos para que los abonos no pasen a capas inferiores, lo que puede influir favorablemente en el control de los elevados índices de nitratos en las aguas”, determina Pescador.

Por otro lado, la portavoz de la plataforma Futuro Limpio Campiña Segoviana aboga por “prevenir” la contaminación. Todo ello se debe a que en muchos municipios afectados por este problema, como han sido Lastras de Cuéllar, Ochando o Cabezuela, se han puesto en marcha soluciones momentáneas, pero no definitivas. “Algunas localidades han construido depósitos o han dispuesto la canalización desde otro sitio. En todos los casos es una buena opción, pero la solución es parcial. En un futuro, esas nuevas fuentes pueden contaminarse y seguirán con el problema”, concluye.

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Una de las últimas concentraciones contra las denominadas ‘macrogranjas’ celebrada ante las Cortes de Castilla y León, en la que participaron diversos colectivos segovianos. / E. A.

Moratoria para granjas

El problema de la contaminación de las aguas no es algo nuevo. Sin embargo, cada vez hay una mayor concienciación de esta situación a nivel medioambiental. En los últimos años han surgido plataformas que consideran esta tesitura un efecto colateral de la extensión de la ganadería intensiva.

Es el caso de Greenpeace, la Red Ambientalista Segoviana o Ecologistas en Acción y la plataforma Futuro Limpio Campiña Segoviana, recientemente creada para luchar contra la proliferación de las denominadas ‘macrogranjas’. “Segovia es la provincia de Castilla y León donde más unidades de porcino hay -1,3 millones de cabezas-y donde históricamente los problemas del agua son bastante importantes”, declara Belén Bernardos, portavoz de esta última organización.

Por ello, contemplan la vuelta a la ganadería extensiva como una de las soluciones a esta situación. Así, una de las últimas reclamaciones de la plataforma ha sido la petición de declarar una moratoria de concesión de licencias de proyectos de ganadería intensiva en la campiña segoviana, donde contabilizan que hay 16 proyectos pendientes de aprobación de los 38 existentes en el conjunto provincial.

A esta reclamación se ha unido recientemente Podemos Segovia, quienes han exigido además que la futura reorganización de las explotaciones porcinas incluyan un control efectivo de la gestión de los residuos.

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Ana María Criado (Segovia, 1998). Periodista y humanista por la Universidad Carlos III de Madrid.