Natalia Berzal, en su local de Blumenaria. / KAMARERO
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El salvavidas de Blumenaria, una floristería que apenas lleva un lustro de trayectoria y funciona por encargo, ha sido su negocio online: desde regalos, cumpleaños o cualquier excusa para dar las gracias. “Sinceramente, esa tienda online es la que ha evitado que tuviéramos que cerrar”, reconoce su propietaria, Natalia Berzal, que apostó por un negocio sin un horario comercial a y recibe clientes bajo cita previa. Su uso de la tecnología, desde el teléfono a envíos por correo electrónico o WhatsApp, ha permitido a esta floristería de Nueva Segovia seguir a flote en plena tormenta.

Apostó por este tipo de negocio, más extendido en otras culturas florales como Alemania. “Yo no quería montar una floristería, sino un taller floral que me permitiese trabajar de forma más personalizada. Sin los pros y los contras que lleva tener un negocio abierto. Me facilita el trabajo de puertas para adentro; te concentras en lo que estás haciendo”. Los clientes pueden ir al local a recoger su producto y ella envía las flores a domicilio. “Está funcionando bien dadas las circunstancias. Era mi forma de ofrecer algo diferente a las 10 floristerías que hay en Segovia”.

La base de Blumenaria son las bodas, así que la pandemia les ha arrollado: han bajado en torno a un 75% respecto a 2019, teniendo en cuenta los meses álgidos para estas celebraciones: de mayo a octubre. ¿Cómo se sostiene el negocio con esos datos? Parte de la respuesta la dio el día de la Madre, “un día espectacular” en el que se dispararon las ventas. “Se desbordó y fue un buen empujón para continuar todos los meses que han venido después”. Una vez en boca del cliente, llegó un “goteo” de pedidos diversos en la ciudad y en el resto de la provincia: “Nos ha permitido llegar a puntos a los que no llegábamos antes”.