Rodrigo Pérez intenta un disparo a porteria ante la atenta mirada de su rivales. / A. MARUGÁN.
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Tres finales y tres títulos. El Abanca Ademar León volvió a llevarse la Copa de Castilla y León de balonmano al imponerse al Viveros Herol Balonmano Nava con un marcador final de 27-33. La experiencia y veteranía del equipo visitante se impuso a la ilusión y al corazón que pusieron sobre la pista de Nava de la Asunción los chicos de Dani Gordo. A pesar de la derrota los naveros compitieron a buen nivel durante todo el encuentro e hicieron sudar la camiseta a un equipo que ya suma tres Copas de Castilla y León en sus vitrinas.

Los dos equipos saltaron a la pista del Pabellón Guerrer@os Naver@s muy enchufados. La igualdad en el marcador fue la tónica de los primeros compases del encuentro. Ambos equipos aprovecharon sus superioridades para coger ventaja en el marcador pero dos defensas muy férreas impidieron que ninguno de los dos equipos se marchara con demasiada claridad.

Los de León, que ya son veteranos en la Liga Asobal y que este año tendrán en frente a otro equipo de Castilla y León, plantearon un encuentro muy físico a pesar de que consiguieron la clasificación para la final a última hora del pasado sábado. Los hombres de Dani Gordo no se dejaron intimidar estuvieron metidos en el partido en todo momento demostrando desparpajo y liderados por su capitán, Carlos Villagrán, que anotó cuatro tantos en la primera mitad.

El resultado al descanso fue 17-15 para los locales. Máxima diferencia en el marcador durante los primeros treinta minutos gracias al gol que anotó Nicola D’ Antino desde el córner a tan sólo tres segundos de que el colegiado pitara el descanso. Manolo Cadenas, entrenador de Ademar, no pudo sentarse junto a sus jugadores en el banquillo debido a una expulsión que sufrió en la semifinal por lo que tuvo que presenciar el encuentro desde la grada donde se le vio bastante enfadado con los colegiados y molesto con el desarrollo de algunas jugadas de su equipo.

Tras la reanudación, los de León salieron muy enchufados y anotaron un parcial de 0-3 para devolver la iguala al marcador. El encuentro se volvió loco y se convirtió en un corre calles que benefició al Abanca Ademar. Pero si en la primera mitad fue el joven Rodrigo Pérez el encargado de tirar del equipo navero, en la segunda mitad fue el veterano Oleg Kisselev el que no permitió que los de León se fueran en el marcador a las primeras de cambio.

Con 22- 26 y con los visitantes imponiendo su juego, Gordo pidió tiempo muerto para corregir los errores de su equipo que perdieron dos pelotas en ataque que aprovecharon los de Manolo Cadenas. El entrenador del conjunto segoviano insistió en la importancia de defender con superioridad numérica y aprovechar el poderío físico de Darío Ajo para hacer daño a la defensa rival. A pesar de las indicaciones del técnico, la precipitación en las jugadas de ataque, la falta de acierto en los tiros a puerta y las buenas actuaciones de Slavic, portero de Ademar, que fue un seguro de vida durante toda la segunda mitad permitieron al equipo de León adelantarse con claridad en el marcador hasta conseguir llevarse el partido y por tanto la III Copa de Castilla y León.

El marcador final fue 27-33 para el equipo visitante que volvió a levantar un título que ya tiene en sus vitrinas repetido por tres. A pesar del resultado la grada de Nava no dejó de animar en ningún momento a su equipo que jugó su último partido de pretemporada y que el fin de semana que viene debutará en la Liga Asobal frente al Atlético Valladolid. El Pabellón Guerrer@os Naver@s acogerá su primer encuentro en la máxima categoría. Un acontecimiento histórico para una localidad que se encuentra totalmente volcada con su equipo y que llevará en volandas a sus jugadores durante toda la temporada.

Duelo de hermanos

Gonzalo Pérez del Ademar y Rodrigo Pérez del Nava se vieron las caras en la Final de la Copa. Ambos jugadores fueron piezas fundamentales para sus equipos. Rodrigo fue el encargado de liderar a su equipo en la primera mitad y Gonzalo tuvo gran parte de la culpa de que su equipo se llevara el encuentro. Un duelo entre hermanos que terminó con un abrazo familiar que se volverá a repetir esta temporada.