Paisajes, rincones y momentos de la vida en el Real Sitio el pasado siglo. /NEREA LLORENTE
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“Un libro cuyas páginas están puestas en las paredes”. Así define el director del Museo Rodera Robles, Rafael Cantalejo, la muestra ‘El mundo apacible de Eduardo Rodera al pie del Guadarrama’, que desde ayer se puede ver en el Museo Rodera Robles de Segovia. Se trata de una selección de unas cincuenta fotografías recogidas por Rodera, granjeño “por vocación, que recorren los rincones más bellos de la Sierra, La Granja y Valsaín, y cuentan cómo se vivía entre 1949 y 1976 en el Real Sitio. La exposición fue presentada ayer por el director del ‘Rodera Robles’,  al que acompañó el presidente de la Diputación Provincial, Miguel Ángel de Vicente.

La muestra fotográfica recorre, en primer lugar, algunas de las calles de La Granja: la Cuesta de La Maja, la Valenciana, Felipe V, los jardines de palacio, La Calandria y alrededores de la población, como la Puerta del Campo, el cementerio, la fábrica nueva de cristal o la incipiente urbanización Caserío de Urgel; atrapando para siempre en su cámara la pérdida de actividad de las lavanderas del arroyo de la Peña del Berrueco, la yuntas de bueyes o los gabarreros con sus cargas de leña de regreso a casa.

Además, repasa acontecimientos anuales como las procesiones del Corpus y de la Virgen de los Dolores, las danzas, los toros, las competiciones en el Campo de Polo, el tiovivo de la feria, los gigantes y cabezudos, la jura de bandera en el campamento de Robledo o la incipiente y ahora afamada y populosa Judiada anual. A este respecto, Rafael Cantalejo señaló que, probablemente, se trata de la primera Judiada que se celebró en La Granja.

A continuación, el visitante tiene ante sí la Pradera de Navalhorno y Valsaín: el caserío, sus vecinos, el aserrío, la ruinas de palacio y hasta podrá estar presente, gracias a algunas instantáneas de Eduardo Rodera, en la inauguración de la iglesia en 1949. Se invita después a compartir la Sierra y las salidas camperas. Son muchos los recorridos por distintos lugares de las cercanías de los núcleos de La Granja, La Pradera y Valsaín, en las excursiones de Eduardo Rodera por los lugares más emblemáticos de la Mata de la Sauca y los Chorros en las Peñas Buitreras; El Robledo; la Boca del Asno, las Pasaderas, el puente del Anzolero, el chalet Cantero, derruido recientemente; zonas emblemáticas del Camino de las Pesquerías Reales; la Cueva del Monje, la Cruz de la Gallega camino de la Fuente de la Reina; el puerto de Navacerrada y el de Cotos; Peñalara y la laguna Grande o el puerto de la Morcuera y la fuente denominada ‘ de los Moralistas’ (Fuente Cossío). Y a partir de aquí, un elemento que siempre captaba la atención de Rodera: las fuentes, los manantiales serranos de agua recién brotada. Y curiosas son las imágenes de la Laguna Grande de Peñalara, donde numerosos espectadores siguen la tradicional ‘travesía a nado’ en sus frías aguas.

La muestra se puede ver en el Museo Rodera Robles hasta el domingo 26, en horario, de martes a sábado: de 10,30 a 14 horas y de 17 a 19 horas, y los domingos, solo por la mañana.