Seminario Skate byRobertoArribas 38 copia
Estudiantes de IE University acuden al skatepark de Nueva Segovia para aprender a manejar el monopatín. / ROBERTO ARRIBAS

IE University logo 1El sol aprieta en el skatepark del barrio de Nueva Segovia. Rodeado de una veintena de estudiantes, Maxon Higbee comienza su clase con un monopatín bajo el brazo, al resguardo de un árbol en sombra. Sentados en un banco, unos padres vigilan cómo patinan sus hijos y, a la vez, miran con el rabillo del ojo a aquel orador, que se dirige en inglés a un grupo de chavales. Nadie sospecha que ese círculo humano formado alrededor de Maxon Higbee es, en realidad, la primera clase de un seminario cuyo contenido no es nada frecuente en las aulas universitarias.

El profesor manosea su monopatín, señala sus elementos y después se sube a él con elegancia. Se desliza lentamente por el asfalto, como si flotara, ante la mirada atenta de sus pupilos. Enseña los movimientos básicos del skateboarding, el deporte del monopatín o skate, artilugio compuesto normalmente por una tabla de madera, ejes, rodamientos y ruedas.

Los estudiantes de IE University están aprendiendo no solo a manejar una tabla, sino también se acercan a la extensa historia y cultura de esta disciplina, que acaba de estrenarse como deporte olímpico en los juegos de Tokio. “He investigado un poco, y creo que este es el primer curso de este tipo que se imparte en una universidad en Europa”, asegura el profesor de IE School of Architecture and Desing, la escuela de Arquitectura y Diseño de IE University.

Desplazarse con equilibrio sobre un skate no es nada fácil para los neófitos y a los pocos minutos de clase sucede la primera caída. Nada grave, solo una rozadura en una rodilla. Los estudiantes ya están avisados y tendrán que tener más cuidado. Otros, sin embargo, presumen de experiencia sobre el skate y avanzan sobre la tabla con una velocidad fabulosa. Aquí las “horas de vuelo” cuentan mucho. De momento, nada de filigranas; ya habrá tiempo para hacer piruetas en bancos, rampas, escaleras o tubos.

California

El profesor Higbee es natural de Paradise California, una pequeña localidad situada en las estribaciones de la cordillera de Sierra Nevada, que fue abandonada por los mineros durante la fiebre del oro de California. Fue también en este estado occidental de EE.UU., en Malibú, donde nació el primitivo skate, a mediados de los años 40 del siglo XX, gracias al ingenio y osadía de los californianos Mickey Muñoz y Phil Edwars que, a falta de olas, decidieron eliminar las ruedas de unos patines y colocarlos a una tabla de madera. En los 50, ya se fabricó la primera tabla como la conocemos en la actualidad.

“De niño hacía rampas de skate de madera”, asegura con orgullo Maxon Higbee, que recuerda que aquella pasión por este deporte vino de su afición a la carpintería, al diseño y al arte en general. En cuanto al origen del skateboarding, el profesor recuerda que las sequías -que siempre hubo en California– fueron clave para su despegue. La falta de agua daba lugar a un cementerio de piscinas vacías en las zonas residenciales, y para los jóvenes, aquellas curvas de hormigón eran el escenario perfecto para experimentar con la tabla. Con el paso de los años, el uso del skate fue ganando popularidad: se construyeron skateparks en las ciudades, el uso del monopatín se extendió por Estados Unidos, se exportó a otros países, se forjó toda una cultura alrededor. Inmediatamente, se asoció a la cultura de las urbes, a la rebeldía y a los jóvenes.

El seminario que imparte Higbee se prolongará durante un trimestre. “Un día a la semana practicamos en el skatepark de Nueva Segovia, mientras que dos días lo dedicamos a conocer todo que significa esta disciplina, su historia y su cultura. También otra jornada trabajamos en el Fab Lab de IE University, el laboratorio de fabricación ubicado en el campus, donde queremos diseñar y crear el logotipo de una marca de skate”, afirma el profesor, que asegura que “lo más importante es que los alumnos se diviertan”.

El grupo de alumnos es, ante todo muy diverso. Hay jóvenes de los grados de Comunicación, Diseño o Arquitectura, y de distintos países, como Francia, Filipinas, Trinidad y Tobago, Holanda, Sudáfrica o España.

La estudiante trinitense Raissa Paty asegura que “hice skate hace seis años y lo dejé; cuando vi que se ofrecía este seminario me apunté para conocerlo más en profundidad”. Por su parte, el francés Tancrede Thona, estudiante de Comunicación, cree que este curso “es muy interesante ya que va más allá de lo puramente académico; no he visto un seminario de este tipo en ninguna otra escuela o universidad”. El caso del alumno Pablo Cuesta es muy particular ya que vive a cinco minutos del skatepark de Nueva Segovia. “Nunca lo había practicado, y eso que lo tenía a cinco minutos de casa”, explica este segoviano que cursa segundo año de Comunicación y Medios Digitales en el Campus de Santa Cruz la Real.

IE University es una universidad muy abierta al conocimiento, a experimentar y a desarrollar propuestas académicas muy innovadoras. Además, el skate se ha vuelto a poner de moda con los juegos olímpicos”, subraya Higbee, que añade que “no solo es un deporte, es una forma de expresión muy ligada a la cultura urbana”.

Además de un apasionado del skate, Higbee es un reconocido artista. Máster en Bellas Artes por The School of the Art Institute of Chicago, donde estudió con una beca de mérito en el Departamento de Pintura y Dibujo, Higbee recibió en 2010 la beca World Less Traveled para realizar un proyecto en Madrid, donde vive y trabaja desde entonces. Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas a nivel internacional. Fue artista visitante en el programa Estudio Joven del Museo Thyssen Bornemisza, en Madrid, y artista seleccionado en el número 101 de ‘New American Paintings’. En 2018, la Casa de Lectura de Segovia acogió una exposición de Higbee que recogía 11 trabajos relacionados con “La Divina Comedia” de Dante.