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El misterio sobre la titularidad del pequeño oratorio que corona junto a las cruces de granito los altos de La Piedad parece haberse resuelto. La investigación promovida por la parroquia de San Millán –encargada ‘de facto’ del mantenimiento de su entorno durante la Semana Santa- ha dado sus frutos y desde el Ayuntamiento se han comenzado a dar pasos en dirección hacia una solución definitiva que permita conservar este emblemático enclave que ofrece una de las vistas panorámicas más singulares que pueden verse de la ciudad.

Así, las pesquisas realizadas en diferentes archivos catastrales han determinado que la parcela sobre la que se asienta el único vestigio que queda de la ermita que ordenó construir el rey Enrique IV han determinado que es de titularidad privada, lo que obligará a las instituciones interesadas a establecer algún tipo de acuerdo orientado a garantizar su mantenimiento.

La concejala de Patrimonio Clara Martín, señaló que el Plan Especial de Áreas Históricas (PEAHIS) ha catalogado este espacio como una zona de especial protección, lo que significará que una vez aprobado y tras su publicación, la propiedad del terreno estará obligada a asumir el mantenimiento de este entorno natural.

De este modo,  indicó que el Ayuntamiento se dirigirá a los propietarios para  requerir  esta responsabilidad,  y confía en que lleven a cabo los trabajos necesarios, ya que en caso contrario, será el municipio quien actúe de forma subsidiaria para después pasar factura con los gastos realizados sobre el inmueble y su entorno.

La intervención sobre el oratorio se basa en el informe técnico que la cofradía de San Millán remitió al Ayuntamiento, que centra los principales problemas del inmueble en las humedades y en el precario estado del cupulín de la cubierta;  y la concejala aseguró que las obras “no serían especialmente costosas, e incluso la cofradía llegó a proponer en su día asumir el coste”.

Martín manifestó que la solución “más lógica” para este asunto sería que los propietarios firmaran un acuerdo de cesión de uso con el Obispado o la Cofradía de San Millán para que cualquiera de estas dos instituciones se hiciera cargo de este  inmueble, que no figura ni en la relación  de edificios municipales ni consta en los archivos eclesiásticos como un bien perteneciente a la diócesis.  Sobre este aspecto,  indicó que el Ayuntamiento está dispuesto a mediar entre las partes para que el acuerdo sea posible.

La ermita de La Piedad ha sido escenario de la celebración de uno de los via crucis más antiguos que se celebran en Segovia, probablemente el que más, según los documentos que maneja la parroquia de San Millán. Así, los primeros documentos que hablan de este rezo devocional lo sitúan en 1674, donde se fecha la instalación del via crucis y un primitivo calvario que en su origen fuera de madera. La consolidación de esta celebración llevó a las cofradías a encargar cruces de piedra de granito que son las que se conservan en la actualidad, y que están datadas en 1679, según puede leerse en las inscripciones que figuran en su base.