Yasser Omar trabaja en el restaurante José María desde hace cuatro años. Ahora ha recibido una beca para continuar su formación en la especialidad del café. / NEREA LLORENTE
Yasser Omar trabaja en el restaurante José María desde hace cuatro años. Ahora ha recibido una beca para continuar su formación en la especialidad del café. / NEREA LLORENTE

Nació en Perú hace 36 años. Yasser Omar Alfaro ha adquirido la nacionalidad española. Pero él siempre se sentirá peruano. Con 20 años, la difícil situación que atravesaban en el país latinoamericano, les llevó a cambiar un clima cálido por uno un poco más húmedo: vive en Segovia junto a sus padres, su mujer y su hija. Ellos son los responsables de que “no lleve tan mal” la distancia, aunque es “un poco dura”, afirma. Pese a ello, “los familiares se llevan en el recuerdo”, asegura.

Siempre ha trabajo en el mundo de la hostelería. Con 30 años, dio el paso de ponerse a estudiar. Lo hizo animado por una profesora, que fue a su trabajo para darles un curso. Él le preguntó “si había alguna forma de que pudiera ponerse a estudiar”. Y claro que la había. Tan solo necesitaba estar convencido de que nunca es tarde para aprender. Él no tenía dudas: al año siguiente (2019) se matriculó en el Grado Medio de Técnico en Servicios de Restauración.

Era el más mayor de la clase. La pandemia repercutió de forma directa en el sector educativo. A pesar de que esto incrementó la carga de trabajos, su deseo de hacerse con el título era mayor que cualquier pandemia.

Estoy muy orgulloso”, declara. Y no es para menos. Hace unos días, su trabajo se vio recompensado: consiguió hacerse con el tercer puesto en el concurso Maestro de Espresso Junior para España y Portugal. Yasser tuvo que controlar y ajustar el grado de molienda del café y comprobar su calidad, textura, volumen y velocidad de caída. Parece sencillo, pero no lo es. “El único truco es practicar”, sostiene. Aprovechaba las tardes libres para ensayar con la profesora de cafetería. Su esfuerzo le ha valido una beca para continuar su formación en la especialidad.

El colectivo de los ‘ninis’ es muy conocido. El de los ‘sisis’, no tanto. Él pertenece a este último. Lleva cuatro años en el restaurante José María. De ahí que este galardón haya sido un premio al esfuerzo por estar dos años trabajando y estudiando. “Aunque hay días que se complicaba un poco, al final todo tiene recompensa”, comenta. El tener una hija le hacía el camino más difícil y, a la vez, más satisfactorio.

Ahora va a por su siguiente meta. Sueña con ser un buen barista y con hacer disfrutar a sus clientes de su pasión por el café. Esto le motiva para seguir formándose. Siempre ha notado el apoyo de su familia. De quienes están con él. Y de aquellos que también lo están, pero un poco más lejos.