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El Ayuntamiento de Segovia no descarta ejecutar este año las obras de renovación del pavimento en este tramo de Padre Claret. / Kamarero

Pocos mortales pueden estar en desacuerdo con lo relatado por Gomaespuma en su libro ‘Quién me mandaría meterme en obras’, todo un clásico (salió a la venta en 1998) donde abordan desde el humor los incontables inconvenientes, imprevistos y sobrecostes que conlleva empezar una obra en casa. Con las obras municipales no es diferente; es más, puede ser mucho peor y perjudicar a toda la ciudadanía. Segovia se enfrenta este año posiblemente al mayor reto que ha vivido la capital en décadas por la proliferación de zanjas, movimiento de terrenos, asfaltado, renovación de redes, del alumbrado y un largo etcétera que conlleva, además, el corte del tráfico en algunas vías.

La suma de una inyección millonaria por la incorporación de remanentes de Tesorería de años anteriores al presupuesto ordinario ha llevado al equipo de gobierno del Ayuntamiento a acometer decenas de proyectos a pesar de que la oposición del PP y de Ciudadanos ha advertido que hubiera sido mejor priorizar y dejar algunos para otros ejercicios y destinar más dinero a la recuperación económica vía ayudas directas.

A raíz del pleno celebrado el pasado viernes, saltaron las alarmas entre los concejales populares y los de la formación naranja, pero también en el portavoz de Podemos, por el bajo nivel de ejecución de las inversiones durante la primera mitad del año, como indica el informe de Intervención remitido al Ministerio de Hacienda.

El concejal de Hacienda, Jesús García Zamora, aparenta tranquilidad hasta el momento porque no es lo mismo lo ejecutado que lo comprometido a terceros y esto segundo no difiere de lo de años anteriores. En cualquier caso, el concejal de Obras, Servicios e Infraestructuras, Miguel Merino, no niega que “en la última ronda de contrataciones vamos mal. Hay contratos que tenían que haberse realizado en julio y a fecha de hoy no están. Eso genera mayor presión”, admite.

Entre esos contratos pendientes se encuentran el del carril-bici, el plan de asfaltado o uno de los cuatro lotes del plan de renovación del alumbrado público.

El problema de Padre Claret

Por otro lado, el portavoz del PP, Pablo Pérez, insinuó en la última sesión plenaria que no es cierto que el gobierno municipal no inicie las obras de renovación del pavimento de la avenida de Padre Claret, adjudicadas en mayo, por retraso o carencia de materiales debido a la crisis de suministros que aqueja a otras obras públicas en todo el Estado.

La alcaldesa insistió en que sí es un problema de suministro y el concejal de Obras sostiene lo mismo a El Adelantado. Informa de que se trata precisamente de que no se suministra el molde para la fabricación de los adoquines y la empresa suministradora prevé un retraso de seis meses. “No vamos a empezar hasta que tengamos la garantía de que el molde llega y vamos a tener a tiempo los adoquines porque no nos podemos permitir cerrar la avenida sine die”, añade.

Mientras tanto, explica que ayer mismo el Ayuntamiento recibió un informe del técnico que elaboró el proyecto en 2017 y también la Concejalía ha realizado otro informe para que los servicios jurídicos municipales evalúen la situación. La empresa adjudicataria solicitó por escrito en primer lugar la modificación del proyecto y en segunda instancia un aplazamiento del tiempo de ejecución de la obra. La cuestión ahora es conocer si una eventual modificación del proyecto en lo relativo al tipo de adoquín a utilizar puede llevarse a cabo sin colisionar con la normativa de contratación pública.