Ceremonia de alternativa de Álvaro Alarcón de manos de El Juli y en presencia de Roca Rey. / PLAZA 1
Ceremonia de alternativa de Álvaro Alarcón de manos de El Juli y en presencia de Roca Rey. / PLAZA 1

Julián López ‘El Juli’, que tanta veces se ha dado en Madrid contra el muro de la incomprensión, siempre encuentra salida para volver. Solo el madrileño es capaz de soportar un paseíllo en Las Ventas sabiendo que en sus pies hay un bloque de hormigón cargado de inquina ajena e intentar pegar un giro a la tarde como si fuera algo natural. Pero no lo es. Son ya varios lustros los que acumula de auténtico pavor y este miércoles lo convirtió en una importante faena en el inicio de la Feria de San Isidro que, aunque no tenga resultado orejil, ahí vuelve a quedar para mantener el respeto del aficionado venteño. Algo que tanto le ha costado.

Está apuntándose a La Quinta, aunque envió un encierro desigual y desilusionante, como alternativa a Garcigrande. Si el año pasado dio un recital con esta ganadería, este miércoles también ofreció un alto nivel, pero sin espada. Con el primero de su lote, un astado con un punto de sosería y al que le costaba humillar, aprovechó su ritmo para sellar una entregada obra. Tiró de técnica para alargar la embestida del toro, que fue a más gracias al cuidado de los tiempos y a los conocimientos de la experiencia. Los mejores pasajes llegaron en el cierre de la faena, pero terminó de un pinchazo para saludar una ovación.

Natural de Julián López 'El Juli' a un toro de La Quinta. / PLAZA 1
Natural de Julián López ‘El Juli’ a un toro de La Quinta. / PLAZA 1

El cuarto fue un ejemplar desrazado, pese a pelear en el peto del picador. Resultó gazapón y en banderillas esperó y apretó hacia dentro. El Juli lo probó pero la nula emoción del toro de La Quinta invitó a abreviar. Así fue su primer compromiso en el ciclo isidril, en el que el de Velilla de San Antonio volvió a ganarse el respeto.

Álvaro Alarcón, con el toro de 'Cocherito' de su alternativa. / PLAZA 1
Álvaro Alarcón, con el toro de ‘Cocherito’ de su alternativa. / PLAZA 1

Los tiempos del novel Alarcón

Virgen frente al toro y con una lesión que se agarra en cada respiro hondo -fractura de tres costillas y perforación de la pleura en marzo-, Álvaro Alarcón disimuló las molestias y aparentó haber jugado ya en la liga de los grandes. La ilusión, como camaleón de la falta de experiencia. Sacó a relucir la inteligente lectura que acostumbra a hacer sobre el comportamiento de los astados y, en ocasión, encontró la virtud en el tiempo que dio entre muletazos. Encontrar hoy en día a un joven sin prisas es un órdago al estrés y al modo de vida urbanita. Así toreó a ‘Cocherito’, toro de la ceremonia cárdeno claro y calcetero que apretó en el picador, siendo pronto y con cierta fijeza, aunque perdió las manos como ya hizo en el capote. Metió la cara con nobleza aunque en momentos protestó y echó la cara arriba, en un medido trasteo que destacó por los despaciosos naturales de Alarcón, tanto con la mano izquierda como con la derecha. Finalizó de media estocada tendida y saludó una ovación.

Iba con un terno blanco y oro impoluto, pero en realidad se enfundó de valor como buen sabedor que el futuro viene como un rayo y que el parón después de la alternativa es una posibilidad. Volvió a mostrar una versión muy asentada y torera con el ejemplar que cerró plaza, después de que José Chacón y Vicente Herrera se desmonteraran por su buen hacer en banderillas. El viento condicionó las buenas maneras del toledano, al igual que el poco juego que ofreció el astado, sin recorrido, parado y sin emoción. Cumplió su primer festejo como integrante del escalafón superior con una meritoria actuación.

Pase de pecho de Andrés Roca Rey. / PLAZA 1
Pase de pecho de Andrés Roca Rey. / PLAZA 1

De fenómeno taquilleril a recibir un cúmulo de silbidos

Roca Rey anda entre ser el fenómeno taquilleril e ídolo de la juventud y ser prácticamente el enemigo del aficionado purista. Y es que ‘El siete’ no se fía de su toreo como uno de pueblo no se fía de uno de Madrid. El toreo al paso que realizó el peruano al tercero de la tarde, más ibarreño, bajo y corto de manos, que no se empleó en el caballo, suscitó un cúmulo de silbidos en los tendidos que terminaron por convertirse en protestas. Él se mantuvo opaco a las críticas y ofició un largo trasteo que, pese a ligar series de cierto mérito aprovechando la prontitud y nobleza del animal, careció de emoción.

Al ecosistema creado en la anterior lidia se añadió el escaso trapío del que salió en cuarto lugar. Apenas tuvo contenido el toro de La Quinta, pero sí mucha complejidad y nula transmisión. No pudo ir embebido en la muleta, pese al compromiso de Roca Rey de intentar llevarlo largo. La disposición del peruano no tuvo rédito alguno.

Ficha

Plaza de toros de Las Ventas (Madrid). Primera de la Feria de San Isidro. Lleno de ‘no hay billetes’. Toros de La Quinta, desigual de hechuras y comportamiento.
Julián López ‘El Juli’, ovación y silencio.
Andrés Roca Rey, silencio y silencio.
Álvaro Alarcón, que tomó la alternativa, ovación y silencio tras aviso.
Los banderilleros José Chacón y Vicente Herrera se desmonteraron tras pasear al sexto.


El cartel del jueves 11

El segundo festejo del serial de San Isidro vuelve a colgar el ‘no hay billetes’. José Antonio Morante de la Puebla, Emilio de Justo y Tomás Rufo protagonizan el jueves, 11 de mayo, una de las corridas que a priori ha levantado más expectativas entre los aficionados (19.00 horas). Para la ocasión, está anunciado un envío de la divisa salmantina de Gacigrande (Domecq).