Vista general del Jardín de los Poetas desde la calle del Pozo de la Nieve. / E. A.
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Técnicos del Ayuntamiento de Segovia han detectado problemas de estabilidad del terreno en el Jardín de los Poetas y los responsables municipales han decidido cortar el acceso a este espacio verde, así como también el tráfico por la Puerta de Santiago para evitar los efectos de las vibraciones.

El Gabinete de Alcaldía del Ayuntamiento ha informado esta tarde de la adopción de estas medidas de forma preventiva mientras técnicos municipales y de la Junta de Castilla y León visitaban la zona para comprobar el estado de esta zona del recinto amurallado y analizar las posibles causas.

El corte de tráfico tiene por finalidad evitar vibraciones en el terreno producidas por el paso de los vehículos, de ahí que el gobierno municipal haya decidido prohibir el paso por la calle de la Puerta de Santiago, desde la calle del Pozo de la Nieve.

“Se intenta así reducir las vibraciones y que éstas puedan afectar al sustrato geológico de la zona bastante inestable”, explican desde Alcaldía.

Por razones de seguridad se ha decidido cerrar a los visitantes el Jardín de los Poetas, espacio en el que se ha localizado el problema en el terreno.

Tras la visita realizada a la zona por parte de los técnicos municipales y de la Junta de Castilla y León, durante la tarde se iba a recabar documentación para incorporarla a los estudios geológicos ya existentes.

“Con todo ello se decidirá las medidas a adoptar en esa zona siempre con el objetivo de evitar cualquier tipo de daño en el paño de la Muralla situado junto a la Puerta de Santiago”, concluye el comunicado de Alcaldía.

Al abrigo de la muralla

El Jardín de los Poetas, situado al abrigo de la muralla, reabrió sus puertas en marzo del año 2008. El nombre de este jardín surgió por iniciativa del Patronato de Jardines en 1948 y estaba en consonancia con el trazado romántico que le se pretendió dar, aunque no se lograra plenamente.

El proyecto municipal de restauración realizado a lo largo del año 2007, perseguía recuperar el lugar con una triple función: por un lado, diseñar el espacio como un lugar privilegiado para la contemplación del valle del Eresma; por otro, se concibió como un espacio de disfrute sereno, donde encontrar la paz al abrigo de la muralla; y una tercera función, opcional, servir de espacio para el desarrollo de actuaciones culturales.

Es un espacio cerrado por la muralla y el muro contiguo a la bajada del Pozo de la Nieve. La vegetación actual dista mucho de la que Juan Manual Santamaría describe en 1980 en este jardín (7 olmos, 180 cipreses, 10 arces blancos, 3 ailantos, 14 robinias, etc.) y está formada principalmente por arces, higueras, olmos, cerezos y almendros.