Una persona observa algunas de las ilustraciones de la diseñadora gráfica Marina Ceballos, que forman parte de la exposición que acoge el Palacio Quintanar. / KAMARERO
Una persona observa algunas de las ilustraciones de la diseñadora gráfica Marina Ceballos, que forman parte de la exposición que acoge el Palacio Quintanar. / KAMARERO

¿Qué fue primero, el paraíso o el infierno? Sin ninguna duda, más allá de su existencia, este es uno de los misterios irresolubles que mayor atención ha recibido desde el punto de vista de la cultura y sus múltiples perspectivas y tipologías. No obstante, ambos escenarios comparten una característica: el purgatorio, que se convierte en un espacio de mediación.

O, al menos, así lo definía el poeta florentino Dante Alighieri en su Divina comedia, escrita entre 1304 y 1321, que marcó a su vez el paso del pensamiento medieval a renacentista.

A pesar de ello, el texto no es solo de Dante, sino de cada uno de sus lectores. Es decir, de todos aquellos que entran al infierno, purgatorio y, bajo su esperanza, esfuerzo y aspiración, desean llegar al paraíso. Podría ser el caso de la diseñadora gráfica argentina Marina Ceballos que, a través de su mirada y talento, sumerge al espectador en un viaje al centro del mundo descubierto y relatado hace más de 700 años por Dante. De hecho, aproximadamente 80 piezas originales que ilustran los cien cantos de la Divina comedia y una pequeña obra audiovisual conforman la muestra ‘La Divina Comedia. Un recorrido visual por los cien cantos de la obra de Dante Alighieri’, que desde este miércoles acoge el Palacio Quintanar, en la capital segoviana.

“A la mitad del viaje de nuestra vida me encontré en una selva oscura, por haberme apartado del camino recto”, se lee en la pared blanca de una de las dos salas que albergan la exposición. A su vez, también es el comienzo de la obra. “¡Oh vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza!”, se añade en una de las ilustraciones que dan paso al infierno. En la mayoría de las piezas, el negro y blanco son los colores protagonistas, a los que se une en ciertas ocasiones el rojo, amarillo y azul en referencia al infierno, purgatorio y paraíso.

A su vez, el detallismo es una parte esencial y aspecto característico de cada una de las obras de Ceballos. Precisamente, las imágenes se apoyan en pequeñas descripciones realizadas a mano y en lápiz y, a su vez, están presentes los protagonistas de las pinturas de Goya o Botticelli, entre otros artistas. No aparece Virgilio y tampoco Dante. Al igual que el lector, este es quien vive y observa los sucesos; la mirada de Dante es también la del espectador.

La exposición está organizada en colaboración con la editorial Experimenta y su inauguración se celebró ayer por la tarde. De este modo, podrá visitarse hasta el próximo 3 de junio de forma gratuita en los horarios marcados en la web del Palacio Quintanar.

Ana María Criado (Segovia, 1998). Periodista y humanista por la Universidad Carlos III de Madrid.