El homenaje en el objetivo

María Elena García ha descubierto la magia de la fotografía de arquitectura, con la que se siente más cerca de su padre: su fuente de inspiración

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En septiembre, María Elena García participó en los Internacional Photography Awards 2021. / E.A.

La pandemia que aún hoy asola al mundo, hizo lo propio en su casa: el pasado año, se llevó a su padre. A él lo recuerda sin poder contener las lágrimas. Lo tiene muy presente. Tal es así, que se ha convertido en el objetivo de todas sus imágenes. Este año, la segoviana María Elena García se adentró en la fotografía de arquitectura. Lo hizo con una idea clara: homenajear a quien ahora echa tanto en falta. Él es su fuente de inspiración.

El dolor que sentía por la pérdida de su padre, le hizo no tocar siquiera su cámara durante el pasado año. “Siempre hay algo de él en mis fotos”, asegura. Quería reflejar lo que sentía por él a través de la imagen. Así lo hizo el pasado mes de septiembre, cuando ganó en categoría amateur un segundo premio y top 5 del jurado en arquitectura abstracta, en uno de los más prestigiosos concursos internacionales de fotografía: los Internacional Photography Awards 2021.

La imagen ganadora del segundo premio, homenajea a su padre: unas alas de ángel desplegadas surcan un mar de nubes. Fue él quien, cuando era pequeña, le regaló una cámara. Así empezó a hacer sus primeros “pinitos”.

Pero no se adentró en el mundo profesional hasta hace cuatro años. Antes, solo lo tenía como afición. Es autodidacta. Hace dos años que ha empezado a realizar cursos y tutoriales de YouTube. Así ha aprendido este arte. Ahora forma parte de una agencia microstock para la que hace fotografías de viajes.

Durante más de 20 años, trabajó como funcionaria. Una enfermedad degenerativa de las articulaciones le obligó a dejarlo. En la fotografía encontró su vía de escape: le ayudó a seguir adelante. Y no solo esto: marcó un cambio de 360º en su vida. Mediante las imágenes, logra transmitir sus sentimientos. “Y reflejar lo que me ha ido pasando o contar una historia”, explica. De ahí el papel tan importante que juega en su vida. Incluso le cuesta encontrar las palabras correctas para explicar qué supone para ella.

O te apasiona, o lo odias, porque conlleva mucho trabajo”, alega. A la fotografía le dedica muchas horas. No solo tiene que encontrar el lugar ideal para tomar la instantánea. A esto le sigue un tedioso trabajo de procesamiento.

A García le gustaba tener recuerdos de su familia. Cuando dejó de trabajar, retomó el hobby que le apasiona. Pensó que, “quizá”, podría tener algo de futuro en ella. Cuando va con su cámara en mano, se siente “viva”. Sobre todo, cuando con ella homenajea a su padre.