La Diputación de Segovia — a través del Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero — llevará a cabo, a lo largo de 2026, un inventario de arte pastoril, con la intención de conocer la riqueza existente en la provincia de este tipo de manifestación.
Teniendo como base la colección privada de Tomás García Rubio — “piedra angular” de este proyecto —, la institución provincial pretende llevar a cabo un inventario de los principales ‘fósiles-guía’ del arte pastoril segoviano, por medio de un proyecto que contempla tres vías de actuación: un trabajo de campo en media docena de localidades de la falda de la Sierra de Guadarrama; distintas encuestas selectivas en otras localidades susceptibles de contar con arte pastoril; y una recogida de material en museos rurales y colecciones privadas.
Además, los particulares que lo deseen pueden colaborar en el proyecto remitiendo información y fotografías de sus piezas a la dirección de correo electrónico [email protected]. Así, a aquellas personas participantes en el proyecto se les ofrecerá la posibilidad de ceder de manera temporal las piezas de mayor interés para una exposición en Segovia. Para esta opción, totalmente voluntaria, quienes acepten la propuesta deberán rellenar una ficha al respecto.
En el inventario, coordinado por el historiador Guillermo Herrero, se buscarán, principalmente, piezas elaboradas con materias primas vegetales, tales como madera (cayado, rueca para el procesado de lino y lana, sellos de pan, partepiñones, cucharas y tenedores, morteros) o corcho (fiambreras y tarteras). También, piezas elaboradas con materias primas animales, como astas y cuernos (vasos, colodras, cucharas y tenedores), huesos (agujas, punzones), o cuero (indumentaria variada); y, finalmente, instrumentos musicales como aerófonos (flautas y gaitas), elementos de percusión (tamboril y pandero cuadrado) o idiófonos (baquetas).
El arte pastoril, entendido como el elaborado con una sencilla navaja por los pastores mientras vigilaban en el campo el ganado, ha tenido vigencia desde tiempos remotos hasta la mitad del siglo veinte, cuando inició un paulatino declive. Su ámbito geográfico resultaba amplísimo y, en el centro de España, el etnógrafo Julio Baroja cita su desarrollo en provincias como Salamanca, Soria, Segovia, Burgos, Guadalajara o Toledo. No obstante, en Segovia no se han llevado a cabo estudios específicos, a pesar de que se conservan ejemplares en varios museos rurales y en numerosas colecciones privadas. La inexistencia de un inventario de piezas de arte pastoril segoviano impide conocer su importancia real, aunque diferentes indicios apuntan su relevancia, motivo por el cual desde el Instituto de la Cultura Tradicional Manuel González Herrero se ha propuesto este proyecto, con el que la Diputación espera poder recuperar y documentar esta parte de la tradición de la provincia.
