Pedro Montero forma parte de la asociación medioambiental ‘Segovia por el clima’. / P.M.
Pedro Montero forma parte de la asociación medioambiental ‘Segovia por el clima’. / P.M.

Recibe la llamada en la montaña. La conversación está marcada por las interferencias propias de las alturas. No es de extrañar para un tipo que hace años que colocó a la naturaleza en el centro de su vida. Sin embargo, los problemas de cobertura no impiden a Pedro Montero transmitir su pasión por el ecologismo. No lo considera una actividad profesional: “Digamos que es vocacional”, explica. Esta es su forma de entender la vida, “y más en estos tiempos, con las perspectivas que hay de cambio climático”, sostiene.

Su profesión tiene más bien poca vinculación con el ecologismo: es ingeniero aeroespacial. Trabaja como inspector de telecomunicaciones en la Jefatura Provincial de Inspección de Telecomunicaciones de Segovia. Pero tiene claro qué es lo que “más le preocupa en la vida”: el cambio climático. “Tiene una entidad que desborda a cualquier otro problema al que se haya enfrentado la humanidad en su historia”, declara. No cree que el ser humano esté acabando con el planeta: este va a seguir adelante. En cambio, sí piensa que “acabará nuestra especie y nuestro modo de vida”.

Siempre ha estado muy concienciado con esta cuestión. De hecho, en 2010 pidió una excedencia en su trabajo y se marchó a vivir a las islas Fiyi con su familia. Su mujer es maestra. Le concedieron una licencia para estudiar en un país de habla inglesa. Se decantaron por este lugar. En 2017, regresó durante un año. Lo ha visitado hasta siete veces.

Esta experiencia fue “un punto de inflexión”. Allí aprendió que menos es más: “No necesitamos tantas cosas para ser feliz”, manifiesta. De hecho, las cosas materiales las considera, en ocasiones, “un freno en la vida”.

Las inundaciones, los huracanes… Cada vez son más los indicadores que llevan a la conclusión de que el cambio climático no es un problema que va a venir: ya está aquí. Es poco optimista. En parte, porque “no hay una movilización social, ni política a nivel mundial, que recoja el testigo de este problema”, asevera. Echa en falta soluciones que atajen este asunto.

Montero forma parte de ‘Segovia por el clima’. El primer domingo de cada mes, la asociación tendrá su espacio en El Adelantado. “Esto es muy importante para el activismo climático de Segovia”, asegura. En esta “sección verde” abordarán temas de actualidad medioambiental, informarán a los segovianos de las actividades y eventos relacionados con el cambio climático y, sobre todo, intentarán servir de tribuna para que las diferentes asociaciones ecologistas de la provincia den a conocer su actividad o sus problemas.

Las pequeñas entidades medioambientales que hay a lo largo de la provincia “son las fuerzas vivas de los pueblos en los que residen”, expone. De ahí que su objetivo sea formar una red social “de verdad”. Esta es una de las funciones de ‘Segovia por el clima’, una plataforma alrededor de la cual se coordinan este tipo de entidades.

Conoce buena parte de los rincones de la provincia que “no son tan conocidos”, pero que son “encantadores”. Montero desea poner en valor estos parajes. Ya sea por su significado natural, por su valor paisajístico o por la fauna que albergan. No duda cuando afirma que la provincia “debería apostar más por el ecologismo”. Él es consciente del patrimonio natural que tiene Segovia. Trata de cuidarlo. Y de hacer ver que la vinculación entre sostenibilidad, rendimiento económica y salvaguarda de la naturaleza, es posible.