Luis Comyn.
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Lleva 20 años dentro de la Federación Empresarial Segoviana, la mayor parte del tiempo a la cabeza del sector de la madera. Cuando se le pregunta si en este sector “hay cantera”, de forma categórica responde que es “un sector atractivo pero hay que esforzarse” y, reconoce que su gusto por la madera, por el trabajo creativo, por el diseño… no tiene mucha explicación porque, seguro que “de cuna” no le viene.

En la Federación Empresarial y el Sector de la Madera, piensan que Luis Comyn es tan grande (no solo por su tamaño físico) como “buena gente” y ahora, cuando al frente de ASEM se encuentra Silvia García de la Cruz, la FES ha decidido que es buen momento para reconocer su esfuerzo y dedicación con este Premio, que Comyn no podrá acudir a recoger por diferentes compromisos familiares que le impedirán estar en Segovia ese día. Eso sí, no duda en reconocer que este reconocimiento le ha hecho mucha ilusión porque encierra un gran cariño de quienes forman la Federación Empresarial Segoviana.

—¿Cuántos años ha estado Luis Comyn ligado a la Federación Empresarial, al sector de la madera?
—A la Federación, más de 20 años. Al sector de la madera, desde el 2000 o 2001, dentro de ASEM (Asociación Segoviana de Empresarios de la Madera), en la FES, unos 20 o 22 años.

—¿Cómo comenzó en el mundo de la madera?
—No vengo de una familia de madereros. Es un poco paradójico, por parte de madre, casi toda mi familia pertenece al Cuerpo Diplomático y, por parte de padre, eran abogados, ingenieros… Una cosa, bastante rara. Pero, a los 26 años, fue mi propia decisión dedicarme a esto porque siempre me ha gustado. Ha sido una especie de “lucecita”. De los tres talentos que te dan, según la biblia, uno de ellos seguro que era el tema de la madera y, lo he sabido aprovechar.

—¿Qué tal funciona este sector en Segovia?
—Lo puedo partir en dos grandes épocas. Yo comencé a trabajar en este sector en el año 1980 aproximadamente y, desde entonces, hasta el 2005 o 2006, hubo una serie de altibajos pero con constancia, sobre todo para las pequeñas empresas, vinculadas a la construcción. Con el tiempo, dieron el trabajo que dieron, para ir creciendo, las que han sabido hacerlo y, para ir desapareciendo, las que no han sabido mantenerse.

La otra fase es a partir del 2006 o 2007, al entrar esa crisis tan tremenda que sufrió el sector de la construcción que afectó a una barbaridad de empresas.

Paralelamente, fue el momento en el que la importación nos invadió, sin limitarla de alguna manera, porque la apertura a los grandes mercados es buena hasta cierto punto. El que viniera tanta importación, sobre todo en el mundo del mueble, el que se implantaran grandes áreas como puede ser IKEA… todas esas empresas que se dedican al mueble y al bricolaje y que a poco que sepas, tienes acceso a todo tipo de elementos para poder construirte tus propios muebles…

Ahora, tenemos un mercado no más peligroso pero, al que las empresas tienen que adaptarse: El mercado “on line”, en el que ya no solo te venden perfumes o cosas de pequeño volumen, te venden cualquier tipo de producto, del volumen que sea. No hay más que ver que el tema del transporte está subiendo mucho por estos repartos de objetos de mayor volumen. Eso nos va a afectar pero, hay que adaptarse… Igual que está ocurriendo en otros sectores.

El gremio de la madera, que es muy tradicional o uno de los más tradicionales, ha sabido bandearse y no han cerrado todas las empresas comparativamente con otros gremios pero, se han perdido muchos puestos de trabajo. En la zona en la que yo me he movido, en la provincia de Segovia y algo en el resto de la autonomía… son empresas muy pequeñas, de autónomos, familiares, con contrataciones a dos o tres personas… Las grandes empresas, pocas, en la zona de Cuellar, han ido desapareciendo por lo que hemos comentado.

—Claro, en el 2007 cae la construcción y arrastra al mueble…
—Se le ha llevado por delante. Últimamente se está recuperando un poco sobre todo, por las reformas. Ha surgido un nicho de trabajo agradable, sobre todo para las empresas pequeñas de las que estamos hablando. Rehabilitaciones de un edificio de dos o tres viviendas… casas antiguas…

Eso ha ido manteniendo a estas empresas con menor movimiento de trabajadores. Pero, la vía de mejora para el gremio es “la adaptación” y “el valor añadido al producto que puedas hacer por la innovación y por el tema de I+D+I”, que es fundamental en todas las empresas de todos los gremios.

—Alguien como Luís Comyn, que ha estado tantos años a la cabeza del sector de la madera ¿cómo ha visto la evolución de estas empresas en estos años?
—Creo que las empresas han mejorado, sobre todo en la aplicación de la normativa europea que, entre tú y yo, es pesadísima y un rollo porque, todos los políticos, cuando acceden al cargo, intentan mejorar todo creando más leyes y, lo que hacen es fastidiarlo.

Hay un conjunto de normas sobre seguridad, prevención de riesgos, formación… que estamos obligados a cumplir y que, cuando estás en tu trabajo y tienes que dedicar una serie de horas a estos temas, pues a veces… Pero sí es verdad que la formación, lo que hace es profesionalizar mucho más las empresas y creo que, a través de la Federación Empresarial, hemos conseguido crear un ambiente de concienciación, por la vía de la legalidad, de la lógica y de entender que se va a poder acceder al futuro a través de una serie de normas y de cambios. Creo que ese es el mayor cambio que se ha dado en el sector de la madera, meterse poco a poco, a través de la formación, en el futuro.

—En el sector de la madera ¿Cuántas empresas formaban parte cuando llegaste y cuántas son ahora?
—Cuando empezamos, éramos más empresas, con más trabajadores, más facturación… y, te puedo decir que la media de trabajadores en aquella época, hace 20 años, estaría en 2500 trabajadores en toda la provincia, en 150 empresas, más o menos.

Creo que de esas 150 empresas se habrán perdido 30 o 40, asociadas o no a la Federación. En cuanto a los trabajadores, se perdieron más de 1000 de los 2500 que llegó a haber. Es cierto que algunas empresas han cerrado por jubilación, porque no había nadie que se hiciera cargo de ellas… Hacerte cargo de una empresa con toda la legislación, es complicado. Requiere tiempo, inversión, esfuerzo y, sobre todo, formación, tanto técnica como de valores… en el respeto, en el saber hacer, en la honradez… Si este ambiente no lo tienes en casa desde pequeño…la renovación en las empresas, cada vez está más complicada.

Hou día hay más especialización. Antes, los carpinteros o los ebanistas, eran capaces de hacer de todo: Puertas, ventanas, muebles… Ahora está muy separado el sector. Hay gente que, a través de una inversión importante hace sillas, con una máquina que cuesta una barbaridad pero, solo hace sillas y no les digas que hagan otra cosa…

El problema también está en la elección de la gente cuando va a comprar un producto. Siempre se fijan, entre dos productos similares, en el más barato, no se fijan tanto en la calidad como en el precio. Y, la referencia de los productos baratos, te diría que, en un 100% de las ocasiones, son de importación.

—En su taller ¿cuánta gente está trabajando ahora?
—Ahora somos 6. En los años 90-95, llegamos a ser unos 26, entre gente de oficina, taller… y, servíamos a unos 250 puntos de venta en toda España. Íbamos a la Feria de Madrid, el escaparate más importante que había en España junto con el de Valencia y, vendíamos una barbaridad de muebles.

El problema en este mundo del mueble es el asunto de las copias. Igual que tú sacas ideas de los fabricados de los demás, los demás sacan ideas de tus fabricados, con lo que cada año tienes que renovar la oferta para sacar productos nuevos pero, al cabo de los años, ya no te copia el fabricante de Alicante o de Pontevedra, lo hace un fabricante de Taiwán, con lo que comienza a no merecer la pena.

Tú fabricas y vendes una cómoda en 500 euros y, el fabricante de Taiwán, saca el modelo igual o similar, pintado con flores y no sé que más… y, la vende en 150 euros… ¡apaga y vámonos!

—Llegados a este punto, hablemos de los movimientos asociativos ¿Es conveniente formar parte de FES cómo Federación de Empresarios?
—Más que conveniente, es imprescindible. La Federación, lo que hace es “dar una libertad con cobertura” o, lo que es igual: “Tú, te dedicas a tu trabajo mientras tienes detrás a una serie de profesionales que están mirando por ti, que se saben la legislación, que te están avisando. Si tú estuvieras solo, te costaría mucho más todo, en dinero y en esfuerzo, mientras los servicios de la Federación, no son lo suficientemente caros como para que no te compense formar parte de ella”.