Miguel Ángel Miguel, ayer en su despacho de la Comisaría de Policía Local. / KAMARERO

Miguel Ángel Miguel, subinspector de la Policía Local de Segovia, verifica el cumplimiento de algunas de las 400 fichas de aislamiento domiciliario activas estos días en la ciudad ante la crecida de la curva epidemiológica por Covid-19. Explica el protocolo, con dos visitas diarias -cuando es posible- y la presunción de cumplimiento de los enfermos. Por eso regresan al domicilio una segunda vez si no hay respuesta en la primera. O no hacen salir de su cuarto a un enfermo aislado para corroborar que está en la vivienda.

— ¿Cómo funciona el operativo para verificar el aislamiento domiciliario?

— Empieza con un listado que llega encriptado desde la Consejería de Sanidad al jefe de la Policía Local, que solo puede abrir él con un código. Se reparten entre Policía Local y Policía Nacional el número de afectados; aproximadamente, la mitad cada uno. El primer paso que hacemos es ponernos telefónicamente en contacto con los afectados para verificar el domicilio de cumplimiento de la cuarentena, elaboramos una ficha de seguimiento con cada persona y se la pasamos a los agentes. Intentamos visitarles una vez por turno (una visita por la mañana y una por la tarde); si no, al menos una vez al día. No antes de las 10 de la mañana y no demasiado tarde por la noche: 9 o 9 y media como máximo.

— ¿Cómo afrontan los agentes estas visitas?

— De lo que se trata es de verificar que la persona se encuentra en su domicilio. Los policías llegan allí con su debida protección, mascarilla, distancia y los EPI necesarios. Hay veces que la persona está visible y otras que no. Hay casos positivos que viven solos y otros tienen que estar por prescripción médica aislados en su propia habitación, sin contacto con el resto de convivientes. En ese caso, no le mandamos salir de la habitación para saber si está en casa.

— Se podría dar el caso de que el conviviente les diga que el enfermo está en la cama y en realidad no esté en la vivienda.

Lo que no podemos hacer es forzar a un aislado por indicación médica a que salga hasta la puerta de su casa a riesgo de contagiar al resto de convivientes

— Podría, pero es un riesgo que hay que asumir. Lo que no podemos hacer es forzar a un aislado por indicación médica a que salga hasta la puerta de su casa a riesgo de contagiar al resto de convivientes. En ese caso, alguno de ellos nos acerca el DNI de la persona aislada a la puerta. Lo comprobamos y lo damos por bueno; ahí no podemos hacer otra cosa.

— ¿Cómo reciben los afectados su visita?

— Por lo general, bien. Sí es cierto que hay algunas excepciones; hay personas a las que no les gusta que la policía les haga visitas. Pero son los menos.

— ¿Con qué comportamientos ilícitos se han encontrado?

— La verdad es que el grado de cumplimiento es altísimo. Cuando alguien no está en el domicilio, lo que hacemos es volver alrededor de la hora, por si le has pillado en la ducha. Volvemos a ir y muchas veces era porque le habías pillado en un mal momento. Si a la segunda visita no abre, levantamos un acta redactado por la propia Junta de Castilla y León y se lo enviamos a la Consejería de Sanidad.

En mi turno no me he encontrado ninguna picaresca

En mi turno no me he encontrado ninguna picaresca. Como el primer paso es confirmar el domicilio, la gente ya está sobre aviso de que vamos a ir una o dos veces al día. Saben que van a estar vigilados. Puede que vayamos a las 11 y el enfermo salga a las 12, pero si se ha producido, al menos en mi turno, no la hemos detectado. Y en estos momentos tenemos 400 fichas de aislamiento domiciliario; otras tantas tendrá Policía Nacional.

— ¿Cómo ha recibido la ciudadanía el nuevo toque de queda?

— En los primeros días la gente no sabía muy bien a qué atenerse y se estuvo avisando, solo avisando, de que era de obligado cumplimiento hasta que no se pronuncie el Tribunal Supremo. La gente se lo está tomando bien. La propia norma permite ciertas excepciones y justificaciones para estar más allá de las ocho de la tarde fuera del domicilio. Está el tema de las mascotas, que ya se pueden sacar durante media hora y a no más de 500 metros del domicilio. O las compras de artículos de primera necesidad. Si paras a alguien sin justificación se puede proceder a su denuncia, pero los primeros días fueron más informativos.

— Ante la situación epidemiológica: ¿Se ha comportado la ciudadanía de forma responsable?

— En general sí, pero siempre hay excepciones. Y es cierto que, sobre todo con la gente joven, ha habido que estar muy encima en determinadas situaciones y zonas para evitar aglomeraciones e incumplimientos. Pero hay que decir que la ciudadanía en general se ha comportado bien.

— ¿En qué zonas?

— Fundamentalmente, la zona de influencia de la calle los Bares ha sido la más problemática estas navidades.

— ¿Debimos suspender las navidades?

A toro pasado, es fácil decir que las restricciones tenían que haber sido más severas

— Amigo, esa es la pregunta del millón. Son decisiones que se escapan de lo policial. Los sanitarios son los que tienen que marcar las pautas y, a partir de ahí, se toman las decisiones. Dicen que todo el mundo es listo cuando ya se ha visto. A toro pasado, es fácil decir que las restricciones tenían que haber sido más severas. A la vista de los resultados, y esta es mi opinión personal, se deberían haber acotado un poco más los encuentros, la verdad. El virus no entiende de celebraciones ni fechas, solo de contagiar. Viendo las consecuencias que tuvo Navidad, tanto a nivel domiciliario como social, quizás hubiera sido conveniente acotar. Pero claro, a la vista de los resultados…