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Las fotos de la ‘línea del cielo’ que ofrece la privilegiada vista del centro histórico con el Acueducto, la Catedral y el Alcázar alineados en un inigualable conjunto recuperan desde ayer  la orgullosa silueta del gallo que adorna la veleta de la torre de San Esteban, que ayer volvió a su lugar en el punto más alto del templo románico tras 33 semanas de ausencia para recuperar tanto su esbelta figura como su función de marcar la dirección del viento.

Una complicada operación logística, para la que hubo que emplear dos grúas de gran altura, fue necesaria para recolocar la veleta en su privilegiado lugar, en la que los operarios tanto del manejo de las grúas como los que llevaron a cabo la instalación a más de 50 metros de altura tuvieron que poner todo su empeño y profesionalidad para cumplir con el deseado objetivo.

A primera hora de la mañana, las grúas llegaban a la plaza de San Esteban para iniciar su despliegue, y en torno a las nueve de la mañana una furgoneta trasladaba la estructura metálica de 5,40 metros de altura ya restaurada hasta la zona,  a la espera de poder ser izada para su colocación.

Previamente a la instalación, los operarios subieron a la cúpula de la torre para retirar el encofrado de la estructura de hormigón sobre la que se sustenta la veleta, reforzada con ocho tornillos de gran grosor que  se unieron a la base a través de tuercas y soldadura.

En paralelo, en la veleta se instalaba el nuevo pararrayos, así como el cableado para la toma de tierra creada en la base de la torre, en la que se realizaron dos orificios de un metro de diámetro para  albergar las dos salidas preceptivas.

Una vez completado el desencofrado, la pluma de una de las dos grúas subió la veleta,  donde en esta ocasión los expertos del taller de herrería de Elías de Andrés llevaron a cabo la colocación y sujeción , que se completó sin mayores incidencias, así como la instalación del sistema del pararrayos de forma definitiva.

Los trabajos se completarán a lo largo del día de hoy y presumiblemente en la jornada del miércoles con el forrado en plomo del encofrado de la veleta, así como los remates que se llevarán a cabo para completar su definitiva instalación.

La operación para instalar la veleta causó la curiosidad de vecinos del centro histórico y de turistas, que aprovecharon a tomar fotografías y videos de la veleta antes de ser elevada a la torre para ocupar su lugar.

Desde abajo, el párroco de la UPA Centro, Andrés de la Calle, siguió con interés la evolución de los primeros trabajos, y expresó su satisfacción por haber recuperado un elemento tan característico “en una de las torres románicas más bonitas de España”. Asimismo, reiteró el esfuerzo realizado por la parroquia para restaurar la veleta desde que en diciembre del  pasado año tuviera que ser retirada por efecto del vendaval que asoló la capital, y que amenazó la establidad de su estructura. Así, indicó que la inversión realizada a tal fin alcanza los 24.000 euros, que obligarán a reestructurar el programa de obras previsto en el templo y centrado en la restauración del presbiterio y los zócalos con objeto de recuperar el culto.