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Han pasado poco más de ocho meses desde que el gallo que corona la esbel ta torre de la iglesia de San Esteban bajara de su privilegiada atalaya por efecto de un temporal de viento y lluvia que a punto estuvo de causar una tragedia si hubiera caído a la hermosa plaza que lleva el nombre del templo.

Será a partir de mañana lunes cuando la imponente estructura de 5,40 metros de altura regresará a la torre una vez concluido el proceso de restauración que le ha devuelto su original esplendor con una precisa intervención realizada en el taller del herrero segoviano Elías de Andrés.

Las expertas manos de este profesional no sólo han servido para mejorar la imagen de este elemento ornamental, sino también para reforzar su estructura e incluso para devolver su función original de señalar el movimiento del viento, algo que podrá comprobarse una vez finalizada su instalación.

Jorge de Andrés, aparejador e hijo del herrero segoviano, explica el proceso de restauración de la veleta, en la que el refuerzo de toda la estructura y el reemplazo de las piezas más dañadas por efecto del paso del tiempo y las inclemencias meteorológicas han sido los dos objetivos de la obra.

Así, señaló que tras retirar la estructura, se construyó un cubo de hormigón en el pináculo de la torre –que es el que puede verse ahora- para reemplazar la antigua estructura de ladrillo forrada de plomo, que estaba seriamente dañada . “El ladrillo estaba hecho polvo, literalmente, y con el cubo de hormigón garantizamos una mayor durabilidad en el tiempo”, explica De Andrés, que señaló que este cubo lleva en su interior una serie de varillas que se insertarán en la base de la veleta y que serán fijadas con tuercas para garantizar su perfecta sujeción. Además, el cubo tendrá también una estructura de plomo que lo cubrirá y que irá soldada a la pirámide bajo la bola para evitar la entrada de agua.

En cuanto a la bola, el criterio de restauración ha sido dejarla tal y como estaba, sin eliminar la pátina original, y solamente reparando abolladuras o pequeños golpes, así como instalando sistemas para evitar que el agua o las deposiciones de las palomas no entren en su interior y favorezcan la corrosión del material.

De Andrés señaló que también se ha reforzado todo el mástil, con una sección de 45×45 milímetros, al que se ha añadido en algunos puntos barras sobre la estructura original que hacen más fuerte su estructura.

Una de las intervenciones más singulares se centra en la figura del gallo, que recobrará su función como veleta al recuperar el mecanismo que le hacía girar tras años sin funcionamiento. La sustitución del rodamiento instalado a tal fin permitirá ver al gallo girar a favor del viento, evitando de esta manera el temido “efecto vela” que hizo peligrar la estabilidad de la veleta y motivó la intervención de urgencia realizada a finales del pasado año. La silueta ha sido reforzada reemplazando las chapas corroídas por el tiempo, y se ha pintado en su color original, manteniendo el detalle del barbuquejo en color blanco que distingue su figura.

Jorge de Andrés señaló que el diseño realizado para el mecanismo hará posible que esta función se mantenga “durante mucho tiempo” sin necesidad de mantenimiento, evitando así el coste que supone el difícil acceso a esta estructura.

La restauración ha servido también para introducir mejoras en el pararrayos, que será cambiado para incluir algunas novedades técnicas que lo hagan más eficaz. Así, se instalarán dos tomas de tierra en la base de la torre conectadas al pararrayos que le harán resistente a la posible acción meteorológica que previene

El coste total de la intervención, que será sufragada íntegramente por la Unidad Parroquial Centro -a la que pertenece la iglesia de San Esteban- se elevará por encima de los 12.000 euros, un presupuesto del que cerca de un tercio será para el alquiler de las dos enormes grúas que serán necesarias para llevar a cabo la instalación de la veleta.

La presencia de las grúas servirá también para realizar una inspección de las partes más altas del templo románico, en la que los técnicos han detectado algún pequeño desprendimiento en la cornisa de la torre que habrá que vigilar para una posible intervención.

PROYECTOS

La peripecia con la veleta de la torre ha supuesto un contratiempo para los proyectos que la UPA Centro tenía previstos para la iglesia de San Esteban, centrados en la restauración del presbiterio para una posible apertura al culto del templo.
En declaraciones a Radio Segovia, el responsable de la unidad parroquial Andrés de la Calle, señaló que el dinero invertido en esta obra “lo teníamos destinado al presbiterio, y ahora tocará esperar, y que la Junta se pueda acordar algún día de este bello templo olvidado de Segovia”.
Si hace unos pocos años fue la iglesia de La Trinidad, ahora el objetivo del párroco se centra en que San Esteban vuelva a ser la iglesia que un día fue, para lo que está dispuesto a emplear los fondos parroquiales y apelar a la generosidad de los fieles de cara a este fin.
Las precarias condiciones del templo obligaron a cerrarlo al culto diario hace casi dos años, ya que las humedades detectadas en las paredes y los zócalos de la nave central, así como el preocupante estado del presbiterio no aconsejaban la celebración de actos religiosos. Ahora, la parroquia ha decidido emprender el proyecto de restauración del presbiterio y del saneamiento de los zócalos de la nave central, así como el de una de las capillas adyacentes que cuenta con una magnifica imagen románica de un calvario con el cristo con una de sus manos desenclavadas. Las primeras estimaciones presupuestarias que maneja la parroquia eleva hasta los 60.000 euros el dinero necesario para llevar a cabo las obras.