Nació a finales de los años 70. Lo hizo vinculado al colegio que le daba nombre. La plantilla estaba formada por un grupo de amigas a las que les unía su pasión. Y algo más: todas eran segovianas. Esto es llamativo. Con jugadoras “de casa”, el CB Jesuitinas llegó a la élite. En ella estuvo siete años. Hasta que, en 1994, su principal patrocinador, Caja Segovia, le retiró su apoyo. El año siguiente fue el último que jugó en Primera División. Fue esto, la falta de presupuesto, lo que acabó con un equipo que había alcanzado la gloria. Y que marcó un antes y un después en el deporte femenino en Segovia. Tan grande es su legado, que el periodista Manuel Pacheco recoge su historia en el libro ‘Fuerte’, que vio la luz a principios del mes de mayo y que presentará este jueves día 26 a las 20:00 horas en la Casa del Deporte. Cuando acababan los tiempos muertos, “fuerte” era su grito de guerra. De ahí el título de la obra.

Cuando era niño, iba con su madre a ver los partidos de baloncesto. A lo largo de su vida, ha leído libros de muchos clubes de Segovia. Pero el CB Jesuitinas no era el protagonista de ninguno. “Es difícil que se vuelva a repetir lo que hicieron y creo que se lo merecen, había que recordarlo”, asegura Pacheco. Y es que, en el deporte femenino en la ciudad, aún no hay ningún equipo que haya logrado hacerle sombra.

Pacheco no quiso centrarse exclusivamente en ellas. Las Jesuitinas fueron subiendo desde Provincial hasta Primera División. Pero también abarca la etapa previa del Juventud, el primer equipo de Segovia que militó en categoría nacional –Segunda División- a finales de los 70. Y el periodo posterior del Unami, que comenzó a principios de los 90 y a punto estuvo de alcanzar la segunda categoría en dos ocasiones. En 2019, su sección de baloncesto desapareció. Este relevo lo ha cogido ahora el CD Base. Pero este no tiene equipo femenino sénior. Sí cuentan con uno masculino. “El presidente me comentó que, aunque no de manera inmediata, a medio plazo se pueden plantear sacar un equipo femenino en categoría sénior”, cuenta.

El proceso de documentación no ha sido sencillo. Pacheco tuvo que recurrir a la hemeroteca de ‘El Adelantado de Segovia’. Retrocedió hasta los años 40, cuando el baloncesto femenino fue dando sus primeros pasos en la ciudad. No solo recopiló las plantillas, sino también los partidos que jugaron esos equipos. Y ha realizado una veintena de entrevistas a exjugadoras.

Para ello ha sido clave su profesión. Desde que era pequeño, tenía claro que el periodismo era su vocación. En el colegio ya hizo alguna que otra entrevista para trabajos de clase.

En 1996, el segoviano empezó a hacer prácticas en la radio. Era este el medio que más le gustaba. Y el eje sobre el que giraban buena parte de sus recuerdos de infancia. Cada noche, no faltaba a su cita con el programa de deportes ‘Supergarcía’. La radio amenizaba sus comidas familiares. Y, los fines de semana, era de obligado cumplimiento escuchar las retransmisiones de fútbol junto a su padre. De ahí que el periodismo deportivo sea una de sus pasiones.

Hace años que da clase en la Universidad de Valladolid. Tras hacer la tesis, en 2007 publicó sus primeros libros: ya lleva seis. Durante un tiempo, dejó apartada la literatura. Aunque nunca paró de escribir. La mayoría de sus obras giran en torno a la publicidad política y la propaganda. Pero su último trabajo es distinto. Y quizá el más especial.