El día que hubo toros en el barrio del Cristo del Mercado

Hace 30 años se organizó un festival a beneficio de las obras de remodelación de la ermita del Santo Cristo

Primer paseíllo en el barrio del Cristo del Mercado: un festival taurino. / P.P.
Primer paseíllo en el barrio del Cristo del Mercado: un festival taurino. / P.P.

El arraigo taurino de Segovia se extiende a lo largo de toda la provincia como así lo atestigua la historia. En la capital segoviana han sido varios los enclaves que han acogido festejos taurinos. En la actualidad son la bicentenaria plaza de , ubicada en la carretera de La Granja, y el barrio de San Lorenzo, con la instalación de una portátil, los puntos de la ciudad que albergan espectáculos taurinos. El primero, aunque hay años que lo pasa ‘en blanco', es el coso más importante de la provincia, catalogado de segunda categoría; un escenario por el que han pasado las principales figuras del toreo, con las fechas de San Juan y San Pedro como principal referencia a la hora de organizar festejos. En el caso del arrabal de San Lorenzo, se celebran en torno a la festividad de dicho patrón -10 de agosto-, con varios encierros, concurso de recortes, capeas o festivales.

Estos son los dos principales emplazamientos que mantiene Segovia, aunque la Plaza Mayor fue la que albergó los principales festejos taurinos en la ciudad hasta 1801, año de inauguración del actual coso de la carretera de La Granja con José Delgado ‘Pepe-Hillo' como maestro de ceremonia. Además, otros barrios como Nueva Segovia o el Cristo del Mercado también archivan efemérides taurinas. Fue hace 30 años cuando El Cristo acogió por primera vez un festival taurino, de carácter benéfico para acometer obras de remodelación en la ermita del Santo Cristo, situada en lo alto de la calle José Zorrilla. Para la ocasión, se anunció el 7 de mayo de 1994 un cartel de corte segoviano con el rejoneador Rubén Martín y los por entonces novilleros Óscar González y Emilio de Frutos; además del madrileño David Montero -primo de José Cubero ‘Yiyo'– y Rubén Prieto, de Campaspero (Valladolid), ambos alumnos de la Escuela Taurina de Madrid. Los novilleros fueron de la ganadería de Hermanos García, de Villacastín.

El empeño y el entusiasmo de los organizadores, una plaza portátil, la Sierra de Guadarrama de fondo y la fiesta de la Santa Cruz de Mayo como marco. Como en todos los inicios, hubo dificultades para llevar a cabo la celebración de su primer festejo, pero las ganas de los vecinos del antiguo barrio de labradores pudieron con las complicaciones y llegaron a reunir alrededor de 1.500 espectadores en los tendidos. Hubo alteraciones en el festival, pues finalmente se desarrolló el día 8 de mayo -un domingo., y no el 7 como estaba previsto, tras el obligado aplazamiento. Este cambio llevó consigo una modificación en el cartel y el anunciado Montero en un principio tuvo que ser sustituido por el vallisoletano Juan Bautista Martín.

Tarde nublada, con presencia de la reina y damas de honor de las fiestas. Ejerció como presidente José Luis García. Los novillos de la divisa de Villacastín, según recogió el crítico Pablo Pastor en su reseña del día siguiente en el periódico ‘El Adelantado de Segovia', resultaron “encastados y con tendencia a la mansedumbre”. Abrió plaza Óscar González, que llevaba por apodo ‘El Segoviano'. El novillero de Cantimpalos demostró “mucho oficio y maneras correctas y ortodoxas”, en una variada actuación desde el capote a la muleta, pasando por las banderillas. Tras un volapié dio una vuelta al ruedo tras petición de oreja. Continuó De Frutos -hoy director de la Escuela Taurina Provincial-, de Navalmanzano, con un toreo de “gusto y relajado”, en la que, a pesar de que no paseó ninguna oreja, fue la intervención más reconocida por parte del público y, al término del festival, fue el receptor del trofeo a mejor faena.

Emilio de Frutos
Emilio de Frutos, de novillero.

En tercer lugar, en el ecuador del espectáculo, tomó parte el rejoneador Rubén Martín, que destacó por su “monta y temple”, aunque la ejecución con el rejón de muerte fue “pésima” y escuchó tres avisos. Al final tuvo que ser José García el que cogiera la espada para dar por concluida la lidia. Pese a empeñar su actuación con los aceros, Martín recogió una ovación por parte de los vecinos de El Cristo y resto de asistentes. Cerraron el festejo los vallisoletanos Bautista y Prieto, ambos con valor y ganas y dejando buenas sensaciones pero tampoco consiguieron trofeo y fueron ovacionados.

El comentario de Pastor a modo de resumen de esta efeméride fue el siguiente: “Una valoración exhaustiva de lo acontecido esta tarde en el barrio del Cristo del Mercado tendría unos pronunciamientos un tanto esquematizados, y acaso ajustándose a los cánones de lo deben constituir un espectáculo de esta naturaleza, nos llevaría inflexibles a una dura crítica que ni por asomo estamos dispuestos a dilucidar. Bastantes problemas han tenido los valientes, esforzados y entusiastas organizadores de este primer festejo taurino en la historia del entrañable barrio segoviano, para que vengamos con comentario y posturas de aspecto negativo. Esta primera experiencia, les puede servir y mucho para futuros compromisos que, a no dudar, van a intentar repetir en el devenir de los tiempos”. Tras las correspondientes valoraciones, ya en 1995 no hubo festejo taurino en el barrio del Cristo del Mercado.