Plaza Mayor hacia 1845.

José María Martín Sánchez

El ‘patio de comedias’ del Hospital de la Misericordia, pionero, siglos XVI a XVIII, en acoger compañías

‘¿Cuándo dieron comienzo en Segovia las representaciones teatrales?’. Pregunta que se hacía Mariano Grau en el año 1958, cuando se decidió a escribir ‘El Teatro en Segovia’ (1). El cronista de la Ciudad no encuentra contestación ‘categórica’ a su pregunta. “Si bien –se responde-, no es improbable que aquellas tribus vacceas y arévacas que poblaron estas tierras, celebraran ya espectáculos de representación”.

Dejando a un lado el capítulo hipótesis, considera Grau, que tras la Reconquista, fue en los antiguos templos y en la Catedral Románica –construida mediados siglo XII, consagrada en 1228-, donde ¿continuaron? las representaciones religiosas ‘que llevaban a efecto canónigos y monaguillos’.

Comienza el camino. Del inicio de la época que nos ocupa, referencia concreta a septiembre de 1613, hubo en la capital representaciones teatrales durante dos días en la Plaza Mayor, donde el Concejo había instalado un gran tablado. “El espectáculo se ampliaba a través de carros por diferentes calles”.

Pasó un tarde, pasó una mañana… para que llegara el teatro público que, curiosamente, no desarrollaba su actividad en la calle – salvo rarísima ocasión- y sí en corrales y patios acondicionados –o así-, al efecto. Para los amigos/as del quien fue primero, sepan que el Hospital de la Misericordia –institución benéfica-, fue el primer ‘Patio de Comedias’ allá por el siglo XVI. Los beneficios que se obtenían por las representaciones, pasaban a engrosar los fondos de la institución.

Cuenta Grau, que si bien de lo que el patio recaudaba el Ayuntamiento no conseguía ver un maravedí, cuando el lugar necesitaba obras recurrían al excelentísimo. La ‘cosa’ acabó mal porque los que recaudaban no querían soltar y el Concejo se negó a ser el pagano. El patio se fue haciendo viejo, viejo… hasta que lo que no puede ser, no puede ser y además… en 1760 el obispo, Manuel Murillo Argaiz, dijo que aquello no podía seguir así y ordenó su demolición.

La decisión, que ya traía ‘cola’, incidió aún más en el contencioso que tenían sobre el lugar ayuntamiento y Misericordia. La postura de aquellos: “si el Concejo da el dinero para los arreglos, que el patio sea de la Ciudad”. Dado que la Misericordia no quería perder los ingresos, la tirantez estuvo presente durante años. Tan mal estaba el lugar, que tiempo hubo en que el Ayuntamiento no daba permiso de actuación a las compañías. Cuando el referido obispo decidió derribarlo, el Concejo también se opuso a ello. Pero, lo hizo tarde. Ya solo había escombros.

Regresemos al camino. Muestra de la aceptación que el teatro tenía en la capital deja constancia el hecho de la permanencia de las compañías. Referencia a 1630. Del 18 de mayo al 5 de junio, la de comedias de Valenciano realizó doce representaciones y durante 29 días actuó la de Andrés de la Vega, con 28.

En el año 1751 aparece un nuevo patio y escenario. El Ayuntamiento concede permiso para actuar en el Hospital de Santi Spíritu. Era la primera vez que abría sus puertas a esos espectáculos. Era un nuevo camino a seguir. Sin precisar fecha exacta, el ‘patio’ permaneció abierto hasta 1830, pero con muchas limitaciones.

De los antecedentes escritos de aquellos lejanos tiempos, sí se puede llegar a la conclusión de que a Segovia vinieron las mejores compañías. Las que actuaban en Madrid, Valladolid o Burgos. También es cierto –escribe Grau-, “que Segovia (el Concejo) pagó a los comediantes más que otras ciudades”. Alrededor de 400 ducados –que ya era dinero-. Y como en las arcas no había, pues, impuesto por aquí, impuesto por allá. Dado que se ‘cargaba la sisa’ sobre los alimentos, toda la población –obligao te veas-, participaba.

También las Fiestas de Corpus traían a la ciudad espectáculos diversos. Primero fue en ‘Auto Sacramental’, pasó luego a los grupos de danzas con Gigantes y Tarasca, incluso en las iglesias, hasta que Carlos III, 1763, los prohibió.

Pasó una tarde, pasó una mañana… a principios del XIX, después de que muchas compañías teatrales quisieran actuar aquí y no encontraran lugar estable, se habilitó el patio del Parador, que también era café, (hoy Delegación de Hacienda). El lugar, que fue de los Arias-Dávila, luego de los Puñonrostro, donde se albergaron las reuniones del Concejo a lo largo de un siglo… Llegó un compañía de volatines (acróbata que practica ejercicios sobre el alambre) y… continuó el espectáculo, pero por poco tiempo.

Hay que dejar constancia que al patio del Parador, los espectadores tenían que llevar ‘butaca’ a cuestas desde su casa.

Años pasaron hasta encontrar el teatro un cobijo permanente. Llegó el Miñón (Teatro Principal), en el que fue convento de Mínimos, año 1844 (2); Teatro de la Zarzuela, 1883, en el espacio del vetusto Mesón Mayor. Nueve temporadas abierto permaneció el ‘teatro de madera’. Unos años después se ubica en el lugar el cine Reina Victoria.

El devenir en el tiempo del teatro en Segovia
Convento de Mínimos, antiguo Teatro Miñon. / KAMARERO

En 1889 ‘aparece’ en los soportales de la Plaza Mayor el Teatro Manzanares. Nombre tomado de su propietario. Se sitúa la ‘ladito’ del Café del mismo nombre y propiedad. Para su estreno llega la compañía de zarzuela de Lapuente, que permaneció en el local ‘por más de un mes’. Estrenando también monólogos escritos por José Rodao.

Un año más tarde aparecen en el horizonte teatral segoviano dos nuevos locales: ‘Teatro del Liceo Ramírez’, con sede en la calle Buitragos (arrabal de Santa Eulalia) y ‘Teatro Café Ortigosa’, en la calle Juan Bravo.

Cerramos página al llegar el siglo XX. En 1917 se inaugura el Juan Bravo y seis después, 1923, el Teatro Cervantes.

Todo lo expuesto se refiere al teatro profesional, ya que en la ciudad hubo múltiples lugares donde se prodigaban las actuaciones de grupos de aficionados formados por Sociedades. Entre los que cabe destacar el cuadro lírico ‘Julián Gayarre’, que ha llegado hasta nuestros días.

En este apartado, y ya desde el XIX, las sociedades de recreo dieron un gran impulso a la creación de grupos que escenificaban obras teatrales. La creación de ‘El Liceo’, año 1844 -germen, años después, de lo que sería el actual Casino de la Unión-, que tuvo su sede en el Palacio de los Uceda (hoy Diputación Provincial)-, contó con un cuadro de teatro aficionado excelente.

Otros nombres, Góndola Azúl, La Amistad, Círculo Católico, La Veloz, Círculo de la Unión Mercantil, Círculo Católico de Obreros (con sede en la Casa de los Picos)… mantuvieron abierto el espectáculo del Teatro en la ciudad.

Para los amigos de las estadísticas. Durante los siglos XVII, XVIII y XIX se pusieron en escena en Segovia, pese a las dificultades de encontrar lugar, 629 obras teatrales; en el XVII fueron 63; en el siguiente, 54 y en el XIX sumaron 512.

Del conjunto, 8 fueron de fantoches y marionetas; de zarzuela y revista 223; dramas, comedias y sainetes 201…

Desde comienzos del XIX, fecha en que apareció El Adelantado, una a una, se fueron publicando reseñas de cuantas actuaciones se realizaron en la ciudad. Su hemeroteca es el mejor lugar que se puede encontrar para realizar cualquier trabajo sobre el teatro en Segovia. 120 años se han posado ya en su cabecera.

¡Vita longa os espere!

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(1) Mariano Grau ‘El Teatro en Segovia’, 1958. Publicado en el tomo X de ‘Estudios Segovianos’.

(2) El canónigo de la Catedral, Felipe Pardo García, que era director de la Casa de Niños Expósitos. Solicitó la cesión del Convento de Mínimos para adaptarlo a teatro (Teatro Principal). Concedido permiso comenzaron las obras en 1844. Su coste fue de 145.386 reales, que anticipó, sin intereses, el referido canónigo. Las obras las realizó el artista Benito Diana.

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Curiosidades y anécdotas

Mujeres ‘de conducta equívoca’

Año 1778. La compañía de Pedro López pide permiso de actuación al Ayuntamiento. López presenta la lista de actores. En ella aparece como dama primera Antonia de Rejas y otra compañera, de nombre Inés Arranz. Ambas son naturales de Segovia. Por determinada información, a la que tiene acceso el Ayuntamiento, se dice que han sido con anterioridad “mujeres de conducta equívoca y vida desarreglada”. El Concejo propone al ‘juez protector de comedias’ la eliminación de aquellas. La propuesta es aprobada. Este, el juez, concede quince días de actuación a la compañía… de la que se separa previamente a las dos mujeres.

Dinero y desplazamiento

Febrero de 1846. El Teatro Principal, ya en pleno apogeo, es arrendado por una prestigiosa compañía dramática madrileña, la de José Bagá. Antes de comenzar sus representaciones se dirige al Ayuntamiento por escrito: “solicito de ese Ayuntamiento un anticipo de 10.000 reales, para costear los gastos del desplazamiento de la compañía a Segovia”. Los del Concejo estudian la petición, suman precio/kilómetro y acuerdan concederle 6.000 reales.

Preferencias de los cargos

Puede que quien leyere se pregunte cómo era la estructura de los patios. De qué forma y manera se acomodaban los espectadores in illo témpore, por ejemplo en La Misericordia. Pues… los aposentos, así eran conocidos los que después fueron palcos, en número total de 17, doce eran bajos, de primera clase y cinco, altos, de segunda.

Los referidos aposentos estaban arrendados a lo largo de años y para las mismas personas. Estos podían elegir el pago, bien en dinero, bien en especie. Que, por lo general era trigo. También había bancos y asientos. Las mujeres acudían a los actos… separadas de los hombres. Por asiento en el banco se pagaban 40 reales cada año. Para ocupar los aposentos tenían preferencia ¡cómo no! los regidores de la ciudad. El del Corregidor y el del Alcalde Mayor eran ¡cómo no! (por reiteración), gratuitos.

El que manda…

Mes de abril de 1860. Se había contratado para quince días a la compañía de Jacinto Riquelme. Cuando llevaba cinco hubo de suspender las actuaciones, ya que por orden del Almirante de Castilla (Juan Gaspar Enríquez de Cabrera y Sandoval, VIII Conde de Melgar), hubo de trasladarse a Coca, donde actuó el día 24 del referido mes.

Real Teatro

El primer teatro de la Corte construido en España fue el de La Granja en el siglo XVIII. Las compañías de Zarzuela, preferentemente, que llegaban de Madrid y actuaban en el Real Sitio en el tiempo de permanencia del Real séquito y acompañantes, viajaban a la ciudad para continuar con sus actuaciones. Desde 1970 el lugar lo ocupa un bloque de viviendas.

Peticiones denegadas

En dos ocasiones, cuando menos, hubo peticiones ‘serias’ de construir locales oficiales para teatro en la ciudad. Una de ellas fue cuando se construía en la ciudad su Ayuntamiento. Se pidió al autor del proyecto la inclusión de un espacio, dentro del nuevo edificio, para teatro. La idea era buena. Más, se quedó en eso.

Otra. Año 1798. El Corregidor, Mateo de Lezaeta y Zuñiga, propone al Consejo de Castilla la construcción de un Coliseo. La petición estaba ampliamente fundamentada y aprobada por el Ayuntamiento. Pero la superioridad ¡siempre la superioridad!, no concedió el permiso.

Se apagan las luces, se baja el telón, el teatro continúa…