En la fachada con cara a la plaza de Santa Eulalia destaca la portada con arco de medio punto adovelado. / Nerea Llorente

La Casa Buitrago, del Siglo XVI, denominada así por el comunero Antonio Buitrago, es un edificio singular, patrimonio cultural protegido pero en estado ruinoso, que está situado en el entorno de la plaza de Santa Eulalia. El Ayuntamiento de Segovia tiene un ya viejo expediente abierto a la propiedad en su unidad de Disciplina Urbanística por diferencias sobre el deber de conservación del inmueble. Los años pasan y, en el que puede ser uno de los últimos episodios de un enredado historial administrativo y judicial, el gobierno municipal y los responsables de la sociedad propietaria llevan esperando desde enero a que el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJ) resuelva un recurso de los últimos por una ejecución hipotecaria acordada en un juzgado segoviano a favor de una entidad bancaria, según fuentes municipales.

Con la publicación en el Boletín Oficial del Estado el pasado 17 de septiembre (y antes, el 7 de septiembre, en el de Castilla y León) del acuerdo por el que la Junta declaró Bien de Interés Cultural (BIC) la plaza de Santa Eulalia, con categoría de conjunto histórico, se puso fin a un largo procedimiento iniciado en 1977 cuando el Ministerio de Cultura incoa por primera vez el expediente.

la Junta declaró Bien de Interés Cultural (BIC) la plaza de Santa Eulalia, con categoría de conjunto histórico

Hasta el momento no ha trascendido si se ha presentado algún recurso contencioso-administrativo ante el TSJ contra este acuerdo en el plazo establecido de dos meses que precisamente se acaba de cumplir.

A través de la Consejería de Cultura y Turismo, el ejecutivo autonómico retomó en 2015 ese expediente pero la propiedad de la Casa Buitrago solicitó enseguida la caducidad del mismo. La Junta lo desestimó en junio de ese mismo año, manteniendo además el régimen de protección para el conjunto de esta plaza segoviana basándose en que la Ley autonómica de Patrimonio Cultural así lo determina cuando hay un expediente incoado para BIC.

El Consejo de Gobierno de Castilla y León aprobó en un primer momento en febrero de 2017 la declaración de Bien de Interés Cultural, delimitando el entorno de protección en el que obviamente incluía a la Casa Buitrago.

Eso llevó a la sociedad propietaria del inmueble a ampliar su recurso y a pedir también la nulidad del acuerdo del ejecutivo autonómico y el TSJ se pronunció en octubre de 2017 desestimando el planteamiento de la empresa en lo relativo a la resolución de 2015 pero estimando la nulidad del acuerdo de febrero de 2017 por la excesiva demora en la resolución del expediente del BIC, lo que supuso su caducidad y archivo.

En lugar de recurrir al Supremo, la Consejería inició otro procedimiento en 2018

En lugar de recurrir al Supremo, la Consejería inició otro procedimiento en 2018 que concluyó finalmente este año con la segunda declaración de la plaza de Santa Eulalia como BIC, igualmente con la categoría de conjunto histórico, el último en tener este nivel de protección de la capital segoviana.

Plan de Áreas Históricas

Antes, en enero, entró en vigor el Plan Especial de Áreas Históricas de Segovia (PEAHIS). Según su Catálogo de Bienes Culturales, el estado de este inmueble, en la calle de San Antón número 7, es de cubierta en ruina, fachada en abandono e interior deshabitado y abandonado.

El Catálogo incluye en las actuaciones debidas en la Casa Buitrago la “recuperación del edificio en su conjunto” y, entre los elementos valiosos de interés indica que conserva una de las mejores portadas del siglo XV de Segovia, con arco de medio punto adovelado, escudo y alfiz con decoración de bolas.

También considera de interés el revoco liso imitando sillares, los remates de balcones y ventanas en arcos cornopiales enmarcados por piezas de granito y la cerrajería de las fachadas.

En cuanto a su construcción, indica que esta Casa del comunero Antonio Buitrago, tiene su origen a finales del siglo XV o primeros del XVI, aunque tanto su interior como algunos elementos del exterior se modificaron en los siglos XIX y XX. En este sentido, señala que los cerramientos de plantas en revoco liso imitando sillares son característicos del XIX, al igual que algunos huecos de balcones.

Por su parte, la Consejería de Cultura y Turismo, en el anexo del acuerdo de la declaración de BIC de la plaza de Santa Eulalia, señala que “no era habitual que la nobleza construyera sus casas extramuros, por lo que en el arrabal fueron escasas las casonas y construcciones señoriales. En la actualidad, como testigo de este tipo de construcciones, en la esquina entre la plaza de Santa Eulalia y la calle San Antón, se encuentra la Casa de los Comuneros hermanos Buitrago”.

A la espera

La concejala de Urbanismo y Patrimonio Histórico, Clara Martín, ha explicado a El Adelantado que el gobierno municipal está “a la espera de que el tribunal resuelva sobre la ejecución hipotecaria para saber definitivamente quién es el propietario y así requerir el deber de conservación del edificio”.

Martín añade que el Ayuntamiento ha seguido hasta ahora el procedimiento administrativo tramitando hasta diez multas – “creo que de 25.000 euros cada una”, comenta – pero no se han cobrado” y da a entender que así se ha agotado hasta el momento la vía administrativa.

“Por poder se podría iniciar el procedimiento de embargo pero entendemos que sería enredarlo todo más, cuando confiamos en que no tiene que tardar mucho la resolución judicial, aunque somos conscientes del retraso que hay en los tribunales”, añade la edil, que considera que el Consistorio no tiene prioridad en caso de un posible embargo: “Están los bancos, está Hacienda y estamos nosotros”, indica.

Por su parte, desde la propiedad, que lo es también de otros solares e inmuebles en la misma plaza y arrastra discrepancias con el Ayuntamiento desde hace más de una década, han declinado hacer declaraciones hasta que se pronuncie el TSJ.

El deterioro de la Casa Buitrago se alimenta en un enredo judicial
Detalles de un balcón y una ventana con arcos cornopiales en el lateral de la calle de San Antón. / Kamarero