Mercedes Sana de Andrés.
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Esta historiadora segoviana nació en el año 1974, el mismo año que en China se descubrió el mayor ejemplo de arte funerario, los Guerreros de Terracota ¿premonitorio?. Lo cierto es que a Mercedes Sanz, la historia y el arte le gustan y, si el arte es funerario, más aún, se nota. No es difícil encontrarla en cementerios de pequeños pueblos estudiando sus tumbas y las historias de quienes están enterrados en ellas. Preguntándose por qué se orientan así o de la otra manera y cómo han cambiado las cosas para que los métodos de antes sirvan, o no en el día de hoy.

Hoy, cuando desde los primeros días del mes de marzo está en su casa con algunos síntomas de estar infectada por ese bicho venido de tierras lejanas, el coronavirus, entre días mejores y peores pero, con el humor suficiente para decir: “Resistir es ganar”, nos habla de la Semana Santa, esa que este año no nos acompañará en las calles pero sí en los corazones porque ese bicho ha venido a trastocarnos la vida.

De sus trabajos sobre la Semana Santa, del libro que publicó el año pasado editado por la Librería Cervantes, y de muchas cosas más nos habla…

— ¿Por qué inició la investigación sobre la Semana Santa?
— Quizá ha sido la raíz familiar, donde se ha vivido el espíritu de las cofradías, muy unida a la Soledad Dolorosa. Creo que la familia es donde comienza a enraizar ese espíritu de vivir la Semana Santa a través de una cofradía.

El hecho de que David Santamera, mi marido, fuera en aquel entonces secretario de la Junta de Cofradías, junto con José Luís Huertas, me hizo comenzar la inquietud por conocer un poco mejor la Semana Santa de la ciudad. Al final, toda la documentación que me fui encontrando fue algo casual porque, por aquel entonces estaba estudiando el patrimonio funerario y testamentos en el Archivo del Obispado. Estoy hablando de hace unos 18 años. Ahí me empecé a encontrar con una documentación muy interesante y, empecé a rescatar información y a empezar a tener, una idea de cuales habían sido los orígenes de la Semana Santa en Segovia, porque me parecía muy raro que todo comenzara en el año 1907 con Julián Miranda Bistuer y, antes no había habido nada…. Y, sin embargo empezaron a salir documentos muy interesantes que nos hablaban de esa antigüedad tan importante de nuestra Semana Santa.

— ¿Por qué era tan difícil conocer la historia de la Semana Santa?
— La investigación es así. Requiere mucha paciencia y muchísimas horas de estudio y, tuve la oportunidad de poder hacerlo, en mis días libres, en verano… me bajaba al archivo y, muy pacientemente, un dato te lleva a otro, una carpeta a otra y, carpetas donde pensabas que no ibas a encontrar nada pues , de repente, aparecía un documento de una determinada Cofradía, que ya te llevaba a otro libro… porque la investigación, al final, es cuestión de eso, de tiempo, de paciencia, de mirar en una carpeta, en otra, en legajos , en archivos y en documentos en los que no ha mirado nadie, nadie…

Recuerdo unos documentos del Convento de San Francisco, que tuve la suerte de consultar. Creo que se cerraron en el siglo XIX y así habían quedado tras la Desamortización. Era una documentación que nadie había trabajado y, con tiempo y con paciencia, un dato te lleva a otro. Al final se obtiene esa información, que no está agotada, aún hay que seguir investigando porque estoy convencida de que todavía tenemos mucha historia sobre la Semana Santa que investigar y dar a conocer.

— ¿Qué características cree que tiene la Semana Santa segoviana en relación a otras?
— Me parece que hay que resaltar los más de 500 años de historia bien documentada que tenemos. El valor artístico que tienen nuestras imágenes de primer orden, tenemos imágenes románicas como el Cristo de San Justo que creo, y esto lo digo con precaución y prudencia pero, creo que tenemos la imagen más antigua de las procesionales de Semana Santa en España.

Lo primero, la antigüedad de la historia; lo segundo, el valor patrimonial en torno a las imágenes que es muy rica y muy variada; en tercer lugar, como, cuando procesionan nuestros pasos por las calles en un entorno patrimonial como es Segovia, lo convierte en algo único. Al final es un retablo vivo por unas calles que tienen un peso histórico tremendo con un alto valor patrimonial. Serían esos tres pilares y luego, la devoción y la religiosidad que el pueblo de Segovia ha sido capaz de conservar, de cuidar, generación tras generación hasta que lo hemos recibido en nuestros días porque, somos herederos de esa religiosidad popular de nuestro pasado.

A lo largo de la historia las Cofradías han pasado por diferentes periodos pero siempre han sabido reinventarse, han sabido mirar hacia dentro y volver a impulsar de nuevo la religiosidad porque es verdad que ha habido momentos muy críticos donde debido a las crisis económicas, las cofradías no podían sacar las imágenes a procesionar.

Hay que darse cuenta de que la Semana Santa de Segovia, y este es un aspecto muy nuestro, estaba ligada al carácter gremial del trabajo textil de nuestros paños y, en el momento que ese comercio textil decae, también lo hace toda la religiosidad popular, de ahí que viniera luego Julián Miranda Bistuer, a principios del siglo XX para reorganizar la procesión de los Pasos y dar otro nuevo impulso a la Semana Santa.

A lo largo de estos 500 años, las cofradías se han ido adaptando a los diferentes acontecimientos históricos que han ido ocurriendo y, han sabido impulsar las devociones para mantener viva esa religiosidad. Por eso ha llegado tan viva a nuestros días.

— La Semana Santa siempre ha tenido una función didáctica, era la manera de explicar religión a gente que no tenía facilidad de comprender leyendo…
— Efectivamente, la Iglesia siempre ha encontrado en la imagen, un valor catequético y pedagógico y ha sido el medio para evangelizar pero, el origen de las Cofradías tiene un valor, incluso antes del valor estético de la imagen, han tenido una función social.

Esta tradición, viene de la mano de la fe y de las obras, que son los dos ejes que han marcado y han guiado el sentido de las cofradías que surgen en la Edad Media en el marco de la Orden de los Mendicantes, para dar respuesta a la condición social del hombre. Entre los fines se encontraba dar culto a Dios pero, también garantizar una vida acorde con la fe y las obras. Garantizar una buena muerte dando un buen entierro a los hermanos.

Luego, ha venido la devoción a las imágenes. La Iglesia con el Concilio de Trento, en el siglo XVI, refuerza el valor de la imagen con ese valor catequético en contra de lo que, por ejemplo, opinaban los protestantes, que encontraban en la imagen la idolatría. En cambio, la Iglesia Católica encontró en la imagen ese recurso devocional y de evangelización.

Por otro lado, estéticamente, la Iglesia no ha adoptado un estilo como propio sino que se ha ido adaptando a todas las características artísticas de cada época y eso, ha enriquecido mucho toda la historia de nuestra Semana Santa, en toda España.

— Hace ahora doce meses que acudimos a la presentación del libro “Semana Santa en Segovia”, perteneciente a la colección San Frutos, de la Librería Cervantes que dirige nuestro compañero Guillermo Herrero. Este año, que la actualidad hace que tengamos una Semana Santa muy especial, que no saldrá a las calles, en esta obra podemos encontrar el porqué, la realidad de este capítulo de nuestra historia… ¿Cómo ha funcionado el libro?
— Bien, bien. Todavía quedan algunos ejemplares. Estoy muy agradecida a Guillermo Herrero porque apostó por esta publicación que no pretende agotar ningún recurso. Creo que todas las personas que a día de hoy estamos investigando la Semana Santa, somos un buen equipo de amigos que nos une la misma pasión por nuestra ciudad y por la investigación y, todo esto nos está permitiendo conocer cuáles son los orígenes y las distintas perspectivas.

Este libro, lo que pretendía y lo que pretende es, posicionar a la Semana Santa de Segovia en el panorama nacional porque tenemos una historia de 500 años, que está muy bien documentada, y que tiene por un lado ese valor histórico y, por otro, la profundidad de los cofrades que han vivido el mensaje cristiano a lo largo de estos 500 años.

Es un libro muy cercano, muy visual y las fotografías de Ángel Camarero son fantásticas y llegan a transmitir esa belleza de nuestro patrimonio en torno a las cofradías. Cuando investigamos, no queremos el resultado para nosotros, lo que queremos es compartirlo con la ciudad que es, en definitiva, a quien pertenece este patrimonio histórico.

— En esas horas de investigación, recopilando datos para realizar este libro del que hablamos ¿te has encontrado con algo sorprendente? Aunque conoces mucho de la Semana Santa, no es raro pensar que puede aparecer un dato que se escapa.
— SÍ. Tengo debilidad por dos datos, por las procesiones de disciplinantes, que se realizaban tanto el Jueves Santo como el Viernes Santo. Imagina, a finales del siglo XV, que los vecinos de Zamarramala subieran hasta el convento de San Francisco, para unirse a los hermanos cofrades del convento y salieran “disciplinándose” por la ciudad (Cofradía de las Cinco Yagas). Y, lo mismo hacían, el día de Viernes Santo, la cofradía del Confalón y la Esclavitud de nuestra Señora de la Soledad. A mí me parece muy interesante imaginarnos cómo era esa Segovia de finales del siglo XV y como salían esos disciplinantes por las calles de la ciudad.

— Disciplinantes o penitentes….
— Sí, eran como penitentes. Los había de dos tipos: Los hermanos de Luz, los que portaban las luces y, los hermanos de Flagelo, que eran los que iban flagelándose la espalda que, además tenían la espalda del vestido abierta para ir con un flagelo. Imagínate, ese dato de los disciplinantes me parece tremendo. Luego hay otro dato sobre el que tengo que seguir investigando, que me sorprendió y me ha dado muchas alegrías, que es el de la representación del Descendimiento. Se representaba en otras ciudades de España y, aquí en Segovia, el Descendimiento de Jesús de la Cruz, se hacía en la ciudad.

Es verdad que la imagen del Cristo de los Gascones, parece que está de alguna manera documentado que se realizaba en la Iglesia de San Justo, como parecen reforzarlo las pinturas. Luego, documentalmente, donde yo vi que se representaba es en Los Altos de la Piedad..ese dato me impactó y seguí investigando en torno a la representación porque me parecía tremendo: Los Altos de La Piedad, donde está el templete, que evoca el Santo Sepulcro…

La Esclavitud que realizaba esta representación comienza a hacerlo ahí porque pertenecía a la ermita de San Roque. Como la ermita de La Piedad, y esto habría que confirmarlo, pertenecía a la ermita de San Roque, se hacia allí.

También se escenificó en otros lugares de la ciudad como San Juan de los Caballeros, el convento de San Francisco, el Seminario Conciliar, Santi Spíritu… y ha sido una representación que se realizó hasta el siglo XIX, por eso me alegré mucho cuando los vecinos de San José comenzaron a representar también ese momento de la pasión de Cristo, una manera de continuar con algo que históricamente está documentado.

— Sí porque, se han perdido muchas cosas.
— Las Cofradías y sus manifestaciones populares en torno a las procesiones, han cambiado muchísimo a lo largo de la historia. Este contexto de Los flagelantes tiene su origen en el siglo XV con las órdenes de los Mendicantes pero, aquello desapareció. Llegó un momento que era impensable que la gente continuara flagelándose, pero, ahí tenemos el testimonio de los penitentes, con esas cruces y cadenas, en la procesión de La Granja. De alguna manera se van transformando, se van adaptando un poquito a la sociedad del momento y, es verdad que algunas cofradías se han perdido. Por ejemplo, en el convento de San Juan de Dios, junto a la Casa de Antonio Machado, había una cofradía que salía disciplinándose el Viernes Santo, la cofradía del Confalón.

Estas cofradías o, la representación del Descendimiento, se han ido perdiendo con el paso del tiempo, lo primero porque su desaparición vino de la mano de la falta de recursos económicos, por la falta de hermanos cofrades, porque surgen otras nuevas cofradías… Y porque también hay un hito que marca un antes y un después en la Semana Santa de Segovia que es Julián Miranda Bistuer. Ahí hubo un nuevo principio. Se comenzó a impulsar de nuevo la Semana Santa y entre aquel antes y después, también se perdieron muchas devociones de cofradías que estuvieron en activo hasta el siglo XIX.

Con todos estos avatares, la Semana Santa de Segovia está muy viva y, la expresión hermano cofrade, sigue llena de sentido.