Servicios funerarios
Las cifras de fallecidos de la sexta ola superan con creces los registros de la cuarta y la quinta. / NEREA LLORENTE

Aunque las vacunas han disminuido la tasa de letalidad del coronavirus enormemente, lo cierto es que la enfermedad que produce, el covid-19, sigue dejando gran cantidad de muertes. Al igual que en anteriores etapas, la mayoría de estas se siguen produciendo entre las capas etarias de mayor edad.

En un momento en que el debate está centrado en Ucrania, la economía y diversos problemas políticos de distinta índole, el coronavirus sigue causando estragos. La pandemia, tras dos largos años, ha pasado a un segundo plano informativo, aunque sus efectos siguen siendo considerables.

Si se revisan los últimos meses, la sexta ola ha dejado las peores cifras de muertes ligadas al covid desde la tercera, que tuvo lugar un año antes. Estos fallecimientos están repartidos entre casi todas las zonas de la provincia, aunque como se verá después hay algunas áreas más afectadas que otras.

La alta incidencia de esta última ola, que se da por finalizada, ha dejado cifras récord. Sin embargo, estas abultadas tasas de infectados han tenido un impacto moderado en la presión hospitalaria, con un Complejo Asistencial que aunque sí vio aumentar los ingresos a causa de esta afección ha estado lejos de registrar las graves complicaciones del pasado. En la actualidad, las tasas de incidencia se mantienen altas, mientras la presión asistencial sube poco a poco dentro de los valores moderados.

Desde diciembre pasado, fecha de inicio de la sexta ola, la Consejería de Sanidad de Castilla y León ha informado de 41 muertes relacionadas con el covid-19 en la provincia de Segovia. Estas, como se puede ver en el gráfico adjunto al texto, se reparten de la siguiente manera: dos en diciembre, 21 en enero, nueve en febrero, cuatro en marzo, cuatro en abril y la última remitida en ya en mayo.

Mucho peores cifras arroja la Junta de Castilla y León en su estadística ‘mortalidad covid’, donde contabiliza 1.111 muertes ligadas al coronavirus en la provincia desde el inicio de la pandemia. En diciembre pasado, hace menos de medio año, esta cifra alcanzaba los 1.008. En esta segunda estadística, la Junta aclara que el diagnóstico de covid-19 previo al fallecimiento no implica que esta enfermedad sea necesariamente la causa básica de defunción en todos los casos.

Este un debate que está sobre la mesa, ya que no se sabe de forma fehaciente el papel del coronavirus en algunas muertes (en el anexo a este texto se detalla más sobre esta problemática). Mismo dilema afrontan los ingresos hospitalarios, que tampoco detallan las personas ingresadas por covid o que tras su hospitalización por otra dolencia han dado positivo.

Edades

De estas más de cien muertes que la Junta liga al coronavirus de una forma u otra en la provincia en esta última etapa, la mayoría se han dado entre las capas de edad más avanzadas.

La franja de mayores de 80 años ha registrado la mayoría de defunciones, el 71% del total (73 decesos de los 103 totales registrados desde diciembre). La siguiente capa es la inmediatamente inferior, la que engloba a las personas entre los 70 y 79 años. Esta ha registrado un total de 17 muertes, el 16,5% del total. Detrás está la franja 60-69, con nueve decesos que suponen el 8,7%.

Aunque, como ya se ha indicado antes, la mayor parte de las muertes se dan entre la población más envejecida, ningún rango de edad está exento. Durante estos últimos meses, dos personas entre los 50 y 59 años y otros dos en la capa entre los 30 y 39 años murieron, el 2% del total en cada caso.

El covid siempre deja sorpresas. Entre los treintañeros solo se habían registrado dos muertes desde el inicio de la pandemia, a las que ahora se suman otras dos en una fase muy avanzada de la pandemia.

La estadística vuelve a poner de manifiesto una triste realidad: las muertes por covid se dan principalmente entre los más mayores, pero el patógeno puede hacer sucumbir a cualquiera. No es solo cosa de ancianos, por más que desde muchos sectores se siga transmitiendo esa idea.

Procedencia

El coronavirus se ha dejado sentir en estos últimos meses en toda la provincia de Segovia, provocando contagios a lo largo y ancho del territorio. En cuanto a la mortandad, solo las zonas básicas de salud de Fuentesaúco y Villacastín han estado libres de muertes ligadas al covid. El resto, con distinto grado de impacto, han sumado alguna.

De esta forma, Sacramenia ha registrado dos nuevas muertes ligadas al coronavirus desde diciembre, mientras que Cantalejo y Navafría han sumado tres. Con cuatro están las zonas básicas de salud de Sepúlveda, Riaza y El Espinar (única de las áreas más pobladas que presenta unos datos moderados).

Por el contrario, la zona de salud más afectada ha sido Carbonero el Mayor, que ha registrado en los últimos meses 17 muertes. Los números de incidencia y muertes por habitante de este territorio desde la aparición de la sexta ola son de los más altos de Castilla y León.

La zona básica de salud de Segovia Rural se sitúa detrás con 15 fallecidos, buena parte de ellos en las últimas semanas. Siguen Cuéllar, con doce; Nava de la Asunción y Segovia I, con 10; y San Ildefonso y Segovia II, con nueve.

¿Muertes con covid o por covid?

En estos momentos, las personas que mueren con la enfermedad activa pasan a formar parte de la ‘mortalidad covid’. Sin embargo, y tal y como se analizó en las páginas del periódico de ayer, esta estadística no entiende de matices, no realizando una diferenciación fundamental: las personas a las que el covid empuja a la muerte y las personas que mueren de otras patologías y cuentan con covid.

Esta diferenciación ayudaría a comprender mejor el impacto del covid a nivel social, despejando dudas. El consejero de Sanidad pidió al Ministerio empezar a hacer esta diferenciación, una división que resulta más complicada de lo que en principio podría esperarse.

¿En qué grupo entraría una persona cuya afección por covid ha provocado el empeoramiento de una patología previa que ha terminando derivando en su muerte? El análisis es tan complicado como subjetivo. El paciente murió de una dolencia distinta a la provocada por el coronavirus, pero este propició el deterioro de su salud.

Todavía hay casos que serían menos claros. ¿Y si esa relación directa es razonable teoricamente pero no se puede demostrar? ¿En qué grupo estaría?