El civismo conquista nuevos espacios

Frente a los botellones masivos del pasado fin de semana, algunos segovianos dan ejemplo de responsabilidad y buena conducta y aprovechan el fin del toque de queda para pasea en familia a altas horas de la madrugada

Una familia aprovecha el fin del toque de queda para pasear. / KAMARERO
Una familia aprovecha el fin del toque de queda para pasear. / KAMARERO

Hera encabeza a toda velocidad la expedición. El pequeño perro de una familia segoviana corretea a sus anchas por la calle Real. En ese momento no había nadie a su alrededor, a diferencia de lo que ocurrió a lo largo del día, cuando Segovia recibió a multitud de turistas (en su mayoría madrileños). Era cerca de la una y media de la madrugada del domingo. Aprovechaban que ya no tenían la obligación de estar en casa a las 22:00 horas para ir de paseo a la Plaza Mayor. Desde este viernes, esta es su nueva tradición. “Hemos pasado todo el día con mi madre, porque por suerte ya está vacunada, y ahora salimos a pasear tranquilos y sin gente”, declara la mujer.

Precisamente en la Plaza Mayor, un grupo de cinco jóvenes universitarios, con mascarillas y separación interpersonal, mantienen una divertida conversación. Su actitud se contrapone a la de quienes, justo a esa hora, hacían botellón en la Hontanilla, en otros puntos estratégicos de la ciudad y en pisos de estudiantes.

Estos aseguraron que estaban haciendo lo mismo que antes pero, en lugar de quedar para comer y después “tomar un par de copas”, ahora lo hacían al caer la noche. A las 00:00 horas, el cierre del restaurante en el que habían quedado para cenar, les animó a seguir con su reunión en las escaleras del quiosco de música. “A pesar de que entiendo que todos tenemos muchas ganas de salir, lo que vimos el domingo pasado me da verdadera vergüenza”, dijo contundente una de las chicas.

A sus 23 años, lamentan que se generalice cuando se critica el comportamiento irresponsable de ciertos jóvenes. “Parece que somos nosotros los únicos que tenemos la culpa de todo lo que está pasando con la pandemia”, se quejaron.

Todos ellos son el ejemplo de que, una vez pasadas las 00:00 de la noche, las calles segovianas no son solo para gente acompañada de una botella de alcohol y ganas de fiesta y descontrol. Así, también hay quienes celebran el fin de las restricciones con responsabilidad y, sobre todo, un comportamiento cívico.

Poco alcohol y mucha diversión 

Mientras unos beben en la calle sin mascarilla y sin cumplir distancias de seguridad, otros organizan macrofiestas, fiestas en domicilios o botellones en parques, hay quienes han utilizado el fin de las restricciones para dar rienda suelta a su imaginación. Este es el caso de un buen número de adolescentes que, pasadas las 00 de la noche, se reúnen los fines de semana (desde el pasado 9 de mayo) a los pies del Acueducto para practicar parkour y jugar al escondite o al pañuelo. Sin duda, esta resulta la cara más curiosa de la vuelta a la ‘normalidad’.