A la Jornada celebrada en la FES asistieron concejales de Segovia y alcaldes de otros municipios. / Kamarero
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El presidente de la Asociación Empresarial de El Cerro, Juan Manuel de Frutos, admite que este polígono tiene importantes deficiencias en aceras, pavimento, alumbrado porque “no se ha invertido en las últimas décadas y se ha quedado obsoleto; necesita una inversión importante”.

Comenta, por ejemplo, que “es complicado caminar” por El Cerro porque incluso hay torres eléctricas en aceras, y señala a la responsabilidad inversora del Ayuntamiento de Segovia al tiempo que admite que la alcaldesa, Clara Luquero, ha asumido el compromiso “de seguir invirtiendo poco a poco. El problema es que el Ayuntamiento tiene muy poco dinero”, apostilla.

Por ese motivo, a raíz de un encuentro en Madrid el pasado mes de noviembre en la que la Coordinadora Española de Polígonos Empresariales (CEPE) dio a conocer su marca Polígono Empresarial de Calidad, De Frutos y otros empresarios de El Cerro consideraron interesante celebrar una jornada en Segovia sobre esta iniciativa.

El presidente de la asociación de El Cerro está dispuesto a conseguir este certificado de calidad tras un diagnóstico y para ello ya ha anunciado su asociación a CEPE.

“Queremos optar a una bandera con la máxima calidad posible que pueda alcanzar el polígono”, asegura, para actualizar, modernizar y hacer más competitivo esta zona empresaria de la capital segoviana con más de cuatro décadas de historia y que se ha ido orientando hacia el ámbito comercial y de servicios. El objetivo es que sea “una referencia dentro de los polígonos de la provincia de Segovia”, insiste De Frutos.

Por su parte, el presidente de CEPE, Alejandro Saez de San Pedro, explicó que hay aproximadamente 5.000 polígonos empresariales en España y muchos de ellos no están atendidos por las administraciones públicas, por lo que incide en la importancia de “darles un valor añadido y mejorar su competitividad”.

Explicó que para la obtención de esta marca de calidad para polígonos CEPE y AENOR, la entidad española de certificación, disponen de una hoja de ruta para llevar a cabo un diagnóstico de las infraestructuras, servicios, etc. analizando prácticamente 170 items.

“Algunos carecen de algunas infraestructuras pero eso no significa que no se puedan auditar. Hay instrumentos de mejora para trabajar con los ayuntamientos, diputaciones, de manera que la actividad público y privada vayan de la mano para acometer las mejoras necesarias y ofrecer servicios avanzados de valor añadido como cuestiones de medio ambiente u otras que puedan ayudar a la competitividad de las empresas instaladas en un área empresarial”, añadió Saez de San Pedro.

En Castilla y León todavía no hay ningún polígono con esta marca de calidad, Segovia ha sido el primer lugar de la Comunidad en el que se están dando pasos, según el presidente de CEPE, quien informa de que el distintivo que acredita que una zona empresarial tiene certificada la calidad sigue el modelo de las playas; es decir, se instala una bandera “porque sabemos que es importante para darse a conocer al tejido empresarial nacional, es como colocar una chincheta en el mapa y Segovia tiene polígonos importantes que requieren de una atención no solo de las administraciones locales, estamos trabajando también con el Ministerio de Industria”, añade.

“La bandera no es el premio a la gestión del polígono -puntualiza Saez de San Pedro–. Todo lo contrario, es el punto cero, a partir de ahí es cuando se tienen que establecer protocolos de actuación para mejorarlo y es vital la implicación de todos”.

FACTORES CLAVE PARA LA MARCA

  • Filosofía general. La marca Polígono Empresarial de Calidad implica un proceso de abajo a arriba en los principales factores que se identifican en el modelo como esenciales para que cualquier polígono se reconozca como de calidad, desde los urbanísticos hasta la prestación de servicios de valor e influencia social en el territorio.
  • Urbanismo. Parte de la visión de los requisitos urbanísticos y de asunción de la titularidad del polígono. El objetivo fundamental es asegurar y verificar que el espacio sobre el que se asienta está adecuadamente ordenado y regulado por seguridad jurídica, necesaria para el asentamiento de empresas.
  • Infraestructuras. Valoración de los requisitos relativos a la gestión y adecuación de las infraestructuras en servicio (saneamiento, abastecimiento de agua, viales, alumbrado público, telecomunicaciones, etc.), así como también las de emergencias, cada vez más importantes en polígonos.
  • Gestión e influencia social. Labor desarrollada desde la entidad de gestión del polígono, así como si hace posible que se den las condiciones para aquellos servicios de valor que las empresas demandan o requieren, buscando en todo caso el equilibrio entre el uso de los recursos propios y la capacidad o posibilidades de ejecución. Incluye la labor en materia de responsabilidad social, como aporte al entorno un mayor valor que el meramente económico, buscando arraigo y consolidación de lazos que contribuyan a garantizar su sostenibilidad en el tiempo.