Pablo García, estudiante segoviano de Erasmus en Viena. / El Adelantado

Cuando a principios del mes de marzo, con la llegada generalizada del coronavirus a los estados europeos, la Universidad Complutense de Madrid le ofreció retornar a España, cancelar su beca Erasmus y continuar sus estudios de tercer curso de Grado de Derecho en su país, el segoviano Pablo García decidió seguir en Austria mejorando su inglés en la Universidad de Viena. “Aquí la educación se lleva mucho más vía online, también con los exámenes, así que la imposibilidad de ir a clase tampoco ha supuesto un gran caos. Vine con otro compañero de Madrid y vivimos en una residencia de estudiantes internacionales donde, aunque la situación no es mala, más o menos la mitad decidieron marcharse a sus casas”, explica Pablo.

Allí, en Austria, la afectación por el coronavirus es tres veces menor que la que sufre España, con un número total de contagios que apenas supera los 15.000; con 500 muertes en una población de nueve millones de personas. “Llevamos más o menos el mismo tiempo que en España confinados, aunque aquí el Gobierno sí permite salir a la calle; siempre con unas medidas mínimas de seguridad: salir siempre solos o con una persona con la que vivamos; o usar mascarillas en el transporte y los lugares públicos. Ya desde hace una semana, han empezado a abrir todas las tiendas de menos de 400 metros cuadrados y a partir del 1 de mayo se van a ir abriendo progresivamente las tiendas más grandes, siempre con las mismas medidas de seguridad. Los bares tardarán más tiempo –se habla del mes de junio para ello–, pero las medidas cada vez van siendo más esperanzadoras”, narra el universitario.

En el país austriaco –cuenta Pablo–, como en la mayor parte de estados europeos, tampoco pierden detalle de la situación que viven los países que, como España, están más afectados por la pandemia del Covid-19. “En los medios hay de todo y se habla también sobre la situación en España. Están al corriente de las noticias internacionales y saben perfectamente qué países tienen más o menos casos. Veo que están preocupados y, aunque lógicamente se centran más en su entorno, los casos de España y de Italia no pasan desapercibidos; saben que la situación es peligrosa y no piensan en hacer turismo este verano para ir a la playa”, asegura.

Pese a que el curso académico en Austria finaliza al término de junio, la vuelta a casa de este segoviano y de otros estudiantes españoles en el país quizá tenga que retrasarse algún mes desde entonces, pues las conexiones aéreas están suspendidas y la única alternativa que les facilita la Embajada a medio plazo es buscar alguno de los escasos vuelos que se puedan fletar próximamente desde Frankfurt.