Los residentes del centro disfrutaron de una jornada de celebración con comida y canciones. / El Adelantado
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Dentro de los objetivos que componen el Compromiso 20.20, elaborado por el Área de Asuntos Sociales de la Diputación en 2016, figura la promoción y el apoyo de la interacción de las personas con su entorno; algo que conlleva una mayor integración, tanto familiar como comunitaria. Esto, añadido a los principios de garantía de unos servicios sociales adaptables y personalizados, además de accesibles y cercanos, ha llevado en los últimos años al Área que dirige el presidente de la institución provincial, Miguel Ángel de Vicente, a habilitar en los diferentes centros dependientes de la Diputación unas Unidades de Convivencia que están permitiendo una atención a los residentes más personalizada y cercana.

Entre estas Unidades de Convivencia figura la Casa Malva, la primera Unidad de Convivencia creada en el CAMP El Sotillo, que ha celebrado su primer año de vida con una pequeña celebración en la que han participado los residentes que viven en la misma, festejando haber podido disfrutar de una mayor autonomía e intimidad a lo largo de los últimos 365 días.

La apertura de este módulo residencial ha supuesto, como ya lo hicieron en el CSS La Fuencisla o en la residencia La Alameda, un cambio de vida para sus habitantes que han convertido estas Unidades de Convivencia en un hogar en el que, con un trato respetuoso y un ambiente agradable y hogareño, reciben aquellos apoyos y prestaciones que necesitan.

Tanto residentes como trabajadores han podido celebrar este primer aniversario de la Casa Malva bebiendo, comiendo y cantando, además de esperando que pronto se sumen otras Unidades de Convivencia al centro, que ayuden a normalizar la vida de todos los residentes, haciendo del CAMP un verdadero hogar.