Bidones de resina, apilados una vez terminada la temporada de recogida.

La prolongación de los días de calor está haciendo que la campaña de la resina se esté alargando más de lo habitual. Si otros años en estas fechas se daba por finalizada la recogida en los pinares, los pinos aún siguen aportando resina debido a las elevadas temperaturas, más propias de verano que de otoño.

De este modo, los resineros de la provincia continúan en estas fechas recogiendo parte de la producción en un año atípico que no sólo se caracteriza por la prolongación de la campaña, sino también por los bajos precios.

No todos los resineros segovianos ven con optimismo este alargamiento de la campaña. Consideran que puede tener consecuencias negativas para el próximo año y que la producción sea menor por el “desgaste” de los pinos.

En lo que sí están de acuerdo todos es que los precios que se han pagado este año por el kilogramo de resina han sido más bajos que el año pasado. Los gastos, en cambio, han ido en aumento, con lo que la rentabilidad final está siendo menor.

La presidenta de la Asociación de Resineros de Segovia, Francisca Jurado, confirma que todavía se está trabajando en los pinares. No se atreve a hacer un balance del resultado de la campaña, pero sí mantiene que los precios han sido “bastante bajos”. A este “bajonazo” de los ingresos añade el aumento de costes en temas como el combustible o los materiales. Con esta situación se pone en peligro la continuidad de esta actividad, clave en el medio rural.

Los precios en Segovia han bajado hasta un 20 por ciento. El kilogramo de miera osciló entre el 1,5 y 1,7 euros; pero en esta ocasión se ha quedado en poco más del euro. En términos generales se ha pasado de 1,60 a 1,20 euros el kilo.

En la misma línea se pronuncia Fernando Julián Martín Moreno, agente medioambiental y experto conocedor del mundo de la resina. Él apunta a la caída de los precios a nivel internacional como causa de la bajada en España. Las fábricas han ofrecido este año a los productores un precio muy por debajo del que daban el año pasado.

Se vuelve, pues, a la situación del año 2021, que también fue “nefasto” para el sector, del que dependen en la provincia de Segovia unos 400 resineros, de modo que es la provincia con más profesionales, seguida de Soria, que apenas llega al centenar. “En España, el precio lo ponen las empresas de fuera”, asegura Martín Moreno, quien apuesta por la búsqueda de mercados alternativos para aprovechar el potencial que tiene la resina de Segovia, de mucha más calidad que la que aportan las de otros países.

En este sentido recuerda que él puso en marcha una empresa tecnológica (startup), denominada ‘Universo Driada Vida’, con la que busca llevar riqueza a las zonas rurales, con puestos de trabajo sostenibles destinados especialmente a las mujeres y los jóvenes, y ligados al mundo del pinar y de la resina.

Autor de varios inventos que tiene patentados, ha decidido liberar esas patentes para que puedan usarlas los resineros y que sean más productivos a la hora de obtener resina. Él es conocido en Segovia por idear un carro impulsor para al recogida de resina, o un sistema de vaciado de los potes; además de otros artefactos para otras actividades distintas.

Pero sobre todo, este amante del medio natural apuesta por dar un valor añadido a la resina y sacar de ella productos que vayan más allá del aguarrás o la colofonia. Él ha impulsado ya la fabricación de joyas de resina, un bioplástico elaborado con resina, un sistema de ósmosis directo para darle las cualidades beneficiosas de la resina al vino, a la cerveza, o al aceite de oliva…. “y, a partir de esos productos, creamos otros”, afirma.

ANÁLISIS
En septiembre del año se celebraron en Segovia unas jornadas técnicas de dos días de duración para analizar la situación del sector. Se expusieron algunas líneas de trabajo tras estudios en parcelas de experimentación en Galicia, Asturias, Castilla y León, Extremadura y Castilla-La Mancha para lograr el mejor método de resinación que garantice la sostenibilidad de la gestión de la masa forestal; aumente la eficiencia en el aprovechamiento de la resina; mejore las condiciones de trabajo del resinero; y proporcione una resina de la mejor calidad. Sus trabajos se completaban con innovación social para favorecer un tejido asociativo y profesional, así como en la mejora de la cadena de valor que garantice el mantenimiento de la actividad y del mercado nacional para resineros, industria y propietarios forestales.

En este tiempo han nacido asociaciones de resineros en León, Soria y Cuenca. En esta última provincia se ha logrado crear el primer Ciclo Formativo de Grado Superior de Gestión Forestal y del Medio Natural dedicado a la resina, en el Instituto de Enseñanza secundaria Pedro Mercedes, de Cuenca capital. El presidente de la asociación, Honorio Gallego, señala que “el objetivo es profesionalizar aún más el sector porque hay interés y es necesario disponer de nuevos profesionales con la mejor formación posible”. La formación teórica se completa con prácticas en el monte para conocer las mejores técnicas de resinación para que la actividad sea sostenible desde el punto de vista económico, ecológico y social.

En la provincia de Segovia se creó la primera asociación profesional de este tipo, y agrupa a una gran parte de profesionales, pero no a todos. Segovia además cuenta con el mayor número de fábricas destiladoras, cinco en total. Y es referente del resto de las provincias que progresivamente van aumentando la superficie de pinar que se resina.

En algunos municipios de la provincia, como en Gomezserracín, se pondrá en marcha una concentración parcelaria de los pinares de la que se beneficiarán 1.200 hectáreas y que conllevará una mejor gestión forestal. La iniciativa se pondrá en marcha junto al proyecto de recarga del acuífero de El Carracillo.

La dependencia externa, principal debilidad del sector

La fluctuación en los precios internacionales y la excesiva dependencia exterior del mercado de la resina se presenta como una de las mayores debilidades del sector y que hace que este año los precios hayan estado por debajo de otras campañas anteriores.
Esta es una de las conclusiones extraídas del grupo de trabajo Resinlab, que lleva dos años diagnosticando la situación del sector, y ha promovido también la creación de asociaciones de resineros.

España es la principal productora europea de resina, pero está muy alejada de los grandes países productores que condicionan el mercado internacional: China y Brasil principalmente. Las 12.000 toneladas anuales de resina que se producen de media en España suponen algo más del 1 % de la producción mundial. Cualquier pequeña variación en el mercado global afecta a los precios que los industriales y resineros pactan al comienzo de la temporada y, por tanto, a la continuidad de la actividad.

Otra de las conclusiones de este grupo de análisis apunta a que hay una gran superficie de Pinus pinaster para aumentar la producción de resina en España. Pero para ello se necesitan resineros que consideren atractivo el trabajo desde el punto de vista laboral y económico. Una forma de conseguirlo es lograr un valor mayor de la resina, y que el trabajo sea menos duro.

OPORTUNIDAD DE FUTURO
“El aprovechamiento de la resina es una oportunidad porque es un recurso apreciado y demandado en el mercado, pero gran parte se queda en los pinos porque faltan resineros que quieran hacer el aprovechamiento”, comenta Patricia Gómez, gerente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España COSE.

Para conseguir aprovechar este recurso también conviene atender algunas de las inquietudes de quienes trabajan en el pinar. Los resineros creen importante reducir el tiempo de trabajo en cada pino y apuntan a la actividad del desroñe de la corteza del pino y la remasa como una de las actuaciones más exigentes que requiere la resinación. “Es necesario encontrar formas de aprovechamiento que reduzcan el esfuerzo físico y eliminen barreras para la incorporación de nuevos resineros”, señalan desde Resinlab.

Otras de las necesidades detectadas son la necesidad de mantener unas rentas durante todo el año asociadas a una actividad forestal en el monte, especialmente los dos o tres meses en que la actividad resinera debe parar, y que coinciden con el invierno.

La figura del contrato territorial, la posibilidad de formar cooperativas o las ayudas de las diputaciones provinciales son algunas de las propuestas realizadas para que se pueda hacer del oficio del resinero un puntal constante para el desarrollo rural. Lo fue durante varias décadas en la provincia de Segovia, donde gran parte de los ingresos de los municipios procedía de esta fuente, que es natural y sostenible.

Castilla y León anunció en la última Mesa de la resina la elaboración de una estrategia de la Resina que estaría aprobada en el año 2023 con la intención de mantener esta actividad sostenible ambiental, social y económicamente.