Los trabajos de saneamiento en los muros de la sala se han desarrollado durante los últimos meses. / Kamarero
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Dentro de la restauración integral de la Sala de Santa Catalina de la Catedral de Segovia, que el cabildo aborda por fases con una inversión total de 145.000 euros, se ha procedido ya al saneamiento de los muros, principalmente el del lado este, que presentaban humedades.

El deán de la Catedral, Ángel García Rivilla, ha mostrado recientemente a los medios de comunicación locales esta capilla, que fue durante casi un siglo sede del museo catedralicio hasta hace poco tiempo. En diciembre del año pasado el cabildo abrió una gran sala de exposiciones bajo el claustro gótico.

En la actualidad ha sido vaciada de todos los objetos de arte que contenía y que han sido restaurados o se encuentran en proceso de restauración. La excepción es el sepulcro del infante Don Pedro, hijo de Enrique II de Castilla, que se ubica desde hace siglos en el centro de esta antigua capilla desde 1558, procedente de la antigua Catedral que se encontraba en la zona del Alcázar y fue destruida por un incendio durante la revuelta comunera del siglo XVI.

García Rivilla ha recordado que la finalidad de la intervención que se está realizando en esta sala de 86 metros cuadrados, bajo la torre y con acceso desde el claustro, es la de convertirla en sala de exposición de objetos litúrgicos, principalmente orfebrería y posiblemente algunos tapices. La previsión del cabildo es que todos los trabajos finalicen a principios del año que viene.

En este sentido, el saneamiento de los muros se ha centrado sobre todo en del lado este, donde se ha sustituido el revestimiento del mortero, además de limpiar y revisar el resto.

Esta sala albergaba hasta junio las tres obras de arte que han sido restauradas en los últimos meses y han sido reubicadas: un Pantocrátor del siglo XIV, un retablo procedente de una ermita de Frumales, del siglo XVI, y el lienzo de la Caridad Romana, datado en el XVII.

Una inscripción en el sepulcro de Don Pedro,en proceso de restauración, indica que fue elaborado para la antigua Catedral en el año 1404, aunque su muerte se había producido en 1366. Aparece como infante pero los historiadores señalan que no tuvo esta condición por ser ilegítimo. Se desconoce la fecha y lugar de nacimiento aunque, por el tamaño de la estatua del sepulcro, representa a un niño de entre 12 y 15 años.

La leyenda cuenta que Pedro, estando al cuidado de un ama en el Alcázar, se precipitó por una de las ventanas cayendo al vacío; su cuidadora, ante la posible represalia o asustada por el suceso, se suicidó seguidamente arrojándose por la misma ventana. Sin embargo, la historia únicamente ha registrado que el niño falleció el 22 de julio de 1366.