Turégano es una de las zonas afectadas por esta infección vírica y una de las localidades donde se sitúa el origen del brote que comenzó en agosto. / KAMARERO
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La provincia de Segovia ha registrado en el presente año 141 casos de  parotiditis, de los que 77 están directamente relacionados con el brote cuyo origen se sitúa en Turégano y en la zona de Cantalejo, otros 39 siguen siendo estudiados por Sanidad para ver si tiene vinculación con la epidemia que comenzó en verano, y 25 son procesos aislados.

El número de casos de paperas acumulados hasta el día 10 de octubre de 2019 en Segovia, 141, llega casi a quintuplicar los 30 que se registraron a lo largo de todo el año 2018, con una media habitual de dos o tres cada mes y sin conexión entre ellos.

De hecho la tónica de los primeros meses de 2019 seguía este patrón. Según los datos aportados por el Servicio Territorial de Sanidad hasta el mes de agosto solo se habían contabilizado 25 casos aislados de esta enfermedad vírica. Fue a partir de la semana 33, que se inicia el lunes 12 de agosto, cuando las cifras de enfermos se empiezan a disparar y los sanitarios comienzan a hablar de brote. Los epidemiólogos utilizan este término cuando aparecen dos o más casos de la misma enfermedad asociados por características de tiempo, lugar o persona.

El registro que tiene Sanidad muestra que desde el 12 de agosto hasta el 10 de octubre (mitad de la semana 41 del año) 119 personas han tenido con paperas, entre los que se encuentran los 77 en los que ha habido un proceso de contagio y han sido incluidos dentro del brote. El periodo en el que se produjo el mayor número de notificaciones, ya superando incluso las acumuladas en todo el año anterior, fue la semana 38. Entre el 16 y el 22 de septiembre se han registrado 47 casos en Segovia. En las semanas siguientes se ha mantenido un goteo de 6, 4 y 5 notificaciones.

Las zonas básicas de salud  más afectadas han sido Cantalejo con un 30% de casos, Segovia I, situada en la capital, con un18% y Carbonero con otro 18%.

La Consejería de Sanidad ha informado de que el 57 por ciento de los afectados son varones y tienen una media de edad de 24 años y prácticamente todos son mayores de 15 años. La mayoría son residentes en Segovia, dos en Ávila y cuatro en Madrid.

“Todos han cursado con buena evolución” explica la Junta de Castilla y León.

La situación que se está viviendo este año en Segovia no es excepcional en Castilla y León, ya que el año pasado hubo un brote similar en Burgos y esta primavera otro en Salamanca que afectó a gran número de jóvenes. Además España está metida desde 2016 en una ‘onda epidémica multianual’ con periodos ascendentes como el actual, y distintos focos.

Sanidad explica que la  parotiditis es una enfermedad vírica que se caracteriza por fiebre, si bien no en todos los casos, e inflamación de una o más de las glándulas salivares habitualmente de la parótida. Suele cursar de forma benigna, aunque algunas veces presenta complicaciones como otitis, orquitis (inflamación de los testículos) y de forma muy rara meningitis.

Contagio y protección

La parotiditis tiene un periodo de incubación de unos 15 días y se transmite a través de gotitas de saliva o aerosoles (hablar, toser, estornudar)  o por contacto directo con la saliva de una persona infectada. “Las paperas son muy contagiosas pero menos que el sarampión o la rubeola”, precisa el jefe del Servicio Territorial de Sanidad, César Montarelo Almarza.

El periodo de transmisión es desde dos días antes de la manifestación de la enfermedad hasta nueve días después.

La medida de control recomendada es el aislamiento de tipo respiratorio. “La persona enferma no debe acudir a la escuela o a su lugar de trabajo durante el periodo de transmisibilidad, es decir, en los cuatro días posteriores al comienzo de la parotiditis”, indica César Montarelo.

El paciente debe tener especial cuidado para evitar el contacto directo con mujeres embarazadas, personas inmunodeprimidas y niños menores de tres años.

Además los sanitarios realizan una búsqueda entre los contactos de la persona enferma  —compañeros de aula o de trabajo, y convivientes de la misma casa, — para conocer su estado de vacunación y corregirlo en el caso de que no haya pasado las paperas y no conste que haya recibido las dos dosis necesarias.

Consultar el calendario de vacunación con el médico

Sanidad recomienda a las personas que tengan dudas sobre su estado de vacunación que consulten a sus médicos y no hagan caso a los mensajes que circulan por las redes sociales haciendo llamamientos falsos o descontextualizados.

Los  cambios realizados en las últimas décadas en la frecuencia y edades de administración de la vacuna triple vírica que incluye la dosis frente a las paperas, hace que a veces los ciudadanos no recuerden con seguridad si se han puesto las dos dosis imprescindibles para la protección de la vacuna y “por eso es conveniente revisar el calendario vacunal de las personas, para saber si tienen la pauta completa”, comenta el responsable del Servicio Territorial de Sanidad, César Montarelo. Su consejo es  que “si alguien tiene dudas sobre su estado de vacunación respecto a la parotiditis, debe acudir a su médico con la cartilla de vacunación, y él le indicará si es necesario aplicar alguna vacuna”.

Como ya advirtió el delegado territorial de la Junta, José Mazarías, los equipos de Sanidad de Segovia han detectado que a través de redes sociales, e incluso algún cartel puesto en un centro educativo, se está difundiendo una información que no se corresponde con la realidad de Segovia. Son mensajes en los que se llama a vacunar frente a las paperas a distintos grupos de población,  y se han difundido coincidiendo con la proliferación de casos en Segovia. Sanidad reitera que esta información “no es correcta”. “Esta información es del año 2013 y pertenece a la Comunidad de Madrid y no es de aplicación en la provincia de Segovia”.

La triple vírica

La vacuna de las paperas está incluida en lo que se conoce popularmente como Tripe Vírica que incluye dosis para el sarampión, la rubeola, parotiditis. Esta vacuna se empezó a aplicar en España en 1981 y se ponía una dosis a los 15 meses; posteriormente, en 1995 se incluyó una segunda dosis que se ponía a los 11 años. Ya en Castilla y León, en el año 2000 se bajó la edad de la segunda dosis a los 6 años manteniendo la primera a los 15 meses. Finalmente, desde el año 2013, para mejorar la inmunidad de los más pequeños, que era la población  en la  que entonces había más casos, se aplica a los 12 meses y a los tres años.

Antes de la introducción de la vacuna triple vírica (TV) en los programas de vacunación, las paperas era una enfermedad común en la primera infancia, pero en la actualidad se presenta con mayor frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes.

Para quienes están cuestionado la eficacia de la vacuna por el aumento de casos, el jefe de Sanidad precisa que en las poblaciones vacunadas completas o parcialmente (solo una dosis) los síntomas suelen ser más leves y la enfermedad cursa con menos complicaciones.

Hay que diferenciar entre los procesos de sarampión y paperas que se están dando últimamente. En Europa y América han aumentado considerablemente  los casos de sarampión pero, según declaración de la OMS, España es desde 2017 un país sin circulación de este virus. Esto significa que aunque hay casos de sarampión, estos suelen ser aislados. Son “importados” por personas de otros países que vienen a España cuando estaban incubando la infección  o se dan en personas no vacunadas, pero posteriormente no hay una transmisión, como sí está ocurriendo ahora con las paperas.

Sanidad destaca la alta cobertura que hay en España de la triple vírica (cercana al 95%) y su efectividad, si bien precisa que en el caso del sarampión se logra una protección cercana al 95% de las personas vacunadas y en el caso de la parotiditis baja entre el 80 y 85%.  En el estudio de los últimos brotes registrados en la región se aprecia que gran parte de los afectados habían recibido las dos dosis de la vacuna, pero también se observa que hay un porcentaje significativo al que solo se había aplicado una dosis y otros que desconocen o no está documentada su situación vacunal.