Estado de ejecución del ascensor de la calle de Gascos. / Kamarero
Publicidad

Hay quien en estos tiempos de pandemia ha alterado el viejo dicho de “tienes más peligro que un tiroteo en un ascensor” por el de “este virus es más peligroso en un ascensor que un tiroteo”. Nadie duda de las ventajas de accesibilidad de los elevadores urbanos pero a raíz de la crisis sanitaria de la Covid-19 estas herramientas de movilidad, especialmente necesarias para personas con discapacidad física, mayores o familias con bebés, plantean una serie de dudas que sin duda el Ayuntamiento de Segovia tendrá que resolver antes de que entre en funcionamiento el ascensor de la calle de Gascos, que ya está en avanzado estado de ejecución.

El portavoz del PP en el Consistorio, Pablo Pérez, cuestionaba esa semana la oportunidad de seguir adelante en este momento con el proyecto de un segundo ascensor, el que unirá los barrios de San José y El Palo-Mirasierra (está proyectado un tercero para conectar San Millán con el paseo del Salón). El líder de los populares en el municipio considera que puede haber prioridades más acuciantes a la vista de la crisis “sanitaria, social y económica” en la que se ha sumergido la ciudad.

Otro portavoz, el de Podemos, Guillermo San Juan, no se ha cansado de repetir en los últimos días que no hay que suprimir inversiones en los barrios pero sí reorientarlas para que se adapten a las nuevas necesidades sanitaria y de bioseguridad, como en las instalaciones municipales.

En cuanto a las características de los ascensores urbanos proyectados en la ciudad, lo que sabemos, del de la calle de Gascos, es que será eléctrico, con capacidad para hasta 13 personas (en otro punto pone para 8), o el equivalente a unos 1.000 kilos de carga. La cabina está diseñada en aluminio pero tendrá un lado de cristal.

Contará con botones y numeración en relieve y en braille, que se accionarán por presión, y sistema de comunicación telefónico conectado directamente con una centralita de rescates. En cada planta se dispondrá de un sistema luminoso y acústico, tanto en el interior como en el exterior, que indicará la llegada del ascensor. El coste del ascensor, sin tener en cuenta la obra civil anterior se acerca a los 30.000 euros.

Se dotará de un sistema de control de acceso y cuenta personas, consistente en dos cámaras de videovigilancia fijas, posicionadas en las dos puertas de acceso al ascensor, y otra cámara cuenta personas en el interior de la cabina. Cada cámara dispondrá de memoria autónoma de respaldo de imágenes y estarán vinculadas mediante radiolink a un servidor de grabación y comunicación, con capacidad para contar personas con detección de franja horaria. Este sistema tiene un coste de 3.200 euros.

Durante el estado de alarma, ciudades como Pamplona han cerrado sus ascensores urbanos. Su concejal Urbanismo, Juanjo Echeverría explicó hace unos días en la Cadena SER que el Ayuntamiento no podía garantizar las medidas de seguridad sanitarias “porque nosotros no tenemos medios para desinfectar un ascensor por un viaje con una persona –ocupación máxima que establecen los protocos; ni siquiera tenemos medios para garantizar que solo se sube una persona”.

Por su parte, el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) ha hecho un llamamiento a las autoridades a establecer normas que obliguen a una “desinfección intensa y continua” de los ascensores, para no exponer al contagio a quienes los usan, en especial a las personas con movilidad reducida por razón de discapacidad o edad avanzada, que necesariamente tienen que utilizarlos, al no tener medio alternativo. Añade la posibilidad de instalar “aparatos automáticos de desinfección, que operen recurrentemente higienizando esos espacios”.

Sin embargo, la Federación Española de Asociaciones de Pymes de Ascensores (FEPYMA) ha indicado que no es momento de oportunismos comerciales y no recomienda la utilización de soluciones sin contrastar. “Aparte de generar una falsa sensación de seguridad, pueden conllevar perjuicios en personas y en materiales. Recomendamos especialmente intensificar la labor de limpieza mediante la utilización de pulverizadores con dilución de lejía en proporciones adecuadas y continuar con la difusión de las medidas preventivas para los usuarios de ascensores”.

El ascensor en obras salvará el desnivel entre la calle de Gascos y Vía Roma, en el entorno del Acueducto. / Kamarero

Alternativas tecnológicas

  • Con pedales. Una línea de pedales ha sustituido a los tradicionales botones en los ascensores de un centro comercial del norte de Bangkok con el objetivo de evitar la propagación de la Covid-19.
  • Con hologramas. Una empresa china ha creado ascensores sin botones físicos para prevenir contagios. Las teclas para acceder a cada piso se presentan de forma holográfica.