itinerario arqueologico
Actividad arqueológica con adolescentes realizada el pasado verano. / E. A.

El Ayuntamiento de Segovia ultima el procedimiento para licitar el proyecto de señalización del itinerario arqueológico de la Muralla, desde la Puerta de San Andrés a la Puerta de Santiago, con un presupuesto estimado de 21.780 euros (IVA incluido).

La Concejala de Patrimonio Histórico, Clara Martín, ha informado de que el proyecto se redactó el año pasado, con un presupuesto que ascendió a 2.492 euros, y los pliegos también están concluidos, aunque tienen que contar con el visto bueno del servicio municipal de Contratación antes de iniciar el procedimiento de contratación.

El Ayuntamiento solicitó una subvención de 16.785 euros para la cofinanciación de este proyecto al Ministerio de Cultura y Deporte el pasado verano dentro de la convocatoria de ayudas, en régimen de concurrencia competitiva, para proyectos de conservación, protección y difusión de bienes declarados Patrimonio Mundial correspondientes al año 2020, dirigidas a entidades locales en cuyo ámbito territorial se ubiquen bienes declarados Patrimonio Mundial por la Unesco. Sin embargo, el Ministerio concedió una ayuda del 50% del coste estimado de la intervención, 10.910 euros.

El pasado verano, una veintena de adolescentes segovianos, de edades comprendidas entre los 14 y los 17 años, participó en una iniciativa novedosa del Ayuntamiento, con la colaboración conjunta de las concejalías de Juventud y Patrimonio Histórico, en el yacimiento arqueológico con el poético nombre del Senda de los Suspiros, que evoca el relato del cronista Diego de Colmenares de la expulsión de los judíos a finales del siglo XV.

Esa actividad se llevó a cabo en la meseta del espolón sur extramuros, entre la puerta de San Andrés y la puerta de Santiago de la Muralla, que se encuentra incluida en un futuro itinerario arqueológico y patrimonial, de carácter didáctico

Se trata de un itinerario paralelo a la Muralla, que cuenta como eje vertebrador con el Alcázar de Segovia, y que describe un espigón fluvial que forma una zona geoestratégica que ha estado ocupada desde la prehistoria. La arqueóloga Isabel Marqués ha señalado que “el sustrato calizo se convierte en determinadas zonas en unidad antrópica”, describiendo la base de espacios habitacionales rupestres, aunque sin una estratigrafía, por ahora, asociada. Considera que estos hallazgos se podrían datar en la Segunda Edad del Hierro (pueblos prerromanos).