Fachada del Ayuntamiento de Segovia. / Nerea Llorente
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Teniendo en cuenta los acontecimientos y la evolución de la crisis sanitaria provocada por el Covid-19 desde que el Gobierno de España decretara el estado de alarma el pasado mes de marzo, el Ayuntamiento de Segovia, la Concejalía de Cultura, ha ido adaptando sus actividades y planificando la programación cultural a desarrollar en la ciudad a corto y medio plazo. Y en ese calendario se encuentran, también, las fiestas patronales cuya suspensión se anuncia ahora “en base a la prudencia y la responsabilidad que implica la gravedad de la crisis sanitaria”.

Esta decisión, lógica y previsible a tenor de la situación, conlleva un replanteamiento de las actividades culturales y festivas, siempre en consonancia con las directrices que marque el Gobierno para la desescalada. Por ello, la Concejalía trabaja en varios escenarios posibles en la búsqueda de fórmulas para generar actividad cultural y compensar la suspensión de las fiestas de la ciudad, en colaboración con los protagonistas de la cultura en Segovia. El objetivo del Consistorio es que la cultura juegue un papel importante, como siempre lo ha hecho, en la reactivación económica y vital de la ciudad, en cuanto la situación sanitaria lo permita. En esta planificación de actividades será clave el apoyo al tejido cultural de la ciudad (empresarios, creadores, proveedores, técnicos, etc) y, por extensión, a la hostelería.

El propósito de la Concejalía de Cultura es ofrecer a la ciudadanía, en la medida de lo posible y en función de las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de los protocolos que marque el Gobierno para la desescalada, una programación de verano que genere un ambiente festivo en toda la ciudad. Entre los distintos escenarios posibles se baraja la dispersión de actividades y su no concentrando en el tiempo ni en el espacio, siempre respetando las recomendaciones sanitarias.

El Ayuntamiento de Segovia está preparado para que, en cuento se den las condiciones, la ciudad vaya retomando paulatinamente su vitalidad cultural, con la convicción de que se trata de un elemento importante para recuperar el pulso ciudadano y minimizar de modo progresivo los efectos económicos y sociales del confinamiento.