Estatua de Agapito Marazuela, en la Plaza del Socorro de Segovia. /KAMARERO
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El rescate de más de ochenta temas inéditos del folclorista Agapito Marazuela ha permitido recuperar el “auténtico canto segoviano” del artista, que siempre reivindicó la frescura de la música tradicional contra los “arreglos” que las generaciones posteriores acostumbraban a aplicar. El etnógrafo Carlos Porro, responsable de la documentación de los nuevos temas, explica en una entrevista que Agapito Marazuela (1891-1983) siempre se mostró crítico con la gente que cantaba folclore y luego decía “ahora hay que arreglarlo”: “Como si la tradición estuviera rota”, reproduce ahora el experto.

Porro, que trabaja como investigador en el Centro Etnográfico Joaquín Díaz de Urueña (Valladolid), presentó ayer en la localidad segoviana de Cuéllar ‘Grabaciones inéditas realizadas por Eugenio Urrialde en 1959 y 1969. Segovia, Ávila y Valladolid’.

Como expone el responsable de este compendio, que incluye tres cedés con 82 temas musicales y otro con una entrevista biográfica, los matices del cante tradicional segoviano que se pueden escuchar en estas obras a menudo son vistos en la actualidad como “equívocos” o “algo muy carca” que hay que subsanar.

Se refiere Porro a la textura de la voz, los giros melódicos y otros recursos de canto como las melismas (el cambio de altura musical durante una misma sílaba de la letra de una canción), instrumentos que, a su juicio y según lo que Marazuela también defendía, son los que aportan “pureza” a la música folclórica.

Porro pone como un buen ejemplo el flamenco, un género musical cuyos intérpretes y estudiosos tienen “en un altar” a sus figuras más emblemáticas como Camarón de la Isla y trabajan a partir de esa base.

Es el caso de la artista catalana Rosalía, analiza Porro, que es conocedora de los palos antiguos del flamenco y, aunque no los interpreta, aprovecha sus recursos y los utiliza, mientras que los grupos de folclore castellano, en su opinión, han trivializado los formatos que los antecedieron.

Entre las 82 composiciones del nuevo trabajo presentado ayer domingo, hay tanto obras nuevas que no se habían publicado hasta ahora, como primeras versiones de temas populares como ‘Jota Antigua Segoviana’ o ‘El Caracol’, que habían permanecido hasta ahora bajo la custodia de uno de los discípulos de Marazuela, Eugenio Urrialde.

Se trata tanto de temas instrumentales basados en el tamboril y la dulzaina, de la que el artista segoviano era un virtuoso, como de piezas fundamentadas en el canto acompañado de otros elementos como el almirez, la zambomba, la pandereta o la guitarra.

La entrevista biográfica que contiene el cuarto disco incluido en el estuche es una conversación con Urrialde en la que el artista hace un repaso de su trayectoria artística, que estuvo marcada por algunos años “oscuros” debido a la represión del régimen franquista.

Agapito Marazuela fue un gran defensor de los derechos y libertades, colaboró con las Misiones Pedagógicas durante la II República, militó en el PCE y fundó, junto al escultor Emiliano Barral, las Milicias Antifascistas de Segovia para colaborar en la defensa del Madrid asediado por el ejército de Franco.

El artista pagó esta faceta activista con la cárcel en más de una ocasión y, cuando salió de ella por última vez en 1952, siguió condenado, esta vez al ostracismo, durante siete años en los que apenas salía de casa y se mantuvo alejado de la música.

No fue hasta 1959 que los que habían sido sus alumnos consiguieron que volviera a la música y reconocieron su figura a través de diferentes acciones como un homenaje en 1960, que sirvieron de impulso para que viviera a partir de entonces su “época de oro” y continuara activo hasta una edad muy avanzada.

La conversación recogida en el cuarto cedé de esta obra fue registrada en 1969 y, aunque en la grabación original Marazuela hacía referencia a su vida política y personal, Carlos Porro aclara que han dejado fuera este contenido para centrarse en las lecciones musicales del autor.

Con todo, el objetivo de esta nueva publicación, además de deleitar a todos los públicos con la pureza en peligro de extinción de la música folclórica castellana, es reivindicar precisamente estos formatos, los cuales, advierte Porro, están “un poco olvidados”.

“Hay que seguir valorando estas figuras, que parece que las estamos matando porque creemos que está todo hecho”, denuncia el etnógrafo, quien cree que la publicación de este compendio de cuatro horas de grabaciones inéditas es una muestra más de que Agapito Marazuela es aún una figura “muy actual”.