Agentes del Ereim de Riaza trabajando en un desfiladero para rescatar a una persona accidentada.
Agentes del Ereim de Riaza trabajando en un desfiladero para rescatar a una persona accidentada.

Los temores sobre la posible desaparición de la Unidad del Servicio de Montaña de la Guardia Civil con base en la villa de Riaza, con denominación de Ereim (Equipo de Rescate e Intervención en Montaña), coinciden con un aumento de su actividad. La razón: el incremento de los accidentes que se registran en zonas de montaña o valles. En los últimos meses se han multiplicado las salidas de los ciudadanos al campo, ha aumentado el turismo de montaña, los deportes de aventura y el ocio en el medio natural a causa de la pandemia.

Sólo en la última semana, el equipo del Ereim ha tenido que intervenir en cuatro ocasiones. Ha debido auxiliar a dos ciclistas, uno en la estación de esquí de Riaza, y a otro en el cañón que forma el río Cega cerca de Arahuetes, dos puntos que distan más de 80 kilómetros de distancia. El mismo sábado rescataron a una excursionista en Riofrío de Riaza que se desvaneció, y a un parapentista herido al aterrizar cerca de Arcones.

Este equipo de especialistas se creó en el año 1989 formado inicialmente por cuatro agentes. Su base la mantiene desde entonces en el cuartel de Riaza, cerca de la estación de esquí de La Pinilla. Pero su radio de acción se extiende por toda la zona, dado que el macizo de Ayllón constituye una zona muy abrupta y de difíciles accesos.

El sargento jefe del Ereim, que dirige al actual equipo de siete agentes, recuerda que la Meseta Central no impide que las condiciones meteorológicas y geográficas sean tan adversas como las de Los Pirineos o cualquier otro lugar montañoso. De hecho, en el vértice que forman las provincias de Segovia, Soria y Guadalajara existe un amplio paraje denominado Valle del Silencio, sin cobertura telefónica, sin poblaciones y apenas hay vías de acceso. Y no por ello no llegan hasta el lugar excursionistas, montañeros o espeleólogos aventureros.

Las densas nieblas y los fuertes vientos que se forman en lugares como el Pico del Lobo, a 2.274 metros de altitud, también dificultan mucho las condiciones en este punto, el más alto de la Sierra de Ayllón.

Los miembros del Ereim de Riaza recuerdan que al poco de crearse la unidad debieron atender su primer requerimiento propio de la especialidad. Se trataba de un rescate laborioso y técnico en las Hoces del rio Duratón, donde un excursionista se precipitó al vacío desde uno de los cortados. Fue necesario evacuarlo en un helicóptero de la Guardia Civil hasta un centro hospitalario.

La edad media de los integrantes del Ereim segoviano es de 38 años. Todos ellos han tenido que superar numerosas pruebas físicas y un duro curso de nueve meses de duración con muchas actividades, sobre todo socorros, tanto en época estival como invernal, y en distintas modalidades de prácticas, tales como espeleología, escalada en paredes verticales, corredores, nieve, esquí de montaña, alpinismo, cavidades de montaña, barrancos…

En los nueve meses de preparación que acumulan estos agentes, su evaluación es continua. “Nadie te asegura superar el curso hasta el último día”, dicen.
Así mismo y no menos importante es su papel en la investigación de los accidentes especialmente en su ámbito de actuación, no solo para esclarecer los hechos ocurridos, sino también la posibilidad de buscar las responsabilidades por el mal uso de las técnicas y prácticas en el desarrollo de la actividad. De este modo realizan también funciones de Policía Judicial en el ámbito territorial de su competencia.

Realmente estos ángeles de las montañas, que previamente tienen que haber accedido a la Guardia Civil, representan la vocación de ayuda y auxilio a los demás por excelencia. Lo demuestra el hecho de que hay muchos peticionarios para las plazas disponibles en el Cuerpo, y el “nivel es muy elevado”, añade el sargento responsable.

A menudo en la provincia de Segovia se los identifica por su presencia habitual en la estación de esquí de La Pinilla, donde tienen que desempeñar tanto su condición de agentes de autoridad, como auxiliadores o informadores. Los accidentes en esta estación de esquí han sido frecuentes, algunos con resultado mortal.

La Unidad del Ereim presta un servicio al ciudadano en el que dispone de efectivos para atender cualquier incidencia en su demarcación en cualquier época, día y hora los 365 días del año. Para ello basan sus servicios en la más alta preparación física y técnica para prestar un servicio de calidad y seguridad a toda aquella persona que en un momento concreto tema por su vida o integridad en el plano geográfico de la montaña.

A lo largo del tiempo han realizado importantes rescates en los que la vida e integridad de las personas auxiliadas ha primado, realizando por ejemplo intervenciones en época invernal en las que se ha tenido que hacer noche, evitando cuadros hipotérmicos graves mediante el mantenimiento de la temperatura en agujeros en la nieve hasta que las condiciones climatológicas permitiesen el avance y evacuación de la víctima. Y cuando se hace una intervención, no sólo hay que valorar el llegar al accidentado. También las posibilidades de regresar con él.

Listos para acudir donde se les precise

La prestación de servicios de la Unidad del Ereim de Riaza no se limita a su demarcación territorial, aunque sea donde normalmente actúa. Están preparados para acudir a cualquier punto de la geografía española. De hecho, entre los rescates recientes más importantes de la Unidad del Servicio de Montaña del Ereim de Riaza se encuentran los que llevaron a cabo por las inundaciones de Mallorca del año 2018, donde participaron cuatro especialistas de la base segoviana. Otro momento que ha quedado grabado en su hoja de servicios fue el la desaparición de un hombre en noviembre de 2019 en el Pico de La Buitrera. Durante varios meses no se cesó en su búsqueda hasta su localización final del cuerpo.

In extremis encontraron a un montañero en la Cresta del Dragón en junio de 2019, también en el Macizo de Ayllón. Afortunadamente lo localizaron y consiguieron salvarle la vida. Tuvo que ser evacuado de a un centro hospitalario, donde sobrevivió.

En condiciones verdaderamente duras de invierno han trabajado en ocasiones en el Valle del Silencio, donde han tenido que hacer noche en plena montaña ante la imposibilidad de progresar debido a condiciones climatológicas extremas, salvaguardando la vida del accidentado mediante el mantenimiento de su temperatura corporal en agujeros de nieve, siendo incluso tratados los especialistas en centro hospitalario por principios de congelación, tras la intervención.

También con el tiempo justo lograron auxiliar a un espeleólogo en la Cueva de los Enebralejos de Prádena. El estudioso había entrado a la cavidad y sufrió un accidente por la caída de una roca debido al derrumbamiento que estaba experimentando la oquedad en esa zona. Poco tiempo después de lograr extraer al herido, la zona se derrumbó por completo, lo que pudo haber tenido un fatal desenlace incluso para los agentes.