En sus trabajos, Gómez trata de hallar su visión personal y cercana para potenciar la verdadera esencia y el valor que se pueden obtener del paisaje. / NEREA LLORENTE
En sus trabajos, Gómez trata de hallar su visión personal y cercana para potenciar la verdadera esencia y el valor que se pueden obtener del paisaje. / NEREA LLORENTE

Quienes la conocen bien, dicen de ella que tiene una capacidad multidisciplinar. Quizá porque es capaz de ofrecer al espectador un dominio de la abstracción. De la pintura figurativa. E incluso de la fotografía. Ahora una de las obras de Fátima Gómez recala en Segovia. En concreto, lo hace en un espacio que puede resultar curioso. El Hotel Áurea Convento Capuchinos acoge una muestra cuya atmósfera está influenciada por una visión romántica, una iluminación impresionista y una carga emotiva. Todo ello para lograr el que es uno de los principales objetivos de sus trabajos: recuperar el paisaje romántico.

Nacida en Toledo en 1995, enfocó su formación hacia la creación artística. Se graduó en Bellas artes por la Universidad Complutense de Madrid. Poco después, se especializó en Prácticas Artísticas Contemporáneas. Su trayectoria es aún reducida. Esto no resulta extraño, pues tan solo tiene 27 años. Sin embargo, ya ha conseguido experimentar y estudiar diferentes soportes, estilos y técnicas. Esto le ha concedido la oportunidad de ampliar fronteras. Y, sobre todo, de desarrollar su talento en una gran variedad de temas y procedimientos. Pero hay algo que mantiene en cada uno de sus trabajos: enfoca el arte desde una perspectiva estética.

La joven ha ilustrado cuentos infantiles como promoción a la feria de artesanía de Toledo. Ha realizado ya un buen número de exposiciones. Además, en 2018 obtuvo la Beca centenaria de Pintores Pensionados del Palacio de Quintanar, ofrecida por la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce. Allí pudo pintar Segovia durante un mes entero. Y terminó el curso con una exposición en la Casa de la Alhóndiga, con toda la obra creada durante su estancia.

A través de sus muestras, trata de hallar su visión personal y cercana. Espera alcanzar así su mayor propósito: redescubrir percepciones ocultas del panorama. Solo de esta forma logra potenciar la verdadera esencia y el valor que se pueden obtener del paisaje.